Más de un año después del cierre de Arkane Austin, estudio responsable de Prey, su exdirector Harvey Smith habló sobre lo ocurrido y reconoció que la decisión lo tomó completamente por sorpresa. En una entrevista, reveló que Microsoft le informó del cierre la noche previa a que se hiciera oficial en mayo de 2024, algo que le resultó especialmente chocante porque considera que el equipo había hecho “un trabajo realmente bueno”.
Smith subrayó que Arkane Austin no era un estudio cualquiera, ya que participó en títulos aclamados por la crítica como Dishonored y Prey. Por ello, la clausura le pareció aún más difícil de asimilar, incluso entendiendo que las empresas toman decisiones con las que los desarrolladores no siempre están de acuerdo, especialmente en una industria tan volátil como la del videojuego.
Al hablar del contexto, mencionó el desarrollo de Redfall, proyecto marcado por la pandemia y por una industria que en ese momento exploraba con fuerza los juegos como servicio. Smith aceptó que los procesos creativos son impredecibles y que estas circunstancias influyeron en el rumbo del estudio, aunque no necesariamente reflejan la calidad del trabajo previo del equipo.

El exdirector también asumió responsabilidad personal por algunos de los problemas que surgieron durante el desarrollo de Redfall y reflexionó sobre su propia posición privilegiada tras una larga carrera. Destacó que la industria está perdiendo desarrolladores veteranos, mientras muchos estudios, incluido Arkane Austin, contaban con empleados que recién comenzaban su trayectoria profesional.
Finalmente, el cierre de Arkane Austin —junto al de otros estudios como Tango Gameworks— fue justificado por Microsoft como parte de “decisiones difíciles” para mantener un negocio sostenible, según Phil Spencer. Aunque polémica, la medida se enmarca en la estrategia de Xbox para asegurar su crecimiento a largo plazo, aun cuando implique decisiones dolorosas para la comunidad creativa.





