El reporte más reciente revela que, aunque EA anunció en septiembre un acuerdo para convertirse en una compañía privada mediante la compra de un consorcio de inversionistas, el verdadero accionista mayoritario tras la operación será el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF). La información proviene de un documento presentado ante un regulador antimonopolio de Brasil, citado por The Wall Street Journal, que detalla cómo quedará distribuida la propiedad una vez completada la adquisición.
Según esta presentación, el PIF controlará el 93.4% de EA, mientras que Silver Lake Partners y Affinity Partners poseerán el 5.5% y 1.1% respectivamente. El acuerdo, valorado en 55 mil millones de dólares, implica un buyout completo de los accionistas actuales, quienes recibirán $210 por acción, un 25% por encima del valor de mercado previo al anuncio. Cabe recordar que el PIF ya poseía un 9.9% de la empresa antes de esta operación.
Andrew Wilson, CEO de EA, destacó que este movimiento es un reconocimiento al trabajo de los equipos creativos que han construido algunas de las franquicias más icónicas del entretenimiento digital. Declaró que la empresa seguirá apostando por experiencias transformadoras, impulsadas por nuevas oportunidades en tecnología, deportes y entretenimiento, mostrando entusiasmo por el futuro bajo esta nueva estructura privada.

Sin embargo, el panorama no es completamente optimista. Entre varios estudios internos, crecen las preocupaciones sobre el impacto real que tendrá la adquisición, especialmente en equipos como BioWare. Algunos desarrolladores han expresado incertidumbre sobre la estabilidad laboral y el futuro creativo de los proyectos, recordando la reacción negativa tras Dragon Age y temiendo que el escenario pueda empeorar una vez se formalice la venta en el Q1 del año fiscal 2027.
Finalmente, analistas del sector advierten que el elevado nivel de deuda asociado a la compra obligará a EA a ajustar gastos y priorizar estrategias más seguras, lo que podría traducirse en un mayor enfoque en juegos de servicio en vivo y títulos deportivos, que garantizan ingresos constantes. Esto sugiere que, aunque la adquisición promete un futuro ambicioso, la compañía podría enfrentar medidas estrictas para asegurar su rentabilidad.





