BALL x PIT, el nuevo juego del desarrollador independiente Kenny Sun bajo el sello de Devolver Digital, mezcla la diversión frenética de un brick breaker con la intensidad de un roguelite tipo dungeon crawler. Y como si eso no fuera suficiente, también incorpora elementos de construcción de ciudades. Es un título caótico y por momentos delirante, pero detrás de todo ese caos hay un sistema bien diseñado que premia la creatividad y los reflejos rápidos. Si te atraen las propuestas ágiles, diferentes y con un toque de rareza encantadora, este juego sin duda vale la pena.
La historia arranca con la destrucción de Ballbylon, una ciudad que alguna vez fue próspera y que, tras un misterioso evento celestial, queda reducida a ruinas con un pozo sin fondo en su lugar. Cazadores de tesoros —y algunos claramente desequilibrados— se lanzan al abismo para buscar riquezas y reconstruir la civilización desde las profundidades. Encarnas a uno de estos “héroes”, equipado con esferas que desafían la física para enfrentarte a oleadas de monstruos. Aunque, siendo honestos, la trama es solo un pretexto: lo que realmente importa en BALL x PIT es la jugabilidad.
El juego combina la mecánica de Breakout con la acción de un shoot ’em up. Los enemigos bajan desde la parte superior mientras te mueves lanzando bolas que rebotan sin parar por toda la arena vertical. La clave está en crear cadenas de impactos que mantengan las bolas activas el mayor tiempo posible, causando el máximo daño. Cada vez que derrotas a un jefe y reúnes engranajes, puedes descender más profundo en el pozo, donde te esperan retos y jefes aún más difíciles.
Las partidas son rápidas y ofrecen mejoras y bolas aleatorias, aunque siguen una estructura clara. No dependes tanto de la suerte, ya que los jefes y la duración de las partidas son fijos, pero los enemigos y mejoras cambian en cada intento. Aun así, resulta fácil dejarse llevar por el frenesí de fusionar bolas y llenar la pantalla con un caos brillante de luces, rayos y explosiones.


El Sistema de Fusión de Bolas te permite combinar diferentes tipos de bolas para obtener nuevos efectos, una mecánica que te hace sentir ingenioso un segundo y totalmente invencible al siguiente. Cuando una bola alcanza su nivel máximo —tras reunir gemas durante la partida—, puedes fusionarla con otra también al máximo nivel para crear proyectiles únicos con efectos completamente nuevos.
Con más de 60 tipos de bolas disponibles, las combinaciones pueden ser tan absurdas como brillantes. En una partida, por ejemplo, fusioné una bola láser horizontal con una vertical y terminé disparando un rayo en forma de cruz divina. En otra, logré una bola que invocaba pequeños mosquitos capaces de absorber la vida de los enemigos.
Lo más interesante es que no se trata solo de caos visual: hay una capa real de estrategia detrás. Algunas evoluciones priorizan los ataques en área, ideales para limpiar la pantalla cuando está llena de enemigos, mientras que otras se centran en potenciar el daño directo a los jefes. Saber qué combinar, en qué momento y con qué objetivo puede ser la diferencia entre una victoria y una derrota.
En cada intento también puedes conseguir hasta cuatro objetos que ofrecen mejoras o modificadores de estadísticas. Hay, por ejemplo, cuchillos que aumentan el daño al rebotar hacia un lado, o ítems que reducen la fuerza inicial del ataque pero la multiplican cuando la bola golpea la pared del fondo. Cada uno cambia la forma de jugar y puede llevarte a crear combinaciones increíblemente potentes.
Eso sí, por más poderosa que sea tu configuración, los jefes pueden darte guerra si no aprovechas el sistema de construcción de base. New Ballbylon funciona como tu centro principal, donde puedes recolectar recursos y construir edificios que te otorgan mejoras permanentes o desbloquean nuevos héroes. Es una idea muy acertada, porque hace que cada partida fallida siga teniendo sentido. Incluso tras caer una y otra vez frente al mismo jefe, siempre regresaba con nuevos planos o materiales para fortalecer mi base antes de volver a intentarlo.


Sin embargo, aunque el concepto es creativo, la gestión del pueblo puede volverse algo tediosa. Construir estructuras lanzando literalmente a los habitantes como si fueran pelotas de pinball es un detalle simpático al principio, pero pierde su gracia con el tiempo. Más de una vez terminé frustrado porque los aldeanos rebotaban en direcciones equivocadas, impidiendo que terminara la construcción que necesitaba y ralentizando mi progreso.
Aun con eso, la variedad del juego es difícil de pasar por alto. Los habitantes son los héroes desbloqueables, cada uno con tipos de bolas exclusivos y habilidades pasivas. En cada partida, algunos tienen bonificaciones especiales, lo que incentiva a probar distintos estilos de juego. Puedes controlar a los Cohabitantes, que disparan en direcciones opuestas, o al Mago, cuyas bolas aumentan su daño con cada rebote. Desbloquear personajes amplía tus opciones y esa libertad para experimentar y descubrir es, sin duda, donde BALL x PIT demuestra todo su encanto.
Si tuviera que describir BALL x PIT con una sola palabra, sería intenso. Su perspectiva cenital y estilo pixel art vienen acompañados de una explosión de efectos visuales que puede llegar a saturar. Es un juego vibrante y lleno de color, pero a veces pasa de ser vistoso a confuso, hasta el punto en que cuesta seguir lo que ocurre en pantalla. Es fácil imaginar que algunos jugadores puedan sentirse sobrecargados, sobre todo porque no hay muchas opciones de accesibilidad que ayuden con eso. En más de una ocasión, ni siquiera estaba seguro de si sobrevivía por pura habilidad o simple suerte.
Aun con ese caos visual, la dirección artística me pareció genial. Cada bioma —ya sea una caverna helada o un desierto abrasador— tiene su propia identidad y mecánicas únicas. Los personajes, aunque diminutos, destacan por su diseño y carisma, lo suficiente para resaltar entre decenas de pequeñas bolas rebotando por todos lados.
También hay que reconocer el trabajo en el diseño de sonido. En la superficie, el juego suena a fantasía medieval, pero cuando bajas al pozo, el ritmo cambia por completo y aparecen beats electrónicos que le dan otra energía. Es cierto que puede resultar ruidoso entre tanto rebote, explosión y láser, pero ajustar el audio bastó para disfrutarlo mejor. Es una mezcla entre lo mágico y lo futurista, y logra que quieras volver a lanzarte al pozo una y otra vez.


Eso sí, BALL x PIT no será del gusto de todos. Su componente aleatorio hace que la suerte tenga cierto peso, aunque rara vez se siente injusto. Aun así, exige reflejos rápidos, tolerancia al reto y una buena idea de cómo se combinan tus mejoras. Después de varias horas, la repetición empieza a notarse: las partidas se parecen entre sí una vez desbloqueas la mayoría de fusiones, y si te toca repetir el mismo nivel una y otra vez, la emoción inicial termina por apagarse un poco.
BALL x PIT combina con acierto lo mejor de los clásicos brick breakers y los shoot ’em ups. Su sistema de fusiones creativas y su ritmo frenético logran engancharte desde el principio, aunque lo que realmente te mantiene jugando es su constante variedad. Es cierto que, como buen roguelite, tiene momentos exigentes y jefes que pondrán a prueba tu paciencia, pero al final se siente como una experiencia original, divertida y llena de personalidad.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de BALL x PIT brindada por Devolver Digital para PlayStation 5.
PUNTOS BUENOS
Jugabilidad divertida y frenética. Mecánica creativa de fusión de bolas. Gran variedad de combinaciones y estilos de juego.PUNTOS MALOS
La construcción de base puede resultar tediosa. Puede ser muy desafiante. Podría resultar abrumador para algunos jugadores.CONCLUSIÓN
BALL x PIT es una caótica pero brillante mezcla entre brick breaker y roguelite, que combina acción frenética, fusiones creativas y un toque de construcción de ciudades para ofrecer una experiencia intensa, original y llena de personalidad.