El desarrollo de Death Stranding 2: On The Beach fue complicado y lleno de dificultades. Hideo Kojima reveló que si no hubiera sido por la pandemia de Covid, el juego podría haberse lanzado en 2023, pero la crisis global retrasó su salida hasta el mes pasado.
Sin embargo, la pandemia no fue el único factor que retrasó el juego. Kojima admitió que tomó decisiones importantes durante el desarrollo, como eliminar diálogos porque la tecnología de mapeo facial mejoró significativamente, permitiendo que las expresiones de los actores transmitieran más emociones por sí solas.
En una entrevista, Kojima explicó que la tecnología de captura facial avanzó tanto que el equipo dedicó cerca de dos años completos para dominarla. Gracias a estos avances, pudieron capturar expresiones muy sutiles, lo que llevó a Kojima a quitar algunas líneas de voz para que las emociones se mostraran más a través del rostro que de las palabras.
Gran parte de la dirección de Death Stranding 2 se realizó de forma remota desde Tokio, siguiendo las reglas impuestas por Sony en ese momento. Kojima tuvo que usar smartphones, Zoom, iPads y múltiples cámaras para coordinar el trabajo a distancia, una experiencia que describió como “desastrosa” al principio debido a la dificultad para entender la dinámica espacial del set y las cámaras virtuales.

Finalmente, después de varias sesiones y ajustes con el equipo en Los Ángeles, Kojima logró obtener el equipo y la tecnología necesarios para entregar los impresionantes modelos y expresiones faciales que caracterizan al juego, demostrando el gran avance tecnológico que permitió mejorar la calidad narrativa y visual de la secuela.





