Aunque puede parecer sorprendente ver a Konami lanzar nuevos juegos tras haber anunciado su retiro del sector durante los primeros años de la generación de la PS4 y Xbox One, no debería extrañar que colabore con desarrolladoras más pequeñas. De hecho, lo hizo con bastante frecuencia en la era de PS3 y Xbox 360 con títulos como NeverDead, Tornado Outbreak y los dos Zombie Apocalypse. Actualmente, repite esta estrategia con propuestas como Cygni: All Guns Blazing y Skelattack. Y ahora, su lanzamiento más reciente, Deliver at All Costs, promete ser uno de sus proyectos más llamativos por diversos motivos.
La historia se ambienta en 1959, en la ficticia isla de St. Monique. El jugador encarna a Winston Green, un recién graduado en ingeniería sin empleo que lleva tiempo encerrado en un motel en mal estado. Con las cuentas acumulándose, escucha un anuncio radial donde la empresa local de envíos, We Deliver, solicita personal. Aunque el aviso ya debería haber sido retirado, Winston logra obtener el puesto, iniciando así una travesía repleta de giros inesperados.
La premisa resulta atractiva desde el inicio, ya que no es común ver juegos situados en este período histórico. Como suele ocurrir en títulos de este tipo, son los personajes quienes llevan el peso de la narrativa. Aunque el elenco no destaca por su complejidad, cada personaje cumple bien su papel, haciendo que el jugador sienta antipatía por quienes debe y empatía por los demás, incluso si algunos personajes parecen aparecer de forma un tanto abrupta.
Lo más memorable del juego probablemente sea su historia. La trama se divide en tres actos. El primero se desarrolla de forma relativamente sencilla, pero su desenlace da paso a un segundo acto más sombrío. La narrativa recupera fuerza, pero hacia el final del segundo acto, las emociones y el tono se tornan caóticos. La mezcla entre tristeza e intriga culmina en un giro argumental completamente inesperado. Ya en el tercer acto, el relato se vuelve más inestable y difícil de encasillar dentro de un solo género. Puede que el desenlace no satisfaga a todos, y hay momentos que generan dudas sobre cómo se llegó a ciertas situaciones. Sin embargo, lo más probable es que la mayoría de los jugadores querrán descubrir cómo termina.



Al ver el gameplay, es evidente que Deliver at All Costs se inspira en los clásicos Grand Theft Auto. Aunque da la sensación de tener un mundo abierto dividido en tres ciudades, estas están fragmentadas en zonas pequeñas con breves tiempos de carga al pasar de una a otra, por lo que no se trata de una experiencia totalmente continua. El juego se presenta desde una perspectiva isométrica, en lugar de una tridimensional completa, aunque es posible rotar la cámara dentro de ciertos límites. Si bien se puede explorar a pie, la mayoría de las misiones giran en torno a conducir tu camión u otro vehículo asignado.
Es posible tomar vehículos estacionados o incluso en movimiento, pero el camión de reparto será tu principal medio de transporte. Esto es clave, ya que puede personalizarse con distintos potenciadores, como una bocina que hace que otros vehículos se aparten o un dispositivo que ralentiza el tiempo, útil para tomar curvas cerradas o reaccionar más rápido. El único inconveniente es que solo se puede usar un potenciador a la vez, así que si esperabas equiparlo con ruedas con púas y propulsores, no tendrás suerte. También puedes instalar una grúa para cargar paquetes o para remolcar objetos, aunque estas mejoras están ligadas a misiones específicas a menos que las equipes manualmente. El camión puede repararse antes de que explote, e incluso si dañas las ruedas, puedes reemplazarlas simplemente bajándote y presionando un botón. Además, hay muchas cabinas telefónicas desde las cuales puedes solicitar un nuevo camión, así que rara vez será necesario usar otro vehículo.
Otro elemento clave del juego es su sistema de destrucción. Aproximadamente el 90% de los objetos y edificios del entorno pueden ser derribados o atravesados sin dañar en exceso tu vehículo. A menos que encuentres una escalera amarilla que pueda treparse, puedes arrasar con todo a tu paso y ver cómo el mundo se desmorona, en un estilo similar a Teardown, pero sin vóxeles. El nivel de destrucción es muy entretenido por sí solo, aunque resulta algo decepcionante que solo en la misión final del juego se aproveche realmente este sistema.
La violencia en el juego está significativamente reducida respecto a lo que normalmente se esperaría. Puedes atropellar personas con tu vehículo, pero nadie resulta herido de gravedad. A pie, solo es posible interactuar físicamente con objetos sin vida, y con los peatones únicamente se les puede empujar. Estos pueden devolverte el empujón y, si los atropellas, pueden perseguirte y atacar tu coche con una motosierra o un golpe contundente. La respuesta policial también es mínima: solo aparece una patrulla persistente si causas problemas, y la única consecuencia de que te atrapen es reaparecer en otro lugar, sin perder tus objetos. Al no haber armas ni sangre, es un título de mundo abierto bastante moderado en cuanto a violencia.



Cuando no estás explorando libremente, las misiones se activan a través de la radio del camión y te llevan a distintos puntos señalados para completarlas. Estas tareas, en contraste con la historia, tienden a lo absurdo y se vuelven cada vez más disparatadas. Por ejemplo, la primera misión consiste en llevar una caja de fuegos artificiales a un hotel, mientras esta lanza cohetes en todas direcciones. En otra debes proteger una estatua de las gaviotas que intentan ensuciarla, y también hay una donde debes entregar autos a control remoto mientras esquivas a la policía que conduce sus propios RCs para interceptarte. Cada entrega tiene su toque de locura, y no es hasta el tercer acto que las misiones comienzan a parecer más tradicionales. Sin embargo, tanto las misiones como la historia nunca llegan a estabilizar su tono, lo que genera una constante sensación de estar en un mundo fuera de lo común.
Si puedes pasar por alto estos vaivenes de tono, el juego resulta bastante ameno. A pesar de su sencillez, sigue presentando retos, especialmente en misiones que requieren tanto habilidad como suerte para salir ileso. Aun así, el juego hace un buen trabajo en evitar la frustración: cada vez que fallas, vuelves rápidamente al último punto de control, y estos están colocados de manera que no tengas que rehacer grandes tramos. En muchos casos, incluso es conveniente reiniciar ciertas partes para tener una ventaja. Aunque algunas misiones tienen giros que pueden parecer innecesarios, el juego no abusa del contenido de relleno ni obliga a desbloquear cada mejora para completar la campaña. Con una duración promedio de unas nueve horas, la experiencia se siente ágil, incluso si debes repetir algunas misiones complicadas.
Además de los inconvenientes ya mencionados, hay un detalle técnico que puede resultar difícil para algunos jugadores: los controles de los vehículos. Aunque en teoría funcionan con el esquema clásico de juegos de conducción, la perspectiva isométrica puede confundir al principio, haciendo que conduzcas en la dirección equivocada. Existe una opción de control simplificada que te permite apuntar hacia donde quieres ir, sin pensar como si estuvieras girando un volante, aunque el esquema clásico sigue siendo más preciso. No son controles malos, y uno se adapta pronto, pero puede que necesites reacostumbrarte tras una pausa. Un problema adicional, aunque menor, es el plataformeo: suele funcionar bien, pero se vuelve problemático en secciones con andamios, donde los saltos pueden fallar fácilmente si no estás bien alineado o posicionado.
Visualmente, el juego rinde de forma satisfactoria. Teniendo en cuenta el nivel de acercamiento de la cámara, los escenarios lucen muy bien, con un notable nivel de detalle en edificios y calles. Esto se vuelve aún más evidente al comenzar a destruir estructuras, ya que los fragmentos salen volando con gran realismo. Los modelos de los personajes también están bien logrados, tanto en el entorno como en las cinemáticas, incluso cuando no se requiere un gran nivel de detalle. Sin embargo, las animaciones faciales son un punto débil: las bocas se mueven de forma antinatural, recordando a los primeros juegos de la era PS2, con polígonos que tiemblan en lugar de un movimiento fluido. Afortunadamente, la cámara evita centrarse en estas áreas, por lo que no llega a distraer demasiado.



Las interpretaciones vocales destacan y permiten captar rápidamente la esencia de cada personaje y su rol en este universo tan particular. La música se lleva los mayores elogios: más allá de algunas pistas licenciadas, la mayoría del repertorio es original y está muy bien ambientado en la época que representa, otorgándole personalidad propia a cada zona del juego. Desde melodías con tintes campiranos hasta acordes inspirados en el surf rock, hay una gran variedad de estilos. El único inconveniente es que cada zona cuenta con una sola pista musical. Si bien esto ayuda a identificar el área fácilmente y no se siente repetitivo gracias al ir y venir constante, es algo que el jugador notará con el tiempo.
Deliver at All Costs es una aventura caótica por distintas razones. El marcado contraste entre la narrativa y las misiones genera una extraña desconexión que, en lugar de desentonar, le aporta un toque intrigante. El sistema de juego es robusto, destacando especialmente por su flexibilidad ante los errores del jugador y por permitir la destrucción sin demasiadas restricciones. Esta libertad, sumada a la alta destructibilidad, es un valor añadido. Aunque presenta ciertos fallos visuales, la experiencia general es satisfactoria, especialmente porque su duración evita que la propuesta se sienta repetitiva. Me quedo con la idea de que es una propuesta divertida y muy recomendable para quienes buscan un sandbox con un enfoque peculiar.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Deliver at All Costs brindada por Konami para PC.
PUNTOS BUENOS
La narrativa llega a ser intirgante. Sistema de destrucción altamente satisfactorio. Misiones creativas y absurdas. Buena ambientación visual y sonora.PUNTOS MALOS
Controles vehiculares poco intuitivos al inici. Animaciones faciales pobres y poco pulidas.CONCLUSIÓN
Deliver at All Costs es un sandbox peculiar que mezcla narrativa intensa con misiones absurdas, generando una experiencia tan caótica como entretenida. Su sistema de destrucción y flexibilidad lo convierten en una propuesta fresca pese a sus limitaciones técnicas.