The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered se convirtió en uno de los secretos peor guardados del 2025, casi a la par de lo que fue la Switch 2. Usuarios en Reddit y demás plataformas sociales estuvieron al tanto de que el clásico de Bethesda de 2006 recibiría un remaster. Las pistas, filtraciones y rumores nos daban una idea clara de su existencia. Lo único que seguía siendo un misterio era su fecha exacta de lanzamiento para consolas y PC. Bueno, Bethesda sorprendió a todos al revelar que The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered estaría disponible el mismo día de su anuncio oficial permitiendo a los jugadores regresar de inmediato a las icónicas murallas blancas de la Ciudad Imperial en Cyrodiil.

Para ser sinceros, ni siquiera recibimos una copia del título hasta unas horas después de que ya estaba disponible. Filtraciones aparte, estoy completamente encantado de volver a Cyrodiil y revivir las memorias de aquellas horas que pasé jugando Oblivion en mi PS3. Desde ya te digo que si este es el camino visual y jugable que seguirán los próximos Elder Scrolls, entonces tengo muchas razones para estar entusiasmado con el futuro que prepara Bethesda.

Pero no nos adelantemos. Vamos con el remaster en sí. Virtuos Games y Bethesda han trabajado juntos para modernizar el Oblivion original con una renovación gráfica profunda, una interfaz actualizada, la inclusión de un botón para correr, nuevas voces para los NPCs (además de las originales) y muchas otras mejoras. En varios sentidos, The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered ejemplifica lo que debería ofrecer un buen remaster. Aunque, hay que decirlo, también hay decisiones discutibles que dejan ver el paso del tiempo del juego original.

En términos jugables, The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered sigue siendo básicamente el mismo título de hace casi dos décadas atrás. Pese a que el Unreal Engine 5 embellece todo con gran detalle, la absurda e impredecible IA, marca registrada de Oblivion, sigue tan presente como antes. Por ejemplo, es pan de todos los días el entrar en la devastada ciudad de Kvatch y enfrentar a los Scamps, para luego ver cómo uno de sus cuerpos sin vida rebota durante varios minutos mientras los NPCs continúan sus conversaciones como si nada. Todo muy Bethesda.

Lo que sí me sorprendió fue el nuevo diseño visual de Cyrodiil, desde sus vastos paisajes medievales hasta la apariencia de sus personajes. Los orcos ya no lucen como criaturas verdes grotescas, sino como seres toscos pero bien definidos. Los Khajiit, la raza felina de la saga, ahora se ven más detallados. Incluso Uriel Septim, el emperador cuya muerte inicia la historia principal, ahora parece un ser humano real cargado de dolor.

El entorno de Cyrodiil nunca se ha visto tan espectacular. Salir de las alcantarillas y contemplar las brillantes aguas del Lago Lunare fue como revivir mi primer contacto con Oblivion. El Unreal Engine hace un trabajo increíble con los efectos de luz, partículas y entornos dinámicos. Ahora, recolectar elementos como hongos o flores tiene su propia animación. Los enemigos responden a cada golpe que les doy, elevando la inmersión al máximo. Y el nuevo sistema de clima y ciclos de día y noche me recuerda al aspecto que puede alcanzar Skyrim gracias a los modders.

Es un verdadero gusto ver Oblivion en este estado. Hace no mucho intenté ver extractos del juego original, y aunque los gratos recuerdos perduran, es imposible no escapar de la realidad. El juego ha envejecido bastante y de forma tosca, sobre todo al compararla con los avances que Bethesda ha logrado en títulos como Fallout 4 y Starfield. Hoy, sin embargo, el juego se siente moderno: con mecánicas actualizadas, gráficos de última generación y toda la esencia caótica que define a una obra con casi dos décadas a cuestas. Una parte de mí habría preferido un remake completo en lugar de un simple remaster, pero reconozco que rehacerlo desde cero podría haber afectado el encanto nostálgico del original, especialmente su particular y errática inteligencia artificial. Oblivion Remastered logra un equilibrio interesante: mantiene el espíritu del juego original, pero suaviza muchas de sus asperezas.

Oblivion es un RPG colosal. Sus sistemas son tan amplios como su mundo, diseñado con gran detalle. Hace veinte años, era abrumador comenzar una partida y darte cuenta de que cada decisión tenía peso. Podías recoger cualquier objeto, pero si pertenecía a alguien, serías acusado de robo y acabarías perseguido incansablemente por guardias hasta pagar tu deuda con la justicia… o cumplir condena. Y ahora, después de jugar Starfield, Oblivion se percibe más vivo, al estar contenido dentro de un solo plano de existencia. Las ciudades, aunque con pocos personajes, están habitadas por NPCs que siguen rutinas definidas e interactúan entre sí si se cruzan. Cada rincón puede albergar un secreto, una broma o un guiño de parte del desarrollador. Por muy antiguo que sea, Cyrodiil conserva esa sensación de mundo hecho a mano, a pesar de su escala.

Al recordar Skyrim me centro mucho en su profundidad, que permite descubrir eventos únicos en cada partida. Lo que aparece en una sesión puede no suceder en otra, creando historias inolvidables que vale la pena contar, incluso en una conversación casual. Algo que se ha visto perfeccionado por títulos como Baldur’s gate 3. Traigo todo esto a colación porque Oblivion es el juego que sentó las bases para lo que luego sería Skyrim. En muchos aspectos, el título de 2011 tomó prestadas las ideas de exploración y construcción de mundo de Oblivion, solo que cambió las invasiones demoníacas por dragones. Oblivion fue el laboratorio de pruebas donde Bethesda dio forma a su fórmula actual para los RPG, y el tiempo ha demostrado su influencia: estableció un modelo de inmersión, exploración y narrativa ambiental que pocos estudios han logrado igualar.

Lo más emocionante es que ahora, nuevos jugadores pueden experimentar lo mejor del universo The Elder Scrolls, con toda su caótica inteligencia artificial y su mundo artesanalmente construido. Si Starfield te pareció vacío o poco atractivo por su enfoque espacial, The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered tiene de todo para ganar tu corazón, gracias a su bucle jugable de misiones, exploración medieval y tareas como crear pociones o reparar tu equipo cuando lo necesites. En Oblivion, casi todos los NPC pueden ser atacados o eliminados, lo cual puede desatar consecuencias inesperadas, como atraer la atención de siniestras organizaciones ocultas que pueden proponerte recorrer un camino más oscuro. ¿Quieres causar caos? Puedes hacerlo. Pero si cometes crímenes visibles o matas a alguien importante, el castigo será inevitable.

El juego está repleto de contenido: puedes recorrer sus verdes paisajes, saquear fortalezas o embarcarte en misiones secundarias para las distintas facciones de Cyrodiil. Basta con salir de las alcantarillas iniciales para que tu diario de misiones empiece a llenarse de actividades, personajes y nuevos destinos. The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered es tan abierto como tú lo decidas. Puedes pasar horas completando tareas secundarias o centrarte en cerrar los portales del inframundo uno a uno. ¿Quieres visitar Shivering Isles? Adelante, puedes hacerlo desde el inicio y conocer al impredecible Sheogorath. Esta expansión es una de las más destacadas en la historia de Bethesda, y viene incluida con Oblivion Remastered. Esta remasterización se siente como la edición definitiva del juego original, y hay que reconocerle a Bethesda el acierto de ofrecerla de forma completa desde el primer momento.

Hay un detalle que sigue sin convencerme: ¿por qué se mantuvo el sistema de subir de nivel solo al dormir? Este método de progresión se siente desfasado frente a las mecánicas más dinámicas y fluidas que Bethesda ha adoptado en sus RPG más recientes. En Oblivion, no puedes mejorar las estadísticas de tu personaje, que además afectan otras habilidades y ventajas, hasta que encuentras una cama y pasas la noche. Si bien juegos como Fallout o Starfield ofrecen bonificaciones por descansar, forzar el descanso como parte esencial del progreso ya no encaja del todo con los estándares actuales.

Uno de los tropiezos más evidentes de Oblivion Remastered es la falta de soporte oficial para mods. Teniendo en cuenta la larga trayectoria del juego como uno de los más modificados por la comunidad, esta omisión resulta extraña. Comprendo que migrar a Unreal Engine 5 pudo haber complicado el desarrollo y exigido más recursos al equipo. También es comprensible que Sony, dado que esta reseña se basa en la versión de PS5, mantenga políticas restrictivas respecto al contenido modificado en sus consolas. Sin embargo, estamos en 2025. Oblivion está por cumplir dos décadas, y Bethesda tenía la oportunidad perfecta para facilitar que los modders siguieran experimentando y transformando el juego a su manera. Su reputación como estudio que apoya los mods de sus títulos es algo que pocos desarrolladores han conseguido replicar. Apenas hace poco, Starfield recibió el Creation Kit, casi un año después de su lanzamiento. Qué bien le habría venido a Oblivion Remastered haber iniciado con el pie derecho en ese aspecto y reforzar así su comunidad desde el primer día.

En cuanto al rendimiento, la versión de PS5 también presenta varios inconvenientes: caídas en la tasa de cuadros, misiones con errores que a veces se quedan bloqueadas y fallos ocasionales que provocan cierres. Si bien el estado general es mucho mejor que en su antigua versión de PS3, esta edición dista de ser impecable. La edición de PS5 de The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered aprovecha de forma notable las funciones del DualSense, como los gatillos adaptativos y la vibración háptica, lo que representa un cambio refrescante en la experiencia de juego. Aunque he jugado Starfield en PC con el mismo mando, no se siente igual. Si esta remasterización sirve como muestra del futuro soporte en consolas PlayStation, entonces tengo grandes esperanzas puestas en un eventual port de Starfield, si es que se confirma.

Espero que Virtuos y Bethesda continúen apoyando Oblivion Remastered en los años venideros. En algunos sentidos, siento un cariño mayor por Oblivion que por Skyrim; aunque también debo admitir que lidiar con portales de Oblivion una y otra vez puede llegar a ser tedioso. Aun así, volver a recorrer Cyrodiil fue una grata bocanada de aire fresco llena de nostalgia que valió la espera.

gamecored score 8

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered brindada por Bethesda para PS5.

PUNTOS BUENOS

Renovación visual impresionante. Fidelidad al original con mejoras modernas. Incluye todo el contenido desde el inicio. Gran libertad e inmersión jugable.

PUNTOS MALOS

Falta de soporte para mods. Algunos problemas técnicos en PS5. Sistema de progresión algo añejado.

CONCLUSIÓN

The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered es una remasterización sobresaliente del juego original. La apuesta de Virtuos Games y Bethesda por Unreal Engine 5, los nuevos elementos visuales, los ajustes en la interfaz y la modernización de varias mecánicas han sido decisiones acertadas. Aunque todavía quedan algunos errores y aspectos rústicos heredados del juego base, nada de eso me impide sumergirse nuevamente por decenas de horas en este clásico.