Hazelight Studios vuelve a la carga, redoblando su amor por el juego cooperativo con Split Fiction, un juego que es básicamente lo que ocurre cuando coges una epopeya de ciencia ficción y una novela de fantasía, las metes en una batidora y lo llevas todo al extremo. Siguiendo los pasos de It Takes Two, esta última aventura te sumerge en un mundo donde las historias literalmente colisionan. Con una mecánica en constante evolución y algunos de los diseños de niveles más ingeniosos del género, Split Fiction es un torbellino de creatividad.
En Split Fiction, te metes en la piel de Mio Hudson y Zoe Foster, dos escritoras en apuros cuyas visiones artísticas chocan por completo. Gracias a la oscura editorial Rader y a su temible máquina roba-ideas, sus historias se funden en una simulación obligándolas a saltar de una en otra. Esto da lugar a situaciones bastante alocadas, como las de convertirse en ninjas ciberpunk en motos de neón, perseguir gatos entre mágicos castillos flotantes, todo esto mientras se enfrentan con representaciones de sus propios subconscientes.
En esencia, Split Fiction es una historia sobre opuestos que chocan: Mio, una «fría» escritora de ciencia ficción, y Zoe, la soñadora amante de la fantasía. Sus perspectivas opuestas dan lugar a muchas de las mejores bromas dentro del juego, pero a medida que todo avanza, también lo hace su profundidad emocional. En ese sentido, Split Fiction sabe muy bien lo que hace. El juego se deleita con estos contrastes desde el principio, haciendo creer a los jugadores que se trata de un simple choque de visiones creativas.
Mio empieza siendo reservada, volcando sus emociones sobre su vida y su padre en historias de ciencia ficción intensas y llenas de acción en las que imperan el control y el desafío. Zoe, por su parte, abraza la belleza de la imaginación y utiliza la fantasía para aferrarse a los recuerdos familiares más preciados e ignorar las experiencias más oscuras de su pasado. A medida que viajan por los mundos de la otra, se ven obligadas a enfrentarse a sus propias creencias y a cuestionarlas, aprendiendo a ver más allá de sus relatos personales. Incluso hay un momento en el que uno de los mundos de Zoe permite a Mio abrazar su lado más sensible, convirtiéndose en un momento hermoso.



La evolución de su vínculo se refleja de manera natural en la jugabilidad, donde sus estilos narrativos moldean el mundo y, con el tiempo, comienzan a influenciarse mutuamente. Este enfoque no solo enriquece su desarrollo como personajes, sino que también mantiene un ritmo ágil sin frenar la acción. Además, el juego explora temáticas como los miedos infantiles y los recuerdos de la infancia, aportando un aire de nostalgia y asombro a su creciente conexión. Algunas escenas emocionales resonarán de manera distinta según el jugador, pero sin importar ello, el viaje de Mio y Zoe en Split Fiction convierte al juego en una experiencia verdaderamente única.
La narrativa del juego es ágil y perspicaz, con un toque de humor y un uso inteligente de referencias que juegan con los clichés del storytelling. Sus guiños a otras obras logran un balance ideal entre sutiles homenajes y tributos más evidentes. En un instante, puedes estar disfrutando de un Easter egg inspirado en Dark Souls, y al siguiente, deslizándote por arenas que evocan a la franquicia Prince of Persia. Split Fiction no oculta sus influencias, sino que las abraza con entusiasmo, rindiendo tributo a las historias que nos marcan mientras refuerza sus propios temas sobre la creatividad y el desafío artístico. Lo que comienza como una sátira del proceso de escritura y narración se convierte en una reflexión profunda sobre la razón detrás de contar historias, cargada de emoción, conexión y una dosis inesperada de sentimiento.
Por otro lado, el villano principal, el Sr. Rader, resulta un cliché de ejecutivo corporativo malvado, pero sin el carisma necesario para hacerlo memorable. Su único objetivo parece ser enriquecerse y apropiarse de ideas mediante su avanzada tecnología, aunque sus acciones no tienen una lógica clara en relación con su meta final. En lugar de generar una verdadera sensación de peligro, su presencia se siente más como una parodia que como un antagonista bien desarrollado. Su personalidad fluctúa entre un despiadado director ejecutivo y un jefe torpe, tomando decisiones que parecen responder más a las necesidades del guion que a una coherencia dentro de la narrativa. Sin embargo, al final, da la impresión de que el juego no busca simplemente establecer a Rader como el villano a derrotar, sino resaltar la lucha por superar nuestras propias limitaciones, un mensaje que el título logra transmitir con acierto.
Mientras que los mundos fantásticos de Split Fiction destacan por su extravagancia y clichés bien empleados, la parte ambientada en el mundo real, con Rader como antagonista, carece de la misma energía y cohesión. Tras unas 15 horas de campaña, su papel se reduce prácticamente a ser quien desata la falla en la simulación y a reaparecer ocasionalmente con amenazas genéricas, sirviendo más como un recurso para conectar la historia que como un personaje verdaderamente relevante. Split Fiction brilla en la construcción de su universo imaginativo dentro de la simulación, pero su mundo exterior queda relegado, arrastrado por un villano sin fuerza ni impacto.



Fiel al enfoque de Hazelight, Split Fiction está diseñado para aprovechar al máximo la cooperación entre jugadores. En un momento, te ves inmerso en una vertiginosa persecución en un aerocoche, donde uno conduce mientras el otro se encarga de disparar a los enemigos y sortear obstáculos; al siguiente, trabajas en equipo para resolver acertijos, alineando patrones que desbloquean la entrada a un majestuoso palacio de hielo. Cada nivel introduce mecánicas únicas para Mio y Zoe que evolucionan constantemente, asegurando que cada misión se sienta dinámica y renovada. La fusión de acción, plataformas y rompecabezas aporta profundidad a la jugabilidad y logra que la experiencia cooperativa sea una de las mejor ejecutadas en el género.
Los estilos de juego de ambos protagonistas se complementan de forma brillante: Mio cuenta con herramientas tecnológicas avanzadas como propulsores, manipulación de la gravedad y escudos láser, mientras que Zoe recurre a habilidades más fantásticas, como lanzar bolas de fuego, balancearse con lianas y transformarse en distintas criaturas. La cooperación es clave para progresar, y las mecánicas están diseñadas para que ambos jugadores dependan mutuamente de maneras ingeniosas y satisfactorias. ¿Necesitas cruzar un río infestado de flores espinosas? Mio puede transformarse en pez y activar una plataforma para Zoe. ¿O quizás Zoe puede usar su exotraje para manipular un dron y permitir que Mio lo hackee con su nanotecnología? Esta interdependencia es la esencia del juego y lo que hace que Split Fiction sea una experiencia cooperativa tan memorable.
A pesar de la constante evolución de sus mecánicas, Split Fiction sigue siendo accesible. Introduce nuevas ideas con frecuencia, pero su diseño permite asimilarlas rápidamente, lo que facilita retomar la partida tras una pausa sin sentirse desorientado. En lugar de obligarte a memorizar todas las habilidades o mecánicas previas, el juego pone el foco en lo esencial en cada momento.
No obstante, Split Fiction no es una experiencia diseñada para novatos. Requiere un manejo preciso y se basa en mecánicas que presuponen un conocimiento previo del género. Aunque permite intentarlo tantas veces como sea necesario, los puntos de reaparición pueden ser despiadados, situándote en pleno combate, sobre una plataforma inestable o frente a un enemigo listo para acabar contigo de inmediato. Si no tienes experiencia con la física de los plataformas, los saltos ajustados o los retos que ponen a prueba tus reflejos, el juego no hará concesiones. Es un tributo a los videojuegos, desarrollado por y para apasionados del medio. Quienes se adapten encontrarán una experiencia gratificante, pero para otros, podría volverse frustrante.



Las peleas contra jefes en Split Fiction brillan por su excepcional diseño cooperativo, y van mucho más allá de la típica estructura de tres fases. Desde un duelo de baile contra el Rey Mono hasta un caótico combate contra el Inspector de Estacionamiento, cada enfrentamiento se reinventa constantemente con cambios en la perspectiva, mecánicas innovadoras y un ritmo imparable. Uno de los momentos más espectaculares ocurre en la batalla contra el jefe del camión rodante, donde te enfrentas a toda velocidad en motocicletas al estilo Akira, para luego lanzarte por una rampa y asestar el golpe final en pleno aire. En nuestra partida, ambos disparamos simultáneamente mientras nos cruzábamos en cámara lenta, dando lugar a una escena de pura adrenalina y estilo cinematográfico. La fusión de comedia, acción frenética, desafíos bien ejecutados y su relevancia dentro de la historia hacen que estos combates sean de los más memorables en mucho tiempo.
Las misiones secundarias son cortas pero envolventes, cada una con su propio estilo y repleta de detalles interactivos, desde referencias a otros videojuegos hasta experimentos con pociones que te transforman en nubes de tormenta. Aunque su duración estimada es de 5 a 10 minutos, pueden alargarse considerablemente si decides explorar junto a tu compañero y desviarte del camino principal. Su estructura está pensada para incentivar la diversión, la curiosidad y el caos en cooperativo.
El capítulo final de Split Fiction es una experiencia sensorial innovadora que rompe con las convenciones del género. Sus mecánicas requieren un tiempo de adaptación, pero una vez que logras dominarlas, el desenlace resulta un clímax impresionante. Te obliga a repensar la manera en que interactúas con el juego, ofreciendo un desafío exigente y narrativamente sólido. Sin embargo, y repito, su curva de aprendizaje puede volverse un obstáculo para algunos jugadores, generando momentos de frustración, sobre todo en las secuencias más intensas.
Hazelight Studios ha redefinido el género cooperativo en múltiples ocasiones, pero Split Fiction podría ser su entrega más impactante en términos visuales y sonoros. Gracias al poder de Unreal Engine 5, Karl Löwenberg, Jacob Larsson y sus equipos artísticos han logrado una auténtica obra maestra en PlayStation 5. Los entornos futuristas de Mio, repletos de luces de neón, desprenden una energía vibrante, mientras que los escenarios de fantasía de Zoe, con su estilo pictórico, parecen sacados de un cuento animado. Por cierto, la música está a la altura de esta ambición. El reconocido compositor sueco Gustaf Grefberg vuelve a dejar su huella, combinando potentes melodías synthwave para las escenas de ciencia ficción con majestuosas composiciones orquestales que potencian la sensación de inmersión en el mundo de fantasía. Aunque cada universo tiene su identidad sonora, los más atentos descubrirán patrones y temas que los conectan. En el apartado de audio, Philip Eriksson y su equipo han logrado un trabajo impecable, donde cada sonido, desde un disparo láser hasta el rugido de un dragón, se siente inmersivo y perfectamente integrado. El doblaje también brilla con luz propia. Elsie Bennet (Zoe) y Kaja Chan (Mio) dan vida a sus personajes con una combinación de carisma, emoción y una dosis perfecta de rivalidad amistosa.



Split Fiction es Hazelight Studios en su máxima expresión, ofreciendo una aventura cooperativa audaz e innovadora que rompe esquemas. Cada nivel presenta mecánicas nuevas, manteniendo la jugabilidad fresca y desafiante. El guion es inteligente, el diseño de los mundos es deslumbrante y las batallas contra jefes están entre las más creativas de los últimos años. Aunque el villano no logra destacar, la profundidad emocional del viaje de Mio y Zoe construye una historia cautivadora sobre creatividad, identidad y trabajo en equipo. Es un imprescindible para los amantes de los juegos cooperativos que busquen un reto. Una vez más, Hazelight Studios demuestra que nadie hace juegos cooperativos como ellos.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Split Fiction brindada por EA para PS5.
PUNTOS BUENOS
Ingeniosa combinación de mundos de ciencia ficción y fantasía. El desarrollo de Mio y Zoe es hermoso. Apartado visual y sonoro impresionante. Plataformas sólidas y entretenidas. Asombrosa variedad y evolución de las mecánicas del juego. Los mundos son visual y conceptualmente fascinantes. Las historias secundarias ofrecen una distracción divertida. El trabajo de voz es excelente. Las opciones de accesibilidad son precisas.PUNTOS MALOS
El villano es bastante olvidable. Por momentos, el juego puede sentirse bastante demandante para alguien novato.CONCLUSIÓN
Basado en los cimientos de It Takes Two, Split Fiction es una experiencia cooperativa realmente cautivadora, que mantiene un ritmo vertiginoso mientras despliega una impresionante variedad de mecánicas de juego cuidadosamente elaboradas. El nivel de creatividad de Hazelight me deja perplejo.