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Ha sido un año largo lleno de juegos masivos, pero finalmente le dijimos adiós al 2023. No hay duda de que este año será recordado como uno de los mejores de todos los tiempos en cuanto a lanzamientos de nuevos juegos, pero también como uno de los peores para los desarrolladores de esos mismos juegos. Considerando todo ello, sí que ha sido un torbellino de 12 meses para los tres grandes fabricantes de consolas: PlayStation, Xbox y Nintendo.

Cada uno tuvo un año crucial, aunque de formas completamente diferentes. Mientras que Nintendo Switch celebró su éxito con un año bastante sólido, la PlayStation 5 tuvo un camino bastante experimental. Por otro lado, la Xbox Series X finalmente entregó algunos títulos exclusivos… con resultados mixtos.

Para reflexionar sobre un año tan lleno de eventos grandes para los 3 grandes desarrolladores deberíamos considerar varios factores. Entre juegos exclusivos, servicios y ecosistemas, PlayStation, Xbox y Nintendo han tenido un comportamiento bastante disparejo y nos tocará a nosotros ver cuál empresa ha sido la más consistente.


PlayStation

No es exagerado decir que la PlayStation 5 ha sido la protagonista de esta generación de consolas desde 2020. Aunque la Xbox Series X ha ofrecido un gran valor con el Game Pass, Sony ha entregado consistentemente y con bastante presición la experiencia más tradicional de consola de sobremesa. Cada año trajo varios exclusivos de alto nivel que convirtieron a la consola en una compra imprescindible. Sony continuó con esa idea este año, pero lamentablemente su impulso comenzó a disminuir. Marvel’s Spider-Man 2 y Final Fantasy XVI proporcionaron a la PS5 dos exclusivos masivos, pero fuera de ellos no hubieron muchos más.

Hay una razón para eso, ya que el 2023 fue un año un tanto experimental para Sony. La compañía comenzó a ampliar el alcance de su visión, con un enfoque mucho mayor en el hardware y el ecosistema. Eso comenzó con la PlayStation VR2, un visor VR lo bastante prometedor que ofrecería Horizon: Call of the Mountain como un título de lanzamiento lo suficientemente fuerte, además del excelente Humanity. Desde entonces, el soporte first party para el visor ha sido inexistente.

Otros lanzamientos enfocados en hardware tuvieron también una recepción bastante tibia. El PlayStation Portal, exclusivamente de streaming, es una decente consola portátil, pero no logró ofrecer características clave como el soporte Bluetooth, además de que la idea de tener un dispositivo solo enfocado en el streaming no temrina siendo del todo atrayente. La renovación de mitad de generación, la PS5 «slim», fue un cambio bienvenido, pero la falta de una rebaja de precio dificultó justificar la adquisicón. El único área donde Sony obtuvo puntos importantes fue en su Access Controller de PS5, una pieza de tecnología verdaderamente innovadora que permite a más jugadores experimentar los juegos de Sony.

La renovada oferta de PlayStation Plus de Sony tampoco ayudó a cubrir las brechas. La falta de lanzamientos retro, uno de los puntos de venta principales del servicio, y un aumento de precio reducirían el valor del competidor de Game Pass.

Todo eso nos dejó con un año mixto que preparó el escenario para un preocupante 2024. ¿Será rentable el servicio en vivo y el impulso móvil de Sony? ¿Podrán los indies como Pacific Drive compensar el hecho de que hay pocos exclusivos importantes en el horizonte? Esa es una pregunta para el próximo diciembre.


Xbox

Si algo tenía que hacer Microsoft durante el 2023, era demostrar que Xbox era un producto que valía la pena adquirir. A principios de 2023, la Xbox Series X aún no había entregado un exclusivo verdaderamente definitorio de la generación para convertirla en un sistema imprescindible como sí lo era la PS5. Especialmente después de un 2022 vacío, Xbox necesitaba grandes juegos. Y si bien podría decirse que cumplió, existieron algunos aspectos que no convencieron del todo. El esperado Starfield finalmente se lanzaría en septiembre, dando a los propietarios de Xbox el gran juego que habían estado esperando. ¿El único problema? No fue todo lo que se había promocionado. Un marketing demasiado ambicioso dejó al título de ciencia ficción de Bethesda sintiéndose como un lanzamiento bastante bajo. Aún peor, Redfall de Bethesda resultaría ser una decepción aún mayor.

Afortunadamente, Microsoft demostró el poder de la diversificación este año. Mientras Sony se centró en un exclusivo importante, Xbox tuvo varios bajo la manga. Hi-Fi Rush comenzaría el año como un candidato sorpresa al juego del año, mientras que Forza Motorsport daría a la Series X un sólido juego de servicio a largo plazo. Minecraft Legends, por otro lado, ofrecería diversión estratégica para un público infantil. Esa alineación se reforzó con una sólida lista de indies exclusivos de consola y grandes adquisiciones para Game Pass, como Lies of P y Cocoon. En ese sentido, este fue otro año que mostró el poder de la estrategia impulsada por el ecosistema de Xbox.

Fuera de esos título, el 2023 fue un año tranquilo para Xbox en otros aspectos. El único lanzamiento de hardware de Microsoft sería una discreta actualización de la Series S. El mayor desarrollo de Microsoft en 2023 provendría de la adquisición final de Activision Blizzard, pero cuyos alcances recién empezaremos a verlos en 2024.

Esperamos ver movimientos más ambiciosos de parte de Microsoft en 2024. Exclusivos de renombre como Senua’s Saga: Hellblade 2 y Avowed necesitan impulsar el impulso de Xbox con más consistencia. También esperamos que algunos de los futuros planes de hardware puedan hacer que la Xbox se sienta más empoderada. Los documentos filtrados durante su batalla con la FTC por Activision Blizzard revelaron una renovación para la Series X y para el control de Xbox y eso es algo que realmente me gustaría ver.


Nintendo

Por lo general, cuando estamos en los últimos años de una consola, las expectativas son bajas. En ese sentido, podrías haber asumido que la mayoría de los estudios first-party de Nintendo habrían pasado a desarrollar juegos para la supuesta Switch 2, dejando a estudios third party con la tarea de llenar el año. Sorprendentemente, eso estuvo lejos de ser el caso; tanto así que podría considerar que el 2023 ha sido el mejor año de la Switch. Eso fue, por supuesto, gracias a The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom y Super Mario Bros. Wonder, dos títulos imprescindibles, pero Nintendo no se detuvo ahí. Pikmin 4 y Fire Emblem Engage dieron a la consola dos grandes juegos de estrategia, mientras que sorpresas como Super Mario RPG y Metroid Prime Remastered dieron a los jugadores mucho por jugar durante el año.

Y eso es solo la punta del iceberg. Bayonetta Origins, Advance Wars 1+2 Re-boot Camp, WarioWare Move It!, Kirby’s Return to Dream Land Deluxe, F-Zero 99, el DLC de Xenoblade Chronicles 3 y podría seguir. Nintendo entregó más en un año de lo que la mayoría saca en tres. Este es un claro recordatorio de por qué Nintendo aún puede competir a pesar de ofrecer un mucho más débil hardware y decisiones en línea bastante desactualizadas.

Si bien eso fue más que suficiente para convertir a Nintendo en el editor del año, me queda una pequeña observación: Nintendo Switch Online. El servicio se ha convertido en una pieza cada vez más importante del valor general de la Switch, entregando un catálogo de juegos clásicos de Nintendo desde el NES hasta el Nintendo 64. Nintendo subió la apuesta este año al agregar juegos de Game Boy y Game Boy Advance al servicio. Lamentablemente el soporte para esas adiciones se secó bastante rápido. Nintendo parecía más interesada en volver a vender juegos antiguos como Pikmin, algo que continuará el próximo año con varios re-lanzamientos en HD.

Esa es una pequeña queja en el gran esquema del sólido 2023 de Nintendo. Si bien no entregó nada en cuanto a innovación de hardware o accesorios, obtuvimos una despedida bastante fenomenal para la Nintendo Switch, ya que su sucesora podría llegar este 2024.

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Johann Aldazábal

Director Editorial | Analista de la industria de los videojuegos y el entretenimiento | Psicólogo Clínico | Músico amateur, geek, cinéfilo.