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Hay algo intrínsecamente poco creíble en las películas de artes marciales, que si bien las disfruto mucho, el enfrentar a una sola persona contra un ejército de enemigos -y salir victorioso- suena algo inverosímil. Películas como Oldboy, Enter the Dragon y, más recientemente, John Wick, que muestran a una máquina asesina entrenada desmontando una sala llena de luchadores, es siempre divertido de ver y funciona siempre y cuando desconectes un poco tu cerebro. Bueno, tras el juego de luchas Absolver, el desarrollador Sloclap busca explorar un poco más con la experiencia de juego de peleas, y es así que nació Sifu. Con un combate casi perfecto y una serie de atractivos elementos roguelike, Sifu es una experiencia que exige perfección y la devuelve en la misma medida.

Como toda buena historia de artes marciales, Sifu se centra en la venganza. Obligado a ver cómo tu maestro y padre es asesinado ante ti, tu protagonista, sin nombre y estoico, se dispone a encontrar y matar a los cinco antiguos alumnos responsables de su muerte. Aunque la trama es sencilla, también es hermosa en su simplicidad. El tutorial que te enseña los fundamentos del combate, y el desplazamiento, no sólo hace un excelente trabajo para prepararte para los retos que te esperan, sino que lo hace de una manera que te muestra exactamente por qué estás luchando. No voy a decir nada más, pero prepárate ya que los momentos iniciales son excepcionales.

Ocho años después, su protegido Pak Mei, de 20 años, está preparado para llevar a cabo su venganza. El joven protagonista, que puede ser hombre o mujer, ha pasado esos años perfeccionando su destreza mientras recopila información sobre los cinco individuos responsables del asesinato de su maestro. Esto lo veras a través de un tablero dentro de su casa, que está plagado de pruebas, documentos, fotos y pistas. A lo largo del juego, encontrarás más pistas que irán robusteciendo el tablero, revelando conexiones entre ellos e incluso proporcionando el contexto de sus acciones. Debo decir que es una forma sutil y eficaz de hacer que la narrativa avance, y brinda cierta sensación de logro a medida que vas descubriendo más información.

Sin intentar sonar tan exagerado, Sifu probablemente posee el mejor combate cuerpo a cuerpo que he sentido en u videojuego. Brutal y desafiante, es tan increíble de realizar como de ver. Un ataque ligero y otro pesado constituyen la base del combate, y los combos se realizan alternando entre ambos. También tienes la posibilidad de manejar las armas que se encuentran en cada nivel, desde cuchillos y machetes hasta bastones, bates e incluso escobas.

Por supuesto, también tendrás que defenderte, lo que puedes hacer de múltiples maneras. Un botón de bloqueo evitará que recibas daño contra la mayoría de los ataques normales, y es posible realizar parry si se sincroniza correctamente. También puedes utilizar movimientos direccionales que te ayudará a evitar los golpes y te dará la oportunidad de realizar un feroz contraataque. El uso de todas estas habilidades llenará progresivamente una barra de enfoque que, cuando se complete, podrás utilizar para ralentizar el tiempo brevemente y desplegar un ataque imbatible que pueda cambiar la dirección de la pelea.

Por cierto, los enemigos en Sifu no son ninguna broma. Aunque los fundamentos del combate pueden parecer similares a los de los juegos Arkham, tus oponentes son mucho menos indulgentes y mucho más hábiles. Al lanzar golpes devastadores, te verás obligado a prestar mucha atención a sus movimientos y a contrarrestar sus avances con métodos directos y específicos. Tus enemigos también conocen las ventajas que supone atacar en grupo. Aquí no encontrarás educados contrincantes esperando su turno para atacar, sino que te bombardearán con puñetes desde todas las direcciones y, si no eres lo suficientemente rápido, te encontrarás rápidamente eliminado.

Aunque con el tiempo serás capaz de enfrentarte a este tipo de amenazas, la cámara del juego -por momentos- supone también un reto. Aunque son raros, hay momentos de caos en espacios pequeños que se vuelven infinitamente más difíciles debido a una incómoda cámara que se ve obstruida por el escenario o el modelo de un personaje.

Cada enemigo tiene una barra de salud, y también tienen un medidor de estructura similar al sistema de postura de Sekiro. Tanto si tu ataque es exitoso como si es bloqueado, el medidor de estructura de tu oponente aumentará. Una vez que consigues llenar ese medidor, se diluirá, lo que te permitirá realizar un derribo que eliminará inmediatamente a ese luchador, a la vez que te recompensará con un poco de salud. Estos derribos no solo son vitales desde el punto de vista mecánico, sino que también son visualmente impresionantes. Completamente contextual, cada derribo será diferente dependiendo de tu situación, ya sea si estás cerca de unas escaleras para hacer caer a tus enemigos por ellas, o cerca de paredes para arremeter sus cabezas contra ellas, o simplemente desatar sobre ellos una docena de golpes rápidos como si fueras un rayo; las animaciones nunca cansan, es más, llegan a sentirse como si fueran una especie de recompensa. Sin embargo, ten cuidado, ya que tú también tienes una barra de estructura, así que sé paciente y no te dejes llevar.

Si bien cuentas con todas las herramientas necesarias para atravesar salas llenas de matones, llegará lo inevitable y te encontrarás con la derrota. Sin embargo, gracias a un amuleto que te ha otorgado tu maestro, la derrota no supone la muerte inmediata. En cambio, cada vez que caigas, te levantarás y volverás a la lucha habiendo envejecido un poco. Inicialmente, sólo saltarás un año hacia adelante, reincorporándote a la tierna edad de 21 años, pero esa curva no dura mucho. Cada vez que mueras, tu contador de muertes subirá uno y los años añadidos a tu vida coincidirán con ese número. Rápidamente pasarás de los 20 a los 21, luego a los 23 y de nuevo a los 26, antes de que, boom, estés oficialmente en lis treintas.

Al principio, no parece que vaya a hacer más que permitirte dejar crecer el pelo y cultivar una bonita barba, pero, como nos pasa a todos, pronto empezarás a notar los efectos de la edad. Cada vez que pases a una nueva década, una parte del amuleto se romperá, lo que reducirá tu salud general pero aumentará la cantidad de daño que infliges. Esto no sólo crea un divertido equilibrio en cuanto a la dificultad, sino que es una forma inteligente de mostrar de forma tangible que con la edad llega la sabiduría. Sin embargo, con el tiempo, los grises te alcanzan y una vez que entras en los 70 te enfrentas a la mortalidad, ya que una muerte, en esta década, será permanente.

Cada vez que envejezcas, tendrás la oportunidad de acumular puntos de experiencia, ganados en combate, para convertirlos en habilidades. Estos son movimientos que infringirán más daño, técnicas que te permitirán utilizar tu entorno para superar a tus enemigos y combos que romperán sus defensas, pero cabe señalar que son efímeros. Aunque puedes ir acumulando XP en las habilidades, para desbloquearlas permanentemente, es poco probable que lo consigas en una sola vida, además que una vez que mueres esas habilidades se borran junto con tu progreso en el nivel, obligándote a recordar lo que has aprendido y volver a empezar.

En el juego hay cinco niveles para que te abras paso. Cada lugar tiene su propio estilo visual que lo diferencia del anterior y cada uno es el hogar de uno de los cinco jefes. Estos jefes son tus objetivos, pero recuerda que hay montones de sus maleantes entre tú y tu objetivo final. Lo interesante es que en cada nivel te encontrarás con puertas cerradas y caminos bloqueados que requieren llaves o combinaciones para abrirse. Dentro de cada nivel descubrirás al menos uno de estos objetos que desbloqueará permanentemente un atajo a través de la zona, haciendo más fácil cada recorrido posterior. En ese sentido, no sólo se trata de un diseño de niveles increíblemente pensado e inteligente que premia tu persistencia, sino que también es necesario porque sólo tienes una vida para llevar a cabo tu venganza.

Así es, tu edad y tu contador de muertes se trasladan entre niveles, lo que hace que te enfrentes a cada nuevo reto cargando con los errores del anterior. Este es, sin duda, el aspecto más interesante de Sifu y, dependiendo de tus preferencias, te hará ganar o perder la paciencia. Sí, este enfoque te obliga a dominar los niveles para mantener abajo tu edad y darte una oportunidad de luchar en el siguiente desafío, y eso es increíblemente catártico cuando finalmente lo consigues, pero lo repetitivo y el creciente desafío probablemente podría desalentar a muchos.

La razón principal por la que tendrás que conquistar completamente cada nivel y desbloquear los atajos es que los jefes son brutales e implacablemente difíciles. Cada jefe tiene su propio patrón de ataque y una arma propia que hay que observar para poder vencerlo. Definitivamente no vas a asestar muchos golpes a estos tipos, sino que tendrás que esperar, evadir sus ataques y elegir pacientemente el momento de atacar. Cada combate con un jefe se desarrolla en dos fases y tendrás que cambiar de estrategia entre ellas, así que la complacencia no es una opción. El primer jefe puede llegar a ser un rato, pero en el segundo es donde encontrarás tu determinación para continuar o dejar el mando a un costado.

A través de todos los desafíos, puede ser fácil pasar por alto lo impresionante que es Sifu desde el punto de vista visual y técnico. El estilo visual del juego, minimalista y llamativo, está casi en cel-shading en su totalidad, pero de una forma que recuerda a las ilustraciones de pergaminos antiguos. Cada nivel tiene una paleta de colores específica que le da su propia personalidad y estilo, y hace que cada lugar sea memorable y bello en partes iguales. Más impresionantes aún son las animaciones que se lucen en cada momento del juego. La autenticidad que se percibe en cada golpe lanzado es increíble, lo que hace que las escenas de lucha puedan confundirse con el mejor baile coreografiado.

Creo que no es casualidad ninguna que la palabra Sifu signifique maestro. Por supuesto, esto hace referencia a la sencilla pero efectiva narrativa que se cuenta a lo largo de este increíble juego, pero de alguna manera, también te recuerda que es lo que debes hacer para lograr el éxito. Inmensamente desafiante en cada esquina, Sifu te castigará por tu falta de concentración mientras te recompensa también por tu paciencia y persistencia. Definitivamente estoy encantado y me faltan palabras para seguir recomendándolo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Sifu para PlayStation 5 brindada por Sloclap.