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Al ver a la PlayStation 5 es imposible que la idea de lo que debería ser la ‘next-gen’ no resuene en tu cabeza. Por un lado, tiene un diseño extraño, sí, su capacidad de carga de juegos es insuperable y su biblioteca de exclusivos no tiene competencia. No obstante, ¿existen inconvenientes en la capacidad del SSD y en el software actual que impulsa toda la experiencia? Por supuesto, pero en este caso, todos los puntos a favor superan con creces a los negativos, ya que la consola tiene la potencia necesaria que se espera de un lanzamiento de una nueva generación de juegos.
Sin embargo, la verdadera historia no está en lo que tienes delante cuando juegas, sino en lo que tienes en tus manos. La nueva generación de Sony comienza con un borrón y cuenta nueva en cuanto a su legado de mandos, ya que la marca DualShock se ha retirado en favor del DualSense. Cabe recalcar que esto no se trata de una nueva comercialización de una vieja idea, ya que el DualSense supone un gran cambio con respecto a lo que significó el DualShock 4.
Y eso no es poco, teniendo en cuenta lo mucho mejor que era el DualShock 4 en comparación con sus predecesores. Aquel mando contó con muchas ideas interesantes, pero su propio hardware le falló al final. Los sticks analógicos eran propensos a romper la goma si los usabas con demasiada frecuencia, los desarrolladores ignoraron las funciones de altavoz después de unos meses y el panel táctil apenas aparecía en el radar de los juegos.
Por su parte, el DualSense evoluciona aún más esa tecnología, llegando esta vez con una forma más grande, más voluminosa y más brillante que nunca. Al igual que la PlayStation 5, el DualSense tiene un diseño de última generación, con su deslumbrante acabado blanco y sus botones faciales translúcidos. A primera vista, sigue siendo un mando de PlayStation gracias a la iconografía de la marca que lo decora, y los pequeños detalles de su diseño que llevan consigo los 25 años de historia de la triunfante irrupción de Sony en el mundo de los videojuegos.

La vibración en los controles no es exactamente una novedad, pero el DualSense, otra vez, lleva las cosas a nuevos niveles. Las vibraciones pueden ser precisas para sentir las pisadas en un lago helado, que se traducen en pequeños golpes rítmicos en las manos, o de la explosión de una bomba, que puede provocar toda una sacudida en el sistema cuando el mando ‘estalla’ violentamente, en el sentido figurado obviamente.
Astro’s Playroom, que se incluye con todas las PS5, es por supuesto el mejor ejemplo de esta tecnología. Destaca no sólo el alcance que tiene, sino cómo el DualSense puede dirigirse a secciones específicas de tus manos para enviarles una ráfaga vibratoria. Todo, desde caminar sobre el hielo hasta correr por la hierba alta, se siente, lo que resulta en una experiencia más envolvente.
Pero eso es sólo la mitad de la historia. Aunque el DualSense también tiene instalado un pequeño y potente altavoz, son los triggers adaptativos los que también marcan una gran diferencia en la forma de sentir el camino. Es cierto que algunas de estas características pueden ser un poco artificiales, pero la idea de que las armas de Call of Duty: Black Ops: Cold War tengan un retroceso real en el gatillo, es impresionante. En Marvel’s Spider-Man: Miles Morales, puedes sentir cómo se tensa tu línea de telaraña mientras te balanceas por la ciudad de Nueva York. Esto es, definitivamente, algo realmente destacable, y cuando combinas estas tres nuevas características del DualSense, entonces algo mágico sucede en tus manos.
Evidentemente, mucho de esto va a depender de que los desarrolladores lo utilicen adecuadamente, no obstante la oportunidad de inmersión creativa está ahí. Por supuesto, se puede jugar con una configuración más tradicional para conseguir una inmersión más estándar, pero el nivel de tecnología y el potencial del DualSense debería ser aprovechado por la mayoría de los desarrolladores, para llevar toda la experiencia hacia ese futuro de ensueño.

Creo que también puedo decir que el nuevo gamepad se adapta perfectamente a la mano, incluso después de unas cuantas horas de juego. Gracias a su superficie engomada (que, si se mira de cerca, deja ver los cuatro iconos de PlayStation), el DualSense ofrece siempre un agarre seguro, incluso en batallas intensas. La calidad de la fabricación es, una vez más, irreprochable. Cada milímetro se siente de alta calidad. Además de una mayor capacidad de la batería que puede durar hasta 15 horas en modo de juego y la incorporación de un puerto USB-C para cargarla.
Algo de lo que podría quejarme es ver que Sony siga utilizando un diseño de D-Pad similar al del DualShock 4, el cual nunca fue el mejor. Comparado con el ágil D-pad de Xbox, las entradas direccionales del DualSense se sienten algo añejadas.
Lo que el DualSense es ahora mismo es un impresionante paso adelante en la tecnología de entrada que por fin acerca el periférico a la experiencia de la nueva generación. Juegos como Astro’s Playroom son innovadores no sólo por la experiencia, sino porque representan el futuro de lo que es posible. Y ahora mismo, ese futuro me tiene muy emocionado.
Como ideas finales, el DualSense triunfa en transmitir una verdadera sensación para la próxima generación. Mientras que la consola en sí se centra más en las mejoras significativas, el control revoluciona la forma en que experimentamos los juegos. Lo que antes eran solo efectos gráficos o secuencias atmosféricas, ahora todo ello se puede sentir con el DualSense.
Esto nos permite sumergirnos aún más en la experiencia de juego respectiva y ‘vivir’ con más intensidad que nunca. Sin embargo, sólo el futuro mostrará realmente el potencial que está latente en este nuevo control. Ciertamente creo que el DualSense es parte de una revolución y actualmente lo considero como el punto de venta más único y decisivo para tu futura elección de consola.
Un DualSense fue otorgado por Sony para su evaluación y análisis.
