Los juegos de plataformas de Nintendo suelen seguir una fórmula muy reconocible. Más que descubrir algo completamente nuevo, gran parte de la diversión consiste en identificar qué elementos han cambiado respecto a entregas anteriores. Y eso no es necesariamente algo negativo; al contrario, forma parte del encanto de estas franquicias. Existe una sensación de familiaridad muy especial al comenzar una nueva aventura, avanzar hacia la meta, esquivar obstáculos, saltar sobre precipicios y enfrentarse a enemigos en el camino. Es una estructura que los jugadores conocen de memoria y que sigue funcionando generación tras generación. Sin embargo, Yoshi and the Mysterious Book decide alejarse parcialmente de esa fórmula tradicional y experimentar con una propuesta bastante más curiosa. En lugar de centrarse únicamente en superar niveles y derrotar enemigos, el juego plantea una idea tan extraña como encantadora: ¿qué pasaría si Yoshi se convirtiera en una especie de explorador y naturalista encargado de estudiar criaturas para una enciclopedia viviente?

Aquí las clásicas banderas de meta pasan a un segundo plano. Los enemigos tampoco son el centro de la experiencia. En su lugar, el juego apuesta por enormes escenarios interactivos repletos de criaturas extrañas que invitan a la experimentación. Más que una aventura de plataformas convencional, la sensación es la de acompañar a Yoshi en una peculiar carrera como investigador de especies y descubridor de ecosistemas.

La historia comienza en el castillo de Bowser, donde una montaña de libros olvidados llama la atención de un aburrido Bowser Jr. Entre todos ellos destaca un volumen muy peculiar, adornado con un llamativo bigote. Fascinado por las maravillas descritas en sus páginas, decide emprender un viaje para encontrarlas. Sin embargo, al utilizar una extraña lupa incorporada en el libro para observar más de cerca las criaturas ilustradas, termina siendo absorbido por sus páginas. El libro y su vehículo acaban aterrizando en una isla habitada por los Yoshis. Poco después, el misterioso volumen despierta y se presenta como Mister Encyclopedia, aunque prefiere que lo llamen simplemente Mr. E. Se trata de una enciclopedia viviente llena de información sobre criaturas extraordinarias, pero con un problema bastante particular: no puede organizar ni registrar sus propios conocimientos sin ayuda. Los curiosos Yoshis se ofrecen inmediatamente a colaborar, iniciando una aventura que los llevará a explorar las páginas del libro para estudiar todo tipo de seres, observando su comportamiento y descubriendo qué los hace únicos.

La estructura principal del juego gira en torno al descubrimiento. En cada página de la enciclopedia aparece una criatura diferente, y el jugador puede entrar en ese escenario para interactuar con ella libremente. Una de las mecánicas principales consiste en cargar a estas criaturas sobre la espalda de Yoshi y experimentar con ellas dentro del entorno. Mr. E ofrece algunas observaciones y pistas ocasionales, pero el verdadero objetivo de cada nivel no está claramente señalado; depende del jugador descubrirlo por sí mismo mediante la exploración y la curiosidad.

Cada criatura posee habilidades o características especiales que pueden utilizarse de distintas formas. Algunas generan efectos pasivos, como hacer florecer plantas, mientras que otras ofrecen habilidades activas mucho más llamativas, como propulsarse a gran velocidad o interactuar con elementos específicos del escenario. A través de la experimentación constante, el jugador va descubriendo cómo aprovechar esas capacidades para desbloquear nuevas posibilidades y avanzar.

Lo más interesante es que el juego transforma cada hallazgo en una pequeña recompensa. Las metas no aparecen marcadas desde el inicio, sino que surgen de forma natural mientras exploras. Cada vez que descubres una nueva interacción o encuentras una solución inesperada, Mr. E celebra el logro y registra el avance. Esa sensación de experimentar, probar ideas y ser recompensado por la curiosidad se convierte en el verdadero motor de la aventura.

Por ejemplo, una criatura con forma de escarabajo puede ser lanzada como un proyectil y quedarse incrustada en determinadas superficies, creando nuevas plataformas para alcanzar zonas elevadas. Si además descubres que le encanta acertar en dianas repartidas por el escenario, inmediatamente surge el impulso de buscar todas las posibles para ver qué ocurre. Son pequeños descubrimientos que generan una constante sensación de satisfacción y convierten la exploración en algo tremendamente adictivo.

Al finalizar cada expedición, Yoshi regresa a las páginas de Mr. E para revisar todo lo aprendido sobre las criaturas encontradas. Como toque final, el juego permite incluso bautizarlas con nombres personalizados. Puede parecer un detalle menor, pero añade un componente encantador a la experiencia, especialmente cuando terminas poniendo nombres absurdos o inesperados a personajes clásicos. Es una de esas pequeñas ideas que refuerzan el tono desenfadado y creativo que define toda la aventura.

Como ocurre en muchos juegos de Nintendo, cada descubrimiento tiene una recompensa tangible. Las investigaciones completadas otorgan estrellas que sirven para desbloquear nuevas áreas del libro de Mr. E, lo que hace que la sensación de progreso sea constante y muy satisfactoria. El juego siempre encuentra una manera de premiar la curiosidad del jugador, incentivando la exploración y la experimentación en todo momento.

Buena parte de la profundidad jugable proviene de los numerosos elementos que reaparecen a lo largo de la aventura y que interactúan de maneras inesperadas. Durante la exploración encontrarás frutas, barro, miel y otros objetos que pueden alterar el comportamiento de las criaturas que te acompañan. Darle un pimiento picante a uno de tus nuevos amigos, por ejemplo, puede transformar completamente sus habilidades y abrir nuevas posibilidades dentro del escenario. Un escarabajo que normalmente sirve como proyectil puede convertirse en una especie de misil viviente, mientras que una criatura planeadora puede desarrollar una potente propulsión que le permite alcanzar zonas antes inaccesibles. Otros objetos también modifican la personalidad o las capacidades de las criaturas. Un rábano con forma de corazón puede volver amistoso a un insecto agresivo, mientras que una sustancia similar al chicle puede potenciar las habilidades de ciertas especies hasta convertirlas en herramientas mucho más útiles. La gracia está en que casi cualquier combinación puede producir resultados inesperados, lo que convierte cada nivel en un pequeño laboratorio de experimentación.

El juego también anima constantemente a regresar a zonas ya visitadas. A medida que avanzas, aparecen nuevas variantes de niveles anteriores que incorporan criaturas inéditas o mecánicas diferentes. Esto permite abordar desafíos conocidos desde otra perspectiva y descubrir soluciones alternativas que antes no estaban disponibles. Aunque no llega a adoptar una estructura propia de los metroidvania, sí comparte esa sensación de volver a escenarios familiares con nuevas herramientas para descubrir secretos adicionales. Además de estas revisitas, existen versiones modificadas de ciertos escenarios que alteran significativamente su diseño. Un ejemplo es una zona costera donde el nivel del agua aumenta considerablemente, obligando a replantear la exploración. Allí, una de las tareas consiste en capturar erizos marinos repartidos por nuevas ubicaciones utilizando una criatura especialmente diseñada para atraerlos. Este tipo de cambios consigue que los escenarios sigan resultando interesantes incluso después de haberlos completado una vez.

Para quienes se queden sin ideas o no sepan cómo continuar una investigación, el juego ofrece varias herramientas de ayuda. Una curiosa mancha de tinta recorre las páginas de Mr. E y señala criaturas o descubrimientos que aún tienen secretos pendientes. Al seleccionarla, el jugador puede acceder directamente a pistas relacionadas con objetivos no completados y recibir recompensas adicionales al resolverlos. La moneda obtenida también permite desbloquear nuevas sugerencias o información que facilita el proceso de investigación. Aunque inicialmente esta misteriosa mancha de tinta parece insinuar algo más importante dentro de la historia, termina funcionando principalmente como un sistema de ayuda contextual. Es útil desde el punto de vista jugable, aunque quizás desaprovecha parte del potencial narrativo que sugería su presentación inicial.

No todo en el libro gira alrededor de la investigación y el descubrimiento. Tanto Bowser Jr. como Kamek recorren las páginas de Mr. E persiguiendo sus propios experimentos, aunque sus métodos suelen generar más problemas que soluciones. Sus intentos de manipular criaturas terminan provocando situaciones caóticas que desembocan en enfrentamientos contra enormes criaturas o espectaculares batallas contra jefes. Estos combates sirven como una bienvenida pausa dentro de una aventura centrada principalmente en la exploración y los puzles. Son secuencias más orientadas a la acción que recuerdan que, pese a todas sus ideas originales, sigue siendo un juego de Nintendo protagonizado por Yoshi. Además, cada enfrentamiento introduce mecánicas propias que ayudan a mantener el ritmo y aportar variedad.

Una vez completada la aventura principal, el juego desbloquea nuevas herramientas de exploración diseñadas para profundizar todavía más en el contenido. Estas herramientas funcionan como instrumentos científicos personalizables que pueden adaptarse a las necesidades de cada jugador. Algunos dispositivos permiten detectar elementos concretos dentro de los escenarios, mientras que otros proporcionan información adicional sobre los descubrimientos pendientes o facilitan la localización de secretos. Este sistema aporta una interesante capa de personalización durante la fase final del juego. La sensación es la de equipar a Yoshi como si fuera un auténtico investigador, ajustando sus herramientas para maximizar la eficiencia durante las últimas expediciones dentro de las páginas de Mr. E.

En conjunto, Yoshi and the Mysterious Book es una propuesta sorprendentemente diferente dentro de la saga. Mientras que las aventuras tradicionales de Yoshi suelen centrarse en avanzar de un punto a otro superando obstáculos, aquí el énfasis está puesto en la observación, la experimentación y el descubrimiento. La experiencia se parece más a resolver un rompecabezas complejo poco a poco que a completar un plataformas convencional. Esa apuesta por la libertad y la exploración puede no convencer a todos los jugadores, especialmente a quienes esperen una aventura más clásica dentro del catálogo de Nintendo. Sin embargo, quienes se dejen llevar por su ritmo pausado y su enfoque basado en la curiosidad encontrarán una experiencia extraordinariamente original. Es uno de esos juegos que recompensa la creatividad del jugador y demuestra que todavía hay espacio para innovar dentro de una fórmula que parecía completamente establecida.

gamecored score 8.5

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Yoshi And The Mysterious Book brindada por Nintendo para Nintendo Switch 2.

PUNTOS BUENOS

Su enfoque basado en la exploración y el descubrimiento resulta fresco y muy original, alejándose de la fórmula tradicional de los plataformas de Yoshi. Las criaturas y sus múltiples interacciones ofrecen una gran profundidad jugable, incentivando constantemente la experimentación. El diseño artístico y la estructura tipo libro interactivo crean una experiencia encantadora y llena de personalidad.

PUNTOS MALOS

La falta de objetivos claros en algunos momentos puede resultar confusa o frustrante para ciertos jugadores. Algunas herramientas de ayuda y elementos narrativos, como la mancha de tinta, terminan estando desaprovechados y son menos interesantes de lo que parecen inicialmente.

CONCLUSIÓN

Yoshi and the Mysterious Book transforma la clásica fórmula de Yoshi en una aventura de exploración y descubrimiento tan creativa como encantadora, aunque su libertad puede no conectar con todos los jugadores.