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thymesia

Thymesia es el más reciente action-rpg del estilo «Soulslike» publicado por Team17. Las obras influenciadas por los trabajos del legendario equipo FromSoftware son tantas y tan presentes en el mercado actual que uno hasta podría ignorar varias de ellas simplemente por pensar que se trata de «más de lo mismo». Y es en esa situación donde solo unos pocos logran destacar creando algún tipo de detalle o característica que los distinga de la multitud.

Tenemos buenos ejemplos como el sobresaliente Mortal Shell o el original Salt & Sanctuary (y su secuela Salt & Sacrifice) que de una forma u otra lograron escapar del molde y en esta ocasión, la nueva aventura creada por el equipo OverBorder Studio es la que busca ganarse un lugar destacado por encima de las docenas de «Soulslike».

Afortunadamente, a pesar de una reducida duración y una curva de dificultad algo desordenada, Thymesia logra convertirse en una aventura con identidad propia gracias a un gameplay veloz con énfasis en los contra-ataques y una mecánica muy interesante para derrotar enemigos cuya vida se regenera constántemente. Con un alto nivel de reto, bastante acción y un atractivo mundo oscuro ésta es una gran opción para los fanáticos de este tipo de experiencias que busquen algo ligeramente distinto.

La campaña de Thymesia inicia colocándonos en el rol de Corvus, un guerrero enmascarado mejor descrito como la combinación entre un caballero medieval y un ninja, durante el peor momento de la historia del reino de Hermes. Luego de años de usar alquimia como una medicina milagrosa, los ciudadanos ahora sufren por conseguir acceso a ella y varios doctores y científicos intentan replicarla con resultados muy distintos. Estos experimentos dan como resultado la creación de dos tipos de «Sangre»: La «Pure Blood», utilizada por la guardia real y otros soldados sagrados para potenciar sus habilidades y la «Vile Blood», de acceso mucho más común y fácil para la población pero también la causante de horribles efectos secundarios.

Aquellos que se inyectan Vile Blood son invadidos por una gran agresividad y en el peor de los casos terminan por convertirse en deformes criaturas cubiertas de púas y tentáculos. Por si esto no fuera ya bastante malo, la Vile Blood tiene consecuencias contagiosas y la sed de violencia y terroríficas transformaciones cubren poco a poco todo el lugar. Nuestro héroe y su compañera Aisemy logran idear una manera de acabar con la plaga, pero trás una dura batalla con el enorme caballero Varg, Corvus queda muy mal herido y pierde la memoria. Es a través de 5 a 9 horas de campaña que el protagonista debe recordar, con ayuda de su amiga, las acciones que lo llevaron a su gran descubrimiento y así cambiar el destino del reino.

Ya es costumbre que los argumentos de la mayoría de los Soulslike se desarrollen de una manera críptica y sutil. En ese sentido, Thymesia no es la excepción pues los flashbacks de Corvus no nos dicen nada de forma directa. La mejor fuente de información son los ocasionales objetos coleccionables que cuentan poco a poco como desde la nobleza hasta investigadores circenses trataron de hacerse cargo de la epidemia, fallando en el proceso. En ese sentido, la historia no es mala, pero tampoco es muy robusta ni compleja. De todas formas es interesante ir hilando punto tras punto los trágicas eventos de cada nivel que suelen servir como un preámbulo antes de descubrir la identidad del jefe de turno.

Y ya que menciono a estos poderosos enemigos, es justamente prestando atención a sus trasfondos que logras descubrir la forma de desbloquear los 4 finales disponibles. Desafortunadamente, todos estos epílogos son presentados de forma casi igual, con texto sobre una imágen estática indicando el destino de nuestro héroe. En resumen, podría decir que, si bien el aspecto narrativo no es su fuerte, el título presenta una premisa interesante, pero más por lo atractivo del misterio que por los sucesos ocurridos.

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Pasando al siguiente aspecto, tenemos al que es sin duda el mejor atractivo de Thymesia: Su gameplay. Como dije, Corvus es una especie de combinación de caballero medieval y ninja, esto significa que aunque cuenta con una espada y partes de armadura, su especialidad es el combate ágil. Para ello cuenta con cortes básicos de su espada, que por cierto es la única arma central del juego, proyectiles en forma de plumas y la habilidad de deslizarse para evadir golpes. Si bien todo esto suena similar a Bloodborne (y en parte lo es) aquí no hay una barra de stamina que limite tus acciones, por lo que siempre podrás usar tus combos completos y evadir en el momento preciso.

Sin embargo, esto tampoco significa que puedes mashear botones sin miedo, pues tus evasiones tienen un límite de distancia y un descanso obligado entre cada una, además algunos enemigos pueden absorber tus impactos para golpearte a la mitad de un combo. La base del estilo de lucha de Corvus se centra en saber cuando golpear y cuando retirarte para evadir al rival; y es al pasar a la defensiva que entra a tallar una de las técnicas más importantes: El parry, el clásico bloqueo que debes ejecutar justo antes de ser dañado. Aunque puedes desbloquear la habilidad de defensa regular (reduciendo el daño en 30%) la mejor forma de protegerte es sin duda esta arriesgada jugada.

Aprender a dominar el parry puede tomarte muchísimo tiempo ya que exige un enorme nivel de precisión al inicio. El apretar la tecla, tu héroe blandirá su cuchilla secundaria de un lado a otro y si durante esa breve animación chocas contra el arma del oponente, el parry se activa y el daño es anulado por completo. No obstante, si demoras en reaccionar, o lo haces muy pronto, recibirás todo el castigo de forma directa. Por suerte, al ir subiendo de nivel puedes desbloquear mejoras en el árbol de habilidades para aumentar esta ventana de tiempo y aliviar muchísimo la exactitud requerida. Desafortunadamente, esto también significa que el primer nivel puede resultar ser el más difícil por tu falta de experiencia. No exagero al decir que Odur, el primer boss, fue el que más me costó vencer por el complicado ritmo de sus patrones y mi falta de mejoras desbloqueadas.

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Sí no sueles usar «parry» y eres de los que prefiere usar grandes escudos en los Souls, puede que te tome algunas horas adaptarte, pero realmente te recomiendo que practiques los bloqueos precisos lo más temprano posible o en todo caso inviertas algunos puntos de experiencia en hacerlos más fáciles de ejecutar pues en muchas ocasiones serán la única forma para salir victorioso de una dura pelea. Por otro lado, si has jugado Sekiro o Nioh, estoy seguro que estarás mejor preparado, pero igual no debes confiarte. Con todo esto dicho, a pesar de su gran importancia, esta habilidad no es el centro del sistema de combate de Thymesia, ese lugar está reservado para otra movida muy especial: La Garra.

A diferencia de la enorme mayoría de obras de acción donde basta con dejar la vida de un oponente en cero para eliminarlo, aquí desde el contrincante más pequeño hasta el boss más temible cuentan con la habilidad de regenerar el daño recibido rápidamente gracias al poder de la Vile Blood (o Pure Blood en ciertas instancias) Esto es representando en un duelo gracias a una barra verde que reemplaza la línea blanca del medidor de salud de cada rival cuando logras pegarles. Esta línea verde se mantiene presente en el medidor y si demoras mucho en continuar tus embates empezará a tornarse blanca poco a poco.

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Para evitar este problema, Corvus viene equipado con una monstruosa «Garra» metálica en su brazo derecho. Aunque sus ataques son lentos, este guantelete afecta directamente a la mencionada «barra verde» evitando que el afectado pueda recuperar su salud a corto plazo. Ya que esto se aplica a todos y cada uno de los enemigos, incluyendo los temibles jefes, el ciclo ofensivo de Thymesia se puede resumir en: Golpear varias veces con la espada para convertir la barra de vida blanca a verde y luego usar la Garra para asegurar el daño y evitar la regeneración rápida. Pero no creas que podrás descansar luego de acertar un garrazo, pues si demoras mucho en atacar nuevamente tus rivales pueden curarse incluso sin la mencionada línea verde. Esta mecánica es en gran medida la razón detrás del alto reto y dificultad de esta aventura pues siempre estás forzado a pelear de forma agresiva, sin darle respiro a tu oponente, a menos que quieras verlos recuperarse y voltearte la partida cuando menos lo esperas.

Además, la Garra cuenta con otra función muy interesante: Robar Armas. Esta opción solo funciona si golpeas al oponente con un garrazo cargado al máximo, causando que el arma del enemigo aparezca en la esquina inferior derecha como un elemento más en tu arsenal. Desde hachas y dagas, hasta látigos y flechas, las llamadas «Armas de Plaga» temporales son muy variadas y basta con dar 1 golpe para consumirlas; pero como siempre hay un enemigo a quien robarle, te recomiendo usarlas tan pronto como puedas. Por último, mientras más robes un mismo tipo, más chances hay de que el rival deje caer materiales para mejorar esa arma en cuestión a través del menú de pausa y eventualmente equiparla como un poder permanente que consume la barra de energía situada debajo de tu vida.

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Como seguramente ya notaste, el repertorio de combate de Corvus es muy amplio y variado, haciendo al gameplay más divertido. Su verdadero potencial se revela al ir desbloqueando poco a poco la enorme cantidad de habilidades de los árboles de ´tecnicas disponible en el menú de pausa. El proceso para descubrir nuevas técnicas en Thymesia es bastante simple y directo: Elimina enemigos, junta puntos de experiencia y úsalos en el checkpoint más cercano para subir de nivel. Cada nivel que incrementes no solo mejora uno de tus 3 atributos básicos: Fuerza, Vitalidad y Plaga (que dicta el poder de la Garra) sino que además te brinda un Punto de Talento.

A su vez, el talento sirve para obtener una de un gran número de habilidades disponibles como: Aumentar el tiempo de los parrys (en verdad te recomiendo muchísimo hacerlo), ejecutar un combo de dos garrazos, aprender contra-ataques aéreos, equipar dos Armas de Plaga, mejorar tus proyectiles emplumados, y mucho más. En algunas ocasiones incluso tendrás que elegir una de dos movidas disponibles dejando la otra inaccesible. Afortunadamente, si cometes algún error, siempre puedes deshacer tu selección y recuperar tus Puntos de Talento. Estas elecciones, y un poco de prueba y error, te permiten personalizar ligeramente a Corvus para acomodarse más a tu estilo, aunque nunca podrás modificarlo tan drásticamente como para sacarlo del arquetipo de guerrero ligero y veloz.

También puedes mejorar tus Armas de Plaga o la potencia y cantidad de tus Pociones de Curación gracias a items especiales que solo puedes conseguir al derrotar a un boss o a alguno de los enemigos más fuertes. Hasta puedes usar ingredientes vegetales para mezclarlos en tus botellas y crear pociones con efectos especiales. Todo esto suena muy bien y la verdad es divertido tener siempre algo nuevo que descubrir al llegar a un punto de guardado; pero recuerda que, tal como ocurre en la mayoría de los Soulslike, si mueres antes de alcanzar uno, tu experiencia quedará en el piso y solo tendrás una oportunidad de regresar a recogerla.

En resumen, tengo que admitir que si bien me tomó un par de horas acostumbrarme, el sistema de combate y la gran cantidad de opciones de mejora que tienes a tu alcance son las estrellas de Thymesia. La campaña puede ser algo corta pero difícilmente lograrás desbloquear todo el potencial de Corvus en tu primera vuelta, dándote buenas razones para seguir luchando hasta ver todo el contenido; aun si los finales desbloqueados no son la gran cosa.

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Las horripilantes criaturas de Thymesia llegan en varias formas y tamaños. Desde granjeros enloquecidos por la Vile Blood, soldados con espinosas protuberancias y extrañas criaturas flotantes hasta seres hechos de fuego deambulan por cada una de las 4 áreas que conforman los recuerdos de Corvus. Al final de cada una de ellas, te espera uno de los 8 bosses y aunque no todos son tan memorables, la gran mayoría cuentan con diseños bastante impresionantes y patrones de combate difíciles de descifrar. La influencia «Souls» es muy notoria en estas batallas, en especial contra criaturas como el God of Fools que seguramente traerá recuerdos de Demons’ Souls a muchos.

Cabe mencionar que el juego cuenta con 8 jefes, pero si solo te dedicas a completar los objetivos centrales, retarás únicamente a 4 de ellos. Para verlos a todos, debes completar las misiones opcionales que cada mundo desbloquea al superarlo por primera vez. Es por esta razón que la duración de la campaña puede variar tanto (entre 5 y 9 horas aproximadamente) y si bien estas sub-misiones reutilizan muchos recursos y ambientes, también te llevan a visitar áreas escondidas interesantes. Los duelos contra estos jefes alternos son muy emocionantes, divertidos y vale la pena disfrutarlos aun si no son obligatorios.

Pasando a hablar por un momento de los aspectos técnicos, debo decir que aunque no son los más impresionantes vistos en consolas modernas o PC, los gráficos de Thymesia son excelentes, en especial si tomamos en cuenta que es un indie. A pesar de tener muy pocos escenarios, cada uno cuenta con su propia temática muy bien marcada y detallada. Desde un pueblo en ruinas, una mansión de horrores hasta un gran castillo abandonado, todas las áreas comunican la desolación del mundo pero no por ello son menos atrayentes. Los enemigos te recordarán mucho a los vistos en Bloodborne, al ser en su mayoría seres humanos enloquecidos con tan solo un par de criaturas extrañas para aumentar la variedad. Todos ellos cuentan con un buen acabado que refleja su situación ya sea con ropas razgadas o armaduras quebradas. Por último, los jefes de turno y Corvus son sin duda los más llamativos de la colección. Mientras el protagonista presenta un diseño interesante, basado en el de los oscuros doctores con máscara de pájaro encargados de tratar la peste, sus grandes rivales van desde caballeros sagrados hasta enormes zombies del tamaño de un edificio. La verdad es que no tengo nada que reclamar al apartado visual.

Por otro lado, tenemos el audio que si bien es de muy buena calidad, siento que cae un poco en lo obvio. Siguiendo el estilo Souls, los niveles en sí casi no tienen banda sonora, activando sus melodías solamente durante la batalla contra el respectivo jefe. Estas tonadas cumplen muy bien con su tarea y están llenas de fuertes teclados y coros de alto volumen que le dan una enorme solemnidad a cada enfrentamiento, pero tampoco puedo decir que alguna se haya quedado grabada en mi memoria. Finalmente, los efectos de sonido son bastante acertados y ayudan a comunicar efectivamente cuando tus defensas o golpes aciertan o no con golpes de metal con metal.

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En conclusión, Thymesia logra exitosamente destacarse entre la gran cantidad de otros «Soulslike». Puede que en un inicio la temática se sienta muy parecida a la de Bloodborne y su estilo visual llega a ser muy familiar, pero es al momento de pelear con los varios rivales presentes que notas aquellas diferencias que lo hacen especial.

Si bien el héroe, Corvus, y sus técnicas se encuentren claramente contenidas dentro del molde de guerrero veloz, esto no lo hace menos versátil o interesante. Desde combos primarios hasta armas secundarias y un enorme énfasis en los parrys que no había visto desde Sekiro, el protagonista cuenta con un extenso abanico de opciones para pelear. Armado con tu única cuchilla y tu monstruosa garra, el camino hasta dominar el agresivo sistema de combate puede no ser nada fácil; pero ciertamente es divertido, recompensante y crea una identidad especial que lo distingue del estilo más metódico y calculador de la mayoría de ejemplos del género.

No obstante, dicho camino puede también ser algo corto y complicado. Con solo 4 mundos a visitar, cada uno de ellos con una misión central y un par de secundarias, la aventura puede ser bastante corta para lo que los seguidores de este subgénero de action-rpg están acostumbrados. Esto no significa que el contenido sea poco, pues 8 jefes es más que suficiente para una robusta campaña, pero llega a sentirse algo comprimido dependiendo que tanto quieras explorar. Cabe mencionar también que, en mi opinión, las dos primeras horas son las más difíciles de todas, pues los primeros enemigos y jefe no tendrán piedad de tus limitadas habilidades y tu poca experiencia; creando así una rara curva de dificultad inicialmente exigente que poco a poco se vuelve más llevadera.

Si eres de los que suele jugar con personajes rápidos en los diferentes «Souls» o si disfrutaste de la exigente, pero satisfactoria, forma de combatir haciendo parries a medio mundo de Sekiro: Shadows Die Twice y la ambientación gótica de Bloodborne, y buscas algo ligeramente diferente y de menor duración, creo que encontrarás mucho que disfrutar en los oscuros duelos de Thymesia.

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Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Thymesia brindada por Team17 para PlayStation 5. El juego está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC.