Análisis

Bandai Namco parece estar en la cima en estos días cuando se trata de desarrollar juegos basados ​​en series populares de anime y manga. Con eso en mente, The Seven Deadly Sins es su primer lanzamiento original que llega este año después del exitoso Dragon Ball FighterZ. Desafortunadamente, el juego sufre de un diseño de misión increíblemente repetitivo que reutiliza ubicaciones y personajes solo para extender su historia. Objetivamente puedo decir que existen algunas buenas ideas en el título, y es posible disfrutar mucho de ellas, pero a menudo son frenadas por un tedioso diseño de misiones que se basan en objetivos realmente simples.

Por lo pronto aún no he podido ver el anime, pero al jugar el título debo decir que me quedé bastante encantado con el mundo y sus personajes. De hecho, cada uno de ellos gozaba de personalidades bastante marcadas y si hay algo que el juego hace bien, es el desarrollar esta característica. La historia en Knights of Britannia consiste en la búsqueda de un grupo bastante especial de caballeros conocidos como Los Siete Pecados Capitales. El personaje principal es Meliodas, quien ha jurado proteger a Elizabeth, la princesa que busca salvar a su reino.

La exploración se lleva a cabo mientras te encuentras dentro de en un bar localizado el sombrero de un jabalí gigante. Sí, oíste bien. La exploración del mapa del mundo se reduce a vagar controlando a un gran jabalí de color verde. La exploración será una tarea ardua al principio ya que los desarrolladores de alguna manera pensaron que sería una buena idea darle al jabalí un modelo de mejoras que influirá en su velocidad.

La velocidad inicial realmente fue algo frustrante, te mueves tan lento que llegué a pensar que el juego tenía una falla o que me había perdido de una de las explicaciones iniciales. Una vez que llegas a actualizar las habilidades del jabalí es posible recorrer con un poco más de facilidad, además de otras habilidades que te permitirán llegar a nuevas locaciones dentro del mapa.

Knights of Britannia es un juego bastante corto si solo te enfocas en la historia principal. El juego intenta eludir algo de esto forzando misiones opcionales llamadas misiones de campo. Estas se dividen entre Trials, Combates, Battle y Fetch Quests. Completarlas generalmente te da un porcentaje de puntos al sistema de «chismes». A mayor porcentaje de chismes o rumores se podrán desbloquear nuevas misiones en el mapa del juego. El problema con este método es que, aunque suena genial en teoría, termina siendo increíblemente repetitivo. Llegarás al punto en el que ni siquiera te molestarás en escuchar los comentarios hechos por los aldeanos, ya que todo lo que hacen es repetir la misma cita una y otra vez.

La jugabilidad en The Seven Deadly Sins puede llegar a resultar algo caótica ya que es difícil entenderla al principio porque la cámara realmente no te ayuda, especialmente en las peleas contra jefes. Hay muchos efectos llamativos en las distintas técnicas de los personajes, pero lamentablemente su inclusión significa que la velocidad de fotogramas puede llegar a ser inestable durante algunos de los efectos posteriores.

El combate funciona como en un juego de acción estándar con un sistema de ataque débil, ataque fuerte, ataque a distancia y salto, todo se usa junto con otras habilidades que se pueden ejecutar a través de una combinación de botones. También hay un ataque especial extremadamente poderoso que puede cargarse atacando o recibiendo daño del enemigo. Del mismo modo, hay múltiples personajes jugables durante los segmentos principales de la historia. Sin embargo, no todos los personajes pueden ser tan buenos o divertidos de usar en combate. Diane, por ejemplo, es increíblemente tediosa de usar en batalla porque debido a su gran tamaño, se mueve de manera muy lenta y ofrece un conjunto limitado de ataques que simplemente se repiten hasta que la misión termina. Meliodas, por otro lado, es mucho más variado en combate y ofrece la mejor experiencia de todos los personajes que he probado hasta el momento debido a sus poderosos ataques a distancia.

En cuanto al tema de gráficos, la presentación del juego sufre debido a su bajo presupuesto. Los personajes principales están muy bien animados y detallados, pero los entornos son completamente estériles y los distintos escenarios se repiten para la mayoría de las peleas. Incluso las peleas en contra de jefes pueden llegar a ser bastante simples, limitándonos a seguir «masheando» y repitiendo algunos ataques hasta conseguir nuestra victoria, por lo tanto, el desafío que te propone el juego es muy reducido.

Ahora, es interesante que a cada personaje puedas personalizarlos equipándolos con una variedad de accesorios diferentes, sin embargo, no puede cambiar sus artes o habilidades. Los accesorios se desbloquean mediante la recopilación de materiales específicos que están vinculados a las misiones opcionales. No obstante, este punto llega a ser realmente interesante ya que algunos de los personajes centran sus ataques de acuerdo a su nivel de magia y por ende será de mucha mayor utilidad equiparlos con elementos que los favorezcan en esos aspectos. Definitivamente este pequeño giro es algo que le provee de táctica y entusiasmo a un sistema realmente repetitivo.

Como conclusión, me quedo con la idea de que a pesar de la intención de crear una historia interactiva, The Seven Deadly Sins: Knights of Britannia carece de originalidad. Hay un montón de combates llamativos, pero el rendimiento en la batalla es muy decepcionante y la cámara puede ser difícil de seguir, por lo que es complicado conseguir combos. Eso sí, puede estar de acuerdo en que el juego posee una narración bastante decente de una historia muy buena de por sí, lo cual me ha empujado a empezar a ver el anime en Netflix.