Super Mario Bros. es una película infantil casi perfecta. Está increíblemente animada, tiene suficiente ritmo para que los niños no se aburran y casi todos los personajes son únicos y simpáticos (incluso el propio Bowser, gracias al estilo cómico de Jack Black). En ese sentido, está claro que Nintendo no quería repetir los errores de la otra película de Mario, la live action de 1993, irónicamente adorada por algunos niños de los 90, pero que al final no consiguió captar la magia de los juegos. En cambio, esta película, por su parte, está repleta de todo lo que uno recuerda y ama de la obra de Nintendo. Es básicamente un viaje nostálgico para los adultos y un momento divertido para los niños.
No obstante, y lamentablemente, es también una película que no se arriega. Puede que esté un poco mal acostumbrado por las excelentes películas de animación que no son de Pixar que hemos visto en la última década, especialmente las que han tocado Phil Lord y Chris Miller (The Lego Movie o Into the Spider-Verse). Pero es clamorosamente obvio que Nintendo no ha querido correr grandes riesgos creativos con esta adaptación. El guión de Matthew Fogel está lleno de humor y referencias suficientes para no aburrirnos, y los directores Aaron Horvath y Michael Jelenic ofrecen algunas inspiradas secuencias. No obstante, eso nos da la sensación de que la película estuviera atrapada en un castillo de nostalgia gracias a los caprichos corporativos.
Esto asumo no supone un problema para los niños, pero es un poco decepcionante si has esperado décadas para ver una realmente buena adaptación de Mario. No hay ningún intento de lograr algo más profundo que lo básico: Mario (al que pone voz Chris Pratt) y Luigi (Charlie Day) son dos fontaneros de Brooklyn que se ven inexplicablemente transportados al Reino Champiñón. Luigi, siempre asustadizo, es capturado casi al instante por los secuaces de Bowser, y Mario y la princesa Peach (una efervescente Anya Taylor-Joy) tendrán que salvarlo. Mientras tanto, Bowser, el gran villano, planea casarse con Peach o, de lo contrario, apoderarse del reino.

La película te bombardea con un sinfín de referencias desde el principio, algo que definitivamente agradará a los fans de Nintendo de antaño. De hehco, disfruté mucho viendo cómo la película utilizaba todo el material nostálgico de la marca (la adorablemente depresiva Lumalee de Mario Galaxy prácticamente se roba la película). Los realizadores también hacen gala de un gran estilo visual, como una escena inicial en Brooklyn que se transforma en una secuencia de persecución en 2D. Bajo esa idea, me hubiera gustado que algunas de las elecciones musicales hubiesen más creativas.
Todo esto me genera la idea de que siempre es agradable ver que las películas «infantiles» van más allá de nuestras expectativas. The Lego Movie luchó contra la prisión del capitalismo, la importancia de luchar contra las expectativas sociales restrictivas y cómo el fandom puede arruinar lo que realmente amas, todo ello además de ser una aventura divertida para los niños e inyectar una dosis de humor inteligente para los adultos. En Super Marios Bros. La Película, Mario aprende a comer hongos porque, literalmente, le hacen grande y fuerte. Nada más.
No obstante, debo decir que puedo respetar una película que simplemente cumple su objetivo de entretener a los niños. A lo largo de los años, he visto un montón de películas infantiles realmente horribles, con una animación y un diseño de producción feos, un guión flojo y una visión creativa nula. En ese sentido, puede que Super Mario Bros. La Película sea un poco básica, pero no es una pérdida de tiempo.

Para empezar, nunca habíamos visto a Mario y al Reino Champiñón con tan buen aspecto. Puede que Illumination no tenga el historial estelar de Pixar, pero esta película está llena de personajes magníficamente detallados, mundos vibrantes repletos de detalles y algunas de las animaciones más fluidas que he visto en años. Es un festín visual, y me hace añorar el día en que un juego de Mario pueda tener un aspecto tan exuberante (por mucho que me gustara Super Mario Odyssey, sus efectos visuales se ven frenados por el limitante hardware de la Switch).
Y en su mayor parte, la actuación de voz me mantuvo alegre. Jack Black es genial como Bowser, un romántico empedernido que solo puede expresar sus sentimientos cantando y dominando el mundo. Charlie Day interpreta básicamente a su habitual personaje atormentado, pero encaja con Luigi, un personaje que existe principalmente para apoyar a su hermano. Y Anya Taylor-Joy encarna a la perfección a la princesa Peach, una líder que tiene que fingir valentía para proteger a su adorable pueblo del Reino Champiñón. La película bromea sobre el problemático acento original de Charles Martinet (Martinet también pone voz a dos personajes de la película), pero el giro que le da Chris Pratt puedo decir que es decente.
Si hay algo que realmente me ha decpcionado es lo cerca que estuvo la película de ser realmente genial. Si hubiera tenido más tiempo para construir sus personajes, o si hubiera dejado espacio para que Jack Black desplegara todo su talento como Bowser, sería fácilmente más fuerte. ¿Por qué no esforzarse un poco más en esa secuencia de Mario Kart?¿Por qué no dedicar un poco más de tiempo a la rivalidad entre Donkey Kong (Seth Rogen) y Mario?
Es evidente que la película será todo un éxito para Nintendo ya que es muy entretenida. En ese sentido, la secuela es inevitable. Sólo espero que la compañía se relaje la próxima vez y se permita tomar riesgos. Después de todo, ¿qué gracia tiene una aventura de Mario sin dar unos cuantos saltos creativos?

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