El Samsung Galaxy S26 Ultra llega al mercado sin intentar reinventar por completo la fórmula, pero sí perfeccionando una de las experiencias Android más completas y pulidas que existen actualmente. En lugar de apostar por cambios radicales, Samsung ha optado por una evolución medida, enfocándose en mejorar detalles clave que impactan directamente en el uso diario.

Desde ligeros ajustes en el diseño —que lo hacen más cómodo y liviano en mano— hasta nuevas funciones impulsadas por inteligencia artificial, este modelo transmite una sensación clara: no busca sorprender con extravagancias, sino consolidar lo que ya funciona. Entre sus novedades más llamativas destaca el nuevo “Privacy Display”, una característica que apunta directamente a la privacidad del usuario, algo cada vez más relevante en la gama alta.

Tras más de una semana y media probando a fondo el dispositivo, tanto en situaciones cotidianas como en pruebas de rendimiento, nos queda clara la idea que Samsung ha propuesto con este flagship, así que sin más iniciemos la review.


Diseño

El Samsung Galaxy S26 Ultra mantiene una filosofía de diseño continuista que, a primera vista, lo hace casi indistinguible de su predecesor, el Samsung Galaxy S25 Ultra. Sin embargo, lejos de ser un punto negativo, esta decisión refuerza una identidad visual que ya había sido refinada el año pasado, dejando atrás los bordes excesivamente rectos para adoptar una estética más suave y moderna.

Esta evolución se nota especialmente en las esquinas, que ahora son más amplias y curvas, acercando aún más al modelo Ultra al lenguaje de diseño del resto de la familia Galaxy. Es un cambio sutil, pero que influye directamente en la ergonomía, haciendo que el dispositivo se sienta más amigable en mano pese a seguir siendo un smartphone de gran tamaño.

Uno de los ajustes más interesantes está en el peso. Samsung ha logrado reducirlo ligeramente, pasando de los 218 gramos del modelo anterior a unos más manejables 214 gramos. Esta reducción, aunque pequeña sobre el papel, se percibe en el uso diario, sobre todo en sesiones prolongadas, donde cada gramo cuenta.

Eso sí, esta mejora viene acompañada de una decisión llamativa: el abandono del titanio en favor del Armour Aluminium. Aunque algunos podrían verlo como un paso atrás en términos de “material premium”, lo cierto es que el aluminio ofrece ventajas prácticas, especialmente en la disipación térmica, evitando el sobrecalentamiento que puede afectar al rendimiento en dispositivos de alta gama.

En mano, el teléfono sigue transmitiendo una sensación premium sólida, sin concesiones evidentes. De hecho, la combinación de menor grosor —ahora de 7.9 mm frente a los 8.2 mm anteriores— y el ligero ajuste en peso hacen que el dispositivo resulte más cómodo, incluso al usarlo con una sola mano, algo poco común en móviles de este tamaño.

El icónico S Pen también regresa, aunque con un pequeño detalle negativo a tener en cuenta del cual hablaremos más adelante. Debido a las esquinas más redondeadas, su diseño se ha ajustado ligeramente, lo que implica que debe insertarse en una posición específica para encajar perfectamente. No es un problema grave, pero sí un cambio curioso que puede generar confusión al principio. Además, sobresale un poco más que antes, perdiendo ese detalle estético de poder mantenerse completamente alineado con el marco.


Pantalla

La pantalla del Samsung Galaxy S26 Ultra sigue siendo, sin discusión, uno de sus mayores atractivos. Nos encontramos con un panel Dynamic AMOLED 2X de 6.9 pulgadas, con resolución QHD+ y una tasa de refresco adaptativa de hasta 120Hz gracias a la tecnología LTPO. En términos simples: es una pantalla enorme, nítida y extremadamente fluida, ideal para prácticamente cualquier tipo de uso.

Aunque sobre el papel no hay mejoras evidentes frente al Samsung Galaxy S25 Ultra, la realidad es que Samsung ya estaba en un nivel tan alto que no necesitaba reinventar la fórmula. El brillo, la reproducción de color y el contraste siguen siendo de lo mejor del mercado, manteniendo al S26 Ultra como uno de los referentes absolutos en calidad de imagen dentro del ecosistema Android.

El formato completamente plano también juega un papel importante en la experiencia. Esto no solo mejora la visualización de contenido —especialmente en juegos y redes sociales— sino que también facilita el uso del S Pen, que se beneficia de una latencia muy baja y una superficie uniforme. Es una pantalla pensada tanto para el consumo como para la productividad.

Ahora bien, donde realmente sorprende este modelo es con una de las implementaciones más interesantes que hemos visto en años: el llamado “Privacy Display”. Esta tecnología permite limitar los ángulos de visión para evitar miradas indiscretas, funcionando de forma similar a los protectores de privacidad tradicionales, pero con una gran diferencia: es completamente configurable y no afecta toda la pantalla si no lo deseas.

De hecho, puedes activar esta función solo en elementos específicos, como notificaciones o aplicaciones sensibles. En la práctica, resulta especialmente útil en entornos públicos, donde quieres revisar información personal sin preocuparte por quién está mirando. Es una solución elegante y mucho más versátil que los métodos tradicionales.

Eso sí, no es perfecta. Cuando el modo de privacidad está activo, especialmente en su nivel más alto, la calidad de imagen se ve afectada: los negros pierden profundidad y los colores pueden verse algo apagados. Existe un modo más sutil, pero sacrifica parte de la protección. Aun con estos detalles, sumado a su tratamiento antirreflejos y la protección Gorilla Armour 2, esta sigue siendo, sin exagerar, una de las mejores pantallas que puedes encontrar hoy en un smartphone.


S-Pen

El S Pen sigue siendo uno de los elementos más distintivos del Samsung Galaxy S26 Ultra, y en esencia mantiene todo lo que lo hace especial: precisión, baja latencia y una integración profunda con el sistema. Ya sea para tomar notas rápidas, editar documentos o simplemente dibujar, la experiencia sigue estando a un nivel que ningún otro smartphone logra replicar con la misma naturalidad.

Sin embargo, resulta bastante extraño —y también decepcionante— que Samsung haya decidido eliminar una de sus funciones más prácticas: la posibilidad de usar el S Pen como disparador remoto para la cámara. Esta característica no solo era útil, sino que aportaba un valor diferencial real, permitiendo tomar fotos grupales, selfies o capturas a distancia sin depender de temporizadores o accesorios adicionales. Su ausencia se siente como un paso atrás innecesario en un dispositivo que presume de ser el más completo de la marca.

El resultado es que, aunque el S Pen sigue siendo una herramienta potente, su utilidad se percibe ligeramente reducida frente a generaciones anteriores. No es que deje de ser relevante, pero sí pierde parte de ese factor “imprescindible” que lo diferenciaba. En un equipo de este nivel, decisiones como esta llaman la atención, especialmente cuando no hay una razón clara que justifique la eliminación de una función tan bien implementada.


Cámaras

El apartado fotográfico del Samsung Galaxy S26 Ultra mantiene una base muy familiar respecto al Samsung Galaxy S25 Ultra, aunque introduce ajustes puntuales en el hardware que buscan mejorar el rendimiento general. A simple vista, el módulo es prácticamente idéntico, pero bajo el capó hay cambios importantes, especialmente en la captación de luz.

El sensor principal de 200MP ahora cuenta con una apertura f/1.4 más amplia, lo que permite una entrada de luz hasta un 47% mayor según Samsung. A esto se suma el teleobjetivo periscópico de 50MP, que también mejora con una apertura f/2.9, incrementando su rendimiento en baja luz. Por su parte, el ultra gran angular de 50MP y el teleobjetivo 3x de 10MP se mantienen sin cambios, lo que empieza a evidenciar cierta falta de renovación frente a la competencia.

Y es que, comparado con sus rivales, el hardware del S26 Ultra comienza a quedarse un paso atrás sobre el papel. Sensores más grandes, mayores resoluciones en zoom y avances más agresivos en otros fabricantes hacen que Samsung ya no lidere con la misma claridad en especificaciones puras.

Sin embargo, donde Samsung sigue marcando la diferencia es en el procesamiento de imagen. Tras años refinando su software, el S26 Ultra logra resultados muy consistentes en prácticamente cualquier escenario. Las fotos del sensor principal destacan por ser más luminosas y detalladas, especialmente en condiciones complicadas, mientras que el ajuste de color es más equilibrado, reduciendo la sobresaturación sin perder atractivo.

En zoom, la experiencia sigue siendo sólida gracias al sistema dual, con muy buenos resultados hasta 10x e incluso utilizables hasta 30x o 40x, aunque el teleobjetivo 3x de 10MP es el punto más débil. Aun así, entre mejoras en video —como menor ruido en tomas nocturnas y un modo Super Steady más avanzado— y la gran versatilidad del sistema, estamos ante una cámara que cumple de sobra para la mayoría de usuarios.


Software & IA

El Samsung Galaxy S26 Ultra llega con One UI 8.5 de fábrica, basado en Android 16, manteniendo una experiencia muy similar al Samsung Galaxy S25 Ultra tras su última gran actualización. La interfaz sigue siendo fluida, bien optimizada y visualmente consistente, con el estilo característico de Samsung que prioriza accesibilidad y personalización.

Gran parte del enfoque este año está en las funciones de Galaxy AI, que continúan expandiéndose. Herramientas como Now Brief ofrecen resúmenes más personalizados del día, mientras que Now Bar introduce accesos rápidos y recomendaciones contextuales según el uso. A esto se suma Search with Finder, una búsqueda semántica que permite encontrar contenido en el sistema —como mensajes o configuraciones— utilizando lenguaje natural, acercando la experiencia a asistentes más inteligentes.

En general, estas novedades resultan interesantes sobre el papel, pero en el uso cotidiano no terminan de convertirse en herramientas imprescindibles, sino más bien en complementos que enriquecen la experiencia sin cambiarla radicalmente.

Donde sí hay un salto más llamativo es en funciones como Photo Assist, capaz de añadir elementos fotorrealistas a imágenes mediante IA con resultados bastante convincentes. Aun así, más allá del “factor wow”, sigue siendo una herramienta que muchos usuarios usarán de forma ocasional.

Lo que sí destaca de verdad es el compromiso de Samsung con el soporte: hasta siete años de actualizaciones de sistema, llevando el dispositivo hasta futuras versiones de Android, algo que lo posiciona como una de las opciones más sólidas a largo plazo en el mercado.


Performance

El Samsung Galaxy S26 Ultra ofrece un rendimiento de primer nivel gracias al Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, y eso se refleja claramente en los benchmarks. En pruebas como Geekbench 6, alcanza 3560 puntos en single-core y 10,101 en multi-core, cifras que lo posicionan entre los dispositivos más potentes del momento, especialmente en tareas exigentes y multitarea intensiva.

En el apartado gráfico, los resultados también son contundentes. Con 22,708 puntos en Geekbench 6 GPU y 5308 en 3DMark Wild Life Extreme, el S26 Ultra demuestra que está más que preparado para gaming de alto nivel, renderizado y cualquier carga gráfica demandante. Esto se traduce en una experiencia fluida incluso con juegos en calidad máxima, manteniendo estabilidad y sin caídas notables de rendimiento.

En el uso real, todo esto se siente tal como sugieren los números: el sistema es rápido, consistente y responde sin esfuerzo. Aplicaciones pesadas, edición de fotos, grabación de video o juegos prolongados no representan un problema. Además, las mejoras térmicas ayudan a mantener ese rendimiento durante más tiempo, evitando el sobrecalentamiento excesivo.

DispositivoWild Life ExtremeGeekbench 6 SingleGeekbench 6 MultiGeekbench 6 GPU
Samsung Galaxy S26 Ultra530835601010122708

En conjunto, el S26 Ultra no solo cumple en potencia bruta, sino que también destaca en estabilidad y optimización. Puede que no rompa récords absolutos frente a todos sus rivales, pero entrega exactamente lo que se espera de un flagship: rendimiento sólido, confiable y preparado para cualquier escenario actual —y futuro cercano.


Batería

En el apartado de batería, el Samsung Galaxy S26 Ultra se mantiene bastante conservador. Samsung ha decidido repetir la fórmula de los últimos años con una batería de 5000 mAh, mientras que sus rivales apuestan por capacidades mucho más ambiciosas. Esto se traduce en una experiencia correcta, pero que ya no lidera el segmento.

En el uso real, la autonomía se puede describir como suficiente, aunque lejos de ser destacada. Con un promedio cercano a cuatro horas de pantalla activa, el dispositivo cumple para usuarios moderados, pero se queda corto para quienes exprimen un gama alta. En jornadas intensas —especialmente usando cámara, navegación y mensajería— es difícil llegar al final del día sin recarga, algo que empieza a sentirse limitado frente a la competencia actual.

Al menos, Samsung compensa parcialmente con mejoras en la velocidad de carga. El salto a 60W permite recuperar el 50% en apenas 19 minutos y una carga completa en menos de una hora, facilitando recargas rápidas durante el día. También hay avances en carga inalámbrica, ahora más veloz, aunque sin adoptar completamente estándares más avanzados con imanes integrados como otros fabricantes.


Conclusiones

El Samsung Galaxy S26 Ultra es, en esencia, una evolución conservadora pero muy bien ejecutada. No es un salto generacional espectacular, pero sí un refinamiento de una fórmula que ya estaba muy cerca de la excelencia. Su diseño más cómodo, su espectacular pantalla —potenciada por el útil Privacy Display— y un rendimiento sólido lo convierten en un equipo extremadamente completo para el día a día.

¿Para quién está pensado? Principalmente para usuarios que valoran la experiencia global por encima de especificaciones puntuales. Si eres parte del ecosistema Samsung, utilizas el S Pen, priorizas una pantalla de altísima calidad y buscas un dispositivo con soporte a largo plazo, este Ultra sigue siendo una apuesta muy segura. Sin embargo, si lo tuyo es la innovación pura en cámaras o necesitas una batería que aguante jornadas realmente intensas, otras opciones podrían resultarte más atractivas.

Con un precio que ronda entre S/6000 y S/7300 soles según la configuración, la gran pregunta es si vale la pena. La respuesta corta es: sí, pero con matices. Es un gama alta premium que cumple en casi todo, pero ya no domina con tanta claridad como antes. Si vienes de un modelo anterior reciente como el S25 Ultra, el salto no es imprescindible. Pero si estás renovando desde un equipo más antiguo o quieres uno de los mejores Android equilibrados del mercado, sigue siendo una compra totalmente recomendable.

gamecored score 9

PUNTOS BUENOS

Pantalla espectacular de 6.9" Dynamic AMOLED 2X con QHD+, 120Hz y Privacy Display. Rendimiento de primer nivel con Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy, fluido en multitarea y gaming. Soporte a largo plazo, hasta 7 años de actualizaciones de sistema y Android 16 de fábrica. Diseño más cómodo y ergonómico, con esquinas redondeadas, menor grosor y peso ligeramente reducido, que facilita el uso incluso en un dispositivo de gran tamaño.

PUNTOS MALOS

Batería conservadora de 5000 mAh, suficiente pero limitada para jornadas intensas. El S Pen pierde función de disparador remoto, reduciendo su utilidad en algunas situaciones. Cámara con poca renovación en hardware, especialmente en teleobjetivos y ultra gran angular frente a la competencia.

CONCLUSIÓN

El Samsung Galaxy S26 Ultra es un flagship equilibrado y completo, que combina diseño, pantalla y rendimiento sobresalientes con mejoras sutiles, aunque sin innovar radicalmente.