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Aunque Grand Theft Auto es la franquicia que convirtió a Rockstar Games en una leyenda, el estudio también dio vida a Bully, un título que con el tiempo se transformó en un auténtico juego de culto. Sin embargo, su desarrollo estuvo muy lejos de ser sencillo. Dan Houser, exvicepresidente y guionista de Rockstar, reveló que durante gran parte de la producción ni siquiera estaban seguros de que el proyecto fuera a funcionar.

Según Houser, Bully pasó por constantes problemas de desarrollo debido a su inusual propuesta de ambientar toda la aventura en una escuela. El equipo luchó durante años para encontrar la fórmula adecuada y confesó que el juego solo terminó tomando forma en las últimas etapas de producción, cuando finalmente todas sus ideas comenzaron a encajar.

Otro gran obstáculo fue que Rockstar intentaba lanzar una nueva propiedad intelectual justo después del enorme éxito de Grand Theft Auto: Vice City y San Andreas. A esto se sumó la polémica generada por el propio nombre del juego, Bully, que provocó críticas y protestas incluso antes de su lanzamiento, dificultando enormemente su promoción.

Houser explicó que gran parte de 2006 estuvo marcada por la necesidad de apagar incendios mediáticos, especialmente en una época en la que Rockstar también enfrentaba la controversia del famoso Hot Coffee de GTA: San Andreas. En lugar de promocionar el juego, el estudio tuvo que dedicar tiempo a responder críticas y protestas, lo que terminó afectando la visibilidad de Bully.

Durante el desarrollo, incluso los propios desarrolladores no sabían exactamente qué harían los jugadores en un juego sin armas ni automóviles, elementos habituales en GTA. La situación cambió cuando comenzaron a implementarse mecánicas propias de la vida escolar, como los horarios de clases, las lecciones y pequeñas travesuras, incluyendo una divertida interacción en la que era posible pegar un cartel de «Pateáme» en la espalda de otro estudiante para que un NPC reaccionara.

Para Houser, fue precisamente ese tipo de situaciones las que demostraron que Bully tenía una identidad única, completamente distinta a la de Grand Theft Auto. El estudio entendió que la escala de una escuela y la vida cotidiana de un adolescente podían ofrecer experiencias igual de entretenidas sin recurrir a la violencia extrema que caracterizaba a sus otros juegos.

Con el paso de los años, Bully terminó convirtiéndose en uno de los títulos más queridos de Rockstar, ganándose una enorme comunidad de seguidores que todavía sueña con una secuela. Actualmente, el clásico puede jugarse en PC, PlayStation, Xbox y Wii mediante diferentes versiones y sistemas de retrocompatibilidad, consolidándose como una de las joyas más recordadas del catálogo del estudio.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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