El esperado Pragmata marca una de las apuestas más ambiciosas de Capcom en los últimos años, no solo por su estética sci-fi y su enigmática narrativa, sino por la forma en que fusiona tecnología avanzada con diseño jugable en una experiencia cohesiva. Este enfoque no solo apunta a ofrecer un juego visualmente impactante, sino a construir un entorno interactivo donde cada sistema —desde la iluminación hasta la IA— contribuye directamente a la inmersión, elevando el estándar de lo que se espera de una producción moderna en PC.
Desde el apartado técnico, el juego se posiciona como un auténtico escaparate del hardware actual, apoyándose fuertemente en tecnologías impulsadas por NVIDIA. El uso de Ray Tracing y Path Tracing no se limita a lo visualmente llamativo, sino que redefine la forma en que se perciben los entornos, con iluminación global más precisa, reflejos coherentes y materiales que reaccionan de forma físicamente correcta. A esto se suma el papel clave del DLSS y Frame Generation, que no solo elevan el rendimiento, sino que cambian la manera en que se construye cada frame en tiempo real, permitiendo alcanzar niveles de fluidez que antes eran inviables bajo este nivel de carga gráfica.
Sin embargo, la gran pregunta es clara: ¿todo este despliegue tecnológico se traduce realmente en un rendimiento óptimo en la práctica? A través de nuestras pruebas con una RTX 5070 Ti, buscamos precisamente responder eso, analizando si la combinación entre el trabajo de Capcom y el ecosistema tecnológico de NVIDIA logra no solo impresionar en lo visual, sino también cumplir con lo más importante: ofrecer una experiencia fluida, estable y a la altura de las expectativas en hardware de última generación.
Setup de pruebas
Para este análisis utilizamos un equipo de gama alta, pensado para evitar cuellos de botella y exprimir al máximo la GPU:
Configuración del sistema:
- Procesador: AMD Ryzen 7 9850X3D
- Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 5070 Ti
- Memoria RAM: 32 GB DDR5
- Almacenamiento: SSD NVMe Gen4
- Sistema operativo: Windows 11
- API gráfica: DirectX 12

Metodología
Realizamos un benchmark completo utilizando una NVIDIA GeForce RTX 5070 Ti, con el objetivo de medir cómo responde el juego ante distintas configuraciones gráficas modernas. Se evaluaron escenarios que van desde rasterizado nativo hasta configuraciones avanzadas con Ray Tracing, DLSS y Frame Generation, cubriendo así todo el espectro de tecnologías actuales.
Este enfoque permite no solo analizar el rendimiento bruto, sino también entender el impacto real de cada tecnología en la experiencia de juego, especialmente en resoluciones exigentes como 1440p y 4K. Más allá de los números, el objetivo fue comprobar si Pragmata cumple lo que promete: ser tanto un referente técnico como una experiencia jugable fluida en hardware de última generación.
Configuraciones evaluadas:
- Resoluciones: 1440p y 2160p (4K)
- Preset gráfico: Ultra
- Modos:
- Rasterizado nativo
- Ray Tracing
- Ray Tracing + DLSS
- RT + DLSS + Frame Generation x4
- Path Tracing
Resultados de rendimiento
A continuación se muestran los resultados promedio obtenidos durante nuestras pruebas.
| Configuración | 1440p | 2160p |
|---|---|---|
| Nativo | 148 FPS | 94 FPS |
| Ray Tracing | 160 FPS | 81 FPS |
| Ray Tracing + DLSS | 271 FPS | 174 FPS |
| RT + DLSS + Frame Gen x4 | 417 FPS | 365 FPS |
| Path Tracing | 308 FPS | 240 FPS |
Desde el primer momento queda claro que Pragmata está extraordinariamente bien optimizado, incluso cuando se ejecuta en rasterizado tradicional, sin depender de tecnologías de reconstrucción. Alcanzar 148 FPS en 1440p Ultra y 94 FPS en 4K nativo no solo garantiza una experiencia fluida, sino que evidencia un nivel técnico muy sólido en la base del motor gráfico.
Este rendimiento inicial es especialmente importante porque marca un estándar alto desde el inicio. No se trata solo de números elevados, sino de una consistencia en frame times y estabilidad general, lo que permite aprovechar monitores de alta tasa de refresco sin necesidad de recurrir a soluciones adicionales. En otras palabras, el juego ya funciona excelentemente bien “de fábrica”.
Al activar Ray Tracing, el apartado visual da un salto significativo: reflejos más precisos, iluminación global más natural y una mejor interacción de la luz con los materiales elevan la inmersión. Lo más sorprendente es que, lejos de penalizar el rendimiento, en 1440p incluso se alcanza un pico de 160 FPS, lo que refleja un uso altamente eficiente del hardware dedicado de la GPU.
El verdadero punto de inflexión llega con DLSS, donde el rendimiento escala de forma agresiva manteniendo una calidad de imagen prácticamente intacta. Alcanzar 271 FPS en 1440p y 174 FPS en 4K demuestra una integración madura de la reconstrucción por IA, especialmente en escenas complejas con alta carga gráfica.
Finalmente, la combinación de DLSS + Frame Generation x4 lleva todo al extremo, alcanzando 417 FPS en 1440p y 365 FPS en 4K, posicionando al juego como un referente para monitores de altísima frecuencia. Incluso con Path Tracing, el modo más exigente, logra 308 FPS en 1440p y 240 FPS en 4K, consolidándose como una demostración clara del salto generacional en renderizado en tiempo real.

Conclusión
Pragmata no solo destaca por su propuesta artística y narrativa, sino que se consolida como un auténtico referente técnico en PC, capaz de exprimir al máximo el hardware moderno. En este contexto, la RTX 5070 Ti no solo cumple, sino que se posiciona como una pieza clave en los resultados obtenidos, demostrando una potencia bruta sobresaliente y, sobre todo, un aprovechamiento ejemplar de sus núcleos especializados. La combinación entre el motor de Capcom y la arquitectura de NVIDIA evidencia un nivel de sinergia donde tecnologías avanzadas como Ray Tracing y Path Tracing no representan una carga crítica, sino una extensión natural del rendimiento de la GPU.
En rasterizado tradicional, el juego ya ofrece una experiencia extremadamente sólida y estable, pero es al activar el ecosistema tecnológico de NVIDIA donde se produce el verdadero salto. DLSS no solo incrementa el rendimiento de forma notable, sino que lo hace apoyándose en modelos de IA que permiten reconstruir la imagen con una fidelidad sorprendente, manteniendo nitidez y reduciendo artefactos incluso en escenas complejas. A esto se suma Frame Generation, que multiplica la cantidad de cuadros generados y transforma por completo la percepción de fluidez, llevando el rendimiento a cifras que hace pocos años eran técnicamente impensables. Aquí no se trata solo de más FPS, sino de una reinterpretación de cómo se genera y percibe cada frame en tiempo real.
Siguiendo la línea de benchmarks como el de Resident Evil Requiem, queda claro que Capcom está empujando sus motores hacia un nuevo estándar, pero también que NVIDIA juega un rol determinante en este salto generacional. Tecnologías como DLSS y Frame Generation no solo complementan la experiencia: la redefinen por completo, permitiendo que configuraciones gráficas extremadamente exigentes sean viables en tiempo real. Pragmata, en ese sentido, no es solo un escaparate visual, sino una demostración conjunta de hasta dónde puede llegar la industria cuando hardware y software trabajan en perfecta sintonía, marcando el camino hacia el futuro del renderizado en PC.





