Con la llegada del primer gran evento latinoamericano de Valorant en Santiago, el rendimiento competitivo vuelve a estar en el centro de la conversación dentro de la escena de esports. En este contexto, NVIDIA destacó el papel de sus GPUs GeForce RTX como un componente clave para lograr una experiencia de juego fluida y con baja latencia, aspectos fundamentales tanto para jugadores casuales como profesionales.
Según Alexandre Ziebert, existen diferentes configuraciones de hardware capaces de ofrecer altos niveles de rendimiento. El especialista explicó que elegir la combinación adecuada de GPU, procesador y memoria permite alcanzar altas tasas de cuadros por segundo y tiempos de respuesta mínimos, factores decisivos en juegos competitivos.
Para quienes buscan una experiencia sólida en 1080p, Ziebert recomienda la GeForce RTX 3050 combinada con un AMD Ryzen 5 5500 y 16 GB de RAM. Esta configuración permite superar los 144 FPS de forma estable y mantener menos de 10 ms de latencia de PC, especialmente al aprovechar la tecnología NVIDIA Reflex.
En un nivel superior, la GeForce RTX 5060 junto a un Intel Core i5‑12400F ofrece un rendimiento ideal para monitores de 240 Hz en 1080p, garantizando estabilidad y respuesta consistente durante partidas competitivas. Para los jugadores que buscan el máximo desempeño, la GeForce RTX 5060 Ti combinada con un Intel Core i5‑14600K puede superar los 500 FPS y lograr menos de 5 ms de latencia, una configuración pensada para monitores de 1440p y 360 Hz o superiores.
En juegos como Valorant, donde cada enfrentamiento puede resolverse en milisegundos, la latencia entre la acción del jugador y lo que aparece en pantalla es determinante. Gracias a la integración nativa de NVIDIA Reflex, el juego optimiza la comunicación entre el motor del juego y la GPU, reduciendo la latencia del sistema. A medida que el ecosistema de esports sigue creciendo en Latinoamérica, el hardware —incluyendo GPU, monitor y configuración del sistema— se consolida como un elemento clave para aprovechar al máximo el potencial competitivo del juego.





