Team Ninja logró hacerse un hueco propio dentro del género soulslike cuando lanzó Nioh en 2016. El estudio consiguió combinar con éxito el combate rápido y brutal por el que es conocido con el diseño de niveles intrincado y la construcción de mundo característicos del género. Entonces, tras muchos años de aprendizaje y riesgos, Nioh 3 es, hasta la fecha, el título más ambicioso de la franquicia. Team Ninja toma todo lo experimentado en entregas anteriores y abandona la estructura basada en misiones para apostar por zonas abiertas por las que progresar. El sistema de combate también ha sido renovado, permitiendo a los jugadores alternar entre los estilos Samurai y Ninja con solo pulsar un botón.

Entonces, ¿son estos cambios en el combate y el paso a la exploración en zonas abiertas suficientes para marcar la diferencia? ¿O Nioh 3 intenta abarcar más de lo que puede? La respuesta se sitúa en un punto intermedio.

La historia de Nioh 3 no difiere demasiado de la de sus predecesores, ya que vuelve a apoyarse en figuras reales de la historia japonesa, aunque aderezadas con una fuerte carga sobrenatural. El jugador asume el papel de Tokugawa Takechiyo, futuro shōgun de Japón. Mientras entrenas junto a tu hermano Kunimatsu, el palacio es atacado repentinamente por una horda de yōkai. Tras descubrirse que Kunimatsu está detrás del ataque, eres enviado de forma inesperada de regreso al período Sengoku. A partir de ahí, conocerás a numerosos personajes históricos de Japón y lucharás contra miles de yōkai mientras intentas descubrir el origen de tu linaje y por qué tu hermano se ha vuelto contra ti y tu gente, todo ello saltando entre distintos periodos temporales.

La narrativa cumple su función y hace lo suficiente para llevarte del punto A al punto B, salpicando el recorrido con cinemáticas espectaculares que mantienen el interés. Sin embargo, no puede decirse que la historia sea especialmente buena. Esto se debe, en gran parte, al abrumador número de personajes que aparecen a lo largo de la aventura.

Los segmentos narrativos de Nioh 3 avanzan a un ritmo tan vertiginoso que resulta difícil llegar a conocer realmente a estos personajes, muchos de los cuales aparecen solo brevemente para desaparecer durante horas, obligando al jugador a hacer memoria para recordar quiénes eran y cuáles eran sus motivaciones. Este es un problema habitual de la saga, por lo que no sorprenderá a los veteranos. Aun así, habría sido deseable que Team Ninja dedicara más tiempo a desarrollar los personajes y la historia entre los grandes momentos y combates contra jefes, para permitir una mayor conexión emocional con ellos y con su papel en la trama general.

Como mencioné antes, Nioh 3 es el juego más ambicioso de Team Ninja hasta la fecha. La decisión de abandonar la estructura basada en misiones para apostar por áreas abiertas y explorables no se ha tomado a la ligera, y se nota el cuidado puesto en el diseño de cada zona. Con la incorporación de un botón de salto dedicado (e incluso un doble salto), existen muchas más formas de explorar el entorno. Cada zona se divide en distintas regiones, cada una con su propio nivel de exploración. Hay numerosas misiones secundarias, crisol(es) que purificar, así como Kodamas perdidos, Scampuss, Chijiko y estatuas de Jizo ocultos por cada región.

A medida que completas misiones secundarias, purificas crisoles y descubres estos coleccionables escondidos, aumenta el nivel de la región, lo que otorga pequeñas bonificaciones de estadísticas o marca ubicaciones importantes, como cofres ocultos o Kodamas que podrías haber pasado por alto.

Cada zona abierta se siente como un espacio interconectado, con múltiples caminos, atajos y puntos de interés que recompensan la curiosidad. Rara vez explorar resulta decepcionante, ya que casi siempre hay algo significativo fuera de la ruta principal, ya sea un encuentro oculto, un atajo de regreso a un santuario o un cofre lleno de botín. El sistema de nivelado de regiones es una decisión de diseño inteligente que refuerza esta sensación de descubrimiento, haciendo que realmente valga la pena revisar cada rincón del mapa.

Sin embargo, esto no significa que Nioh 3 evite los problemas habituales de otros juegos de mundo abierto o zonas abiertas. A medida que se desbloquean nuevos mapas, la emoción inicial de explorar da paso poco a poco a la fatiga. Hay tantas cosas que hacer en cada área que la constante atracción de actividades opcionales puede llegar a resultar abrumadora. Escuchar las campanillas de un Chijiko o el suave ronroneo de un Scampuss pierde encanto con el tiempo, ya que indica otra interrupción de la historia principal y una nueva excusa para rastrear la zona antes de avanzar.

En este sentido, Nioh 3 se siente ligeramente inflado de una forma que las dos entregas anteriores no lo hacían. Esto resulta algo sorprendente, ya que logré terminar el juego en poco menos de 50 horas, casi la mitad del tiempo que me llevó completar Nioh 2. La diferencia radica en la estructura: la progresión por misiones de los juegos anteriores ayudaba a mantener el ritmo, presentando el contenido opcional como algo a realizar cuando uno quisiera. En Nioh 3, ese mismo contenido está siempre presente e imposible de ignorar, flotando sobre cada región y lastrando el ritmo de una forma que puede sentirse opresiva.

Para los jugadores decepcionados por el abandono del diseño de niveles compacto y basado en misiones, los Crisoles son lo más cercano que Nioh 3 ofrece a esa filosofía, funcionando como mazmorras heredadas dentro de su estructura de zonas abiertas. Estos entornos lineales están llenos de enemigos más agresivos y se centran en empujarte hacia el corazón del escenario para eliminar la corrupción del Crisol, haciendo que sean bastante adictivos.

Durante el recorrido, desbloqueas atajos hacia los santuarios, te enfrentas a subjefes y descubres armas de Crisol con habilidades únicas. Estas secciones están diseñadas con gran maestría para encadenar un encuentro intenso tras otro, con ligeros desafíos de plataformas y algunos cofres ocultos que rompen el ritmo de la acción sin perder tensión.

Se nota que estos segmentos son donde el juego se muestra más seguro de sí mismo. El mapa abierto más allá de los Crisoles pasa a un segundo plano, dejando una experiencia mucho más centrada, construida alrededor de las mayores fortalezas de Nioh 3. Aquí el combate se siente en su punto más refinado, el diseño de niveles está entre los mejores de toda la saga y los combates contra jefes son auténticas descargas de adrenalina. Aunque el juego no pierde por completo esta identidad en sus zonas abiertas, esa estructura más amplia dispersa constantemente la atención, provocando que Nioh 3 pierda foco y tenga problemas de ritmo y momentum.

El combate siempre ha sido el elemento que ha diferenciado a Nioh de otros soulslike, y Nioh 3 ofrece el mejor sistema de combate de toda la serie hasta ahora. La posibilidad de cambiar instantáneamente entre los estilos Samurai y Ninja añade una capa de flexibilidad que te permite estar preparado para casi cualquier situación. El estilo Samurai se centra en ataques potentes, gestión del ki y juego defensivo, mientras que el estilo Ninja prioriza la velocidad, la movilidad y los combos agresivos.

Ambos estilos cuentan además con armas exclusivas, y encontrar sinergias entre ellas es clave para aprovechar al máximo las fortalezas y debilidades de cada enfoque. Poder alternar entre ambos estilos en tiempo real abre la puerta a combos espectaculares y a adaptarte sobre la marcha a cualquier escenario que el juego te plantee.

Dicho esto, Nioh 3 sigue encontrando formas de atraparte por sorpresa, especialmente en sus impresionantes combates contra jefes. No son batallas de desgaste, sino auténticas pruebas de habilidad y reflejos. Los jefes desatan combos devastadores y son implacables en su ofensiva, haciendo que las tácticas de atacar y huir sean casi inviables. En su lugar, debes ser igual de agresivo y aprovechar cada mínima apertura que dejen. Muchos describen los combates contra jefes en los soulslike como un baile, en el que sigues los movimientos del enemigo y te dejas llevar por su ritmo. En Nioh 3, los enfrentamientos se parecen menos a un baile y más a un pogo, donde tienes que estar alerta en todo momento porque nunca sabes cuándo un golpe inesperado puede dejarte aturdido en el suelo.

En general, estos combates contra jefes son caóticos, intensos y llenos de adrenalina, pero en ocasiones presentan picos de dificultad extremadamente altos, sobre todo en la segunda mitad del juego. Estos picos no resultarían tan chocantes si existiera una progresión de dificultad más amigable antes y después de estos enfrentamientos. Hubieron varias ocasiones en las que me quedé atascado con un jefe durante horas, solo para derrotar al siguiente en uno o dos intentos. Esta inconsistencia en la dificultad en la segunda mitad de Nioh 3 deja una sensación final más cercana a la frustración que a la satisfacción tras superar ciertos desafíos.

Nioh 3 es una evolución ambiciosa de la saga. Su sistema de combate renovado es el más sólido que ha tenido la franquicia, ofreciendo una enorme flexibilidad y profundidad gracias a los roles duales de clase y los equipamientos. Cuando el juego concentra su enfoque, especialmente en los Crisoles y los combates contra jefes, ofrece algunos de los enfrentamientos y diseños de niveles más emocionantes que Team Ninja ha creado hasta la fecha. Sin embargo, el paso a la exploración en zonas abiertas introduce un cierto exceso de contenido y problemas de ritmo que la serie antes lograba evitar. Aunque la exploración resulta constantemente gratificante, el enorme volumen de actividades opcionales y la presión constante por completarlas suelen perjudicar el impulso del juego y alargan la experiencia más de lo necesario.

Aún así, Nioh 3 no pierde de vista lo que hace grande a la saga, pero le cuesta mantener el foco dentro de su estructura más extensa. Al final, es un gran juego que en ocasiones se estorba a sí mismo. Con todo y todo, impulsa la serie hacia adelante de formas significativas, incluso si algunas de sus ideas más atrevidas no terminan de cuajar. Para los fans veteranos, sigue siendo una experiencia imprescindible, aunque también sirve como recordatorio de que más grande no siempre significa mejor.

gamecored score 8.5

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de Nioh 3 brindada por Koei Tecmo para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

Sistema de combate sobresaliente, el más pulido y profundo de la saga, con gran flexibilidad gracias a los estilos Samurai y Ninja. Combates contra jefes espectaculares, intensos y memorables, que ofrecen auténticos subidones de adrenalina. Diseño de niveles muy sólido en segmentos como los Crisoles, donde el juego muestra su mejor cara.

PUNTOS MALOS

Exceso de contenido y estructura de zonas abiertas, que hace que la experiencia se sienta inflada y afecte al ritmo. Problemas de pacing y enfoque, con picos de dificultad irregulares que pueden generar frustración.

CONCLUSIÓN

Nioh 3 es un juego ambicioso con combates excepcionales y diseño sobresaliente, aunque su exploración abierta y exceso de contenido a veces afectan su ritmo.