Durante los últimos años, los teléfonos plegables han pasado de ser una curiosidad tecnológica a convertirse en una categoría cada vez más madura. Lo que antes era un formato reservado para quienes buscaban experimentar con las últimas innovaciones, hoy intenta competir de igual a igual con los smartphones tradicionales. Sin embargo, el desafío sigue siendo el mismo: convencer al usuario de que un diseño plegable aporta ventajas reales en el día a día y no solo un factor sorpresa.
Motorola ha sido uno de los fabricantes que más ha insistido en esta idea. Desde el regreso de la familia Razr, la marca ha buscado perfeccionar un concepto inspirado en uno de los teléfonos más icónicos de su historia, refinando generación tras generación aspectos como la ergonomía, la durabilidad y la utilidad del formato tipo concha. Con el Razr 70, la compañía continúa esa evolución con un dispositivo que apuesta por mejorar la experiencia cotidiana sin perder el atractivo que caracteriza a esta línea.
En esta review pondremos a prueba al Motorola Razr 70 para descubrir si realmente representa un paso adelante dentro del segmento de los plegables. Más allá del diseño o del impacto visual que genera al abrirse y cerrarse, analizaremos si este equipo ofrece una experiencia capaz de competir con los smartphones convencionales en aspectos como construcción, rendimiento, autonomía, cámaras y software. Porque, al final, un buen plegable no debería destacar únicamente por su formato, sino por ser un excelente teléfono independientemente de cómo esté diseñado.

Diseño
El Motorola Razr 70 mantiene la esencia que ha caracterizado a esta familia de plegables, apostando por un formato tipo concha que resulta elegante tanto abierto como cerrado. Cuando está plegado ofrece un tamaño muy compacto que facilita llevarlo cómodamente en cualquier bolsillo, mientras que al desplegarse adopta las proporciones de un smartphone convencional. Su construcción transmite una excelente sensación de solidez y deja la impresión de ser un dispositivo mucho más refinado que las primeras generaciones de teléfonos plegables.
La distribución de sus elementos está muy bien resuelta. En el lateral derecho encontramos el botón de encendido, que integra el lector de huellas dactilares, acompañado por los controles de volumen, todos con un recorrido firme y una respuesta táctil satisfactoria. En la parte inferior se ubican el puerto USB-C, el altavoz principal y la bandeja para la tarjeta SIM, mientras que en la parte superior únicamente se aprecia uno de los micrófonos secundarios. La disposición de todos estos elementos resulta familiar y no requiere un periodo de adaptación pese a tratarse de un dispositivo plegable.
Uno de los aspectos más llamativos del diseño es la integración de las cámaras traseras dentro de la pantalla externa. Motorola ha logrado que ambos sensores se fusionen de forma natural con este panel, evitando la sensación de tener un módulo fotográfico excesivamente prominente. El resultado es una parte posterior limpia y moderna, donde las cámaras pasan a formar parte del diseño en lugar de convertirse en un elemento que rompa la estética del dispositivo. Además, esta distribución facilita utilizar las cámaras principales para capturar selfies aprovechando la pantalla exterior como visor, una de las ventajas más prácticas de este formato.
La bisagra continúa siendo uno de los componentes más importantes del Razr 70 y deja una muy buena impresión durante el uso diario. Ofrece una resistencia adecuada al abrir y cerrar el equipo, permitiendo mantener distintas posiciones sin que la pantalla se cierre por sí sola. Esta firmeza no solo transmite confianza respecto a su durabilidad, sino que también permite aprovechar diferentes modos de uso cuando el teléfono permanece parcialmente abierto, algo que Motorola ha ido perfeccionando con cada nueva generación.
En líneas generales, el Motorola Razr 70 destaca por ofrecer un diseño cuidado desde todos los ángulos, donde cada elemento parece haber sido pensado para complementar el formato plegable. La distribución de botones y puertos, la integración de las cámaras con la pantalla externa y la calidad de construcción consiguen que el dispositivo no solo luzca moderno, sino que también resulte cómodo de utilizar en el día a día. Es un teléfono que transmite la sensación de ser un producto maduro, demostrando que Motorola ya domina este tipo de diseño tras varias generaciones perfeccionándolo.




Pantalla & Audio
Si hay un apartado donde el Motorola Razr 70 justifica su formato plegable, es en la experiencia que ofrecen sus dos pantallas. En un principio puede parecer que la pantalla externa será un simple complemento para consultar la hora o las notificaciones, pero tras varios días de uso terminó convirtiéndose en una de las funciones que más utilizamos. Poder responder mensajes, controlar la música, consultar Google Maps o abrir aplicaciones sin desplegar el teléfono realmente agiliza el uso diario. Eso sí, no todas las aplicaciones están igual de bien adaptadas a este formato, por lo que en determinadas situaciones sigue siendo inevitable abrir el equipo para obtener una experiencia más cómoda.
En el apartado técnico, Motorola apuesta por dos paneles AMOLED que cumplen con lo esperado dentro de la gama premium. La pantalla principal incorpora un panel LTPO pOLED de 6,9 pulgadas, resolución Full HD+ y una tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz, mientras que la pantalla externa utiliza un panel AMOLED de 3,6 pulgadas con resolución 1056 × 1066 píxeles y 90 Hz. En la práctica, ambas ofrecen una experiencia muy fluida y la transición entre una y otra resulta prácticamente inmediata. Quizá nos habría gustado ver 120 Hz también en la pantalla exterior, especialmente considerando que algunos competidores ya ofrecen frecuencias superiores, aunque los 90 Hz siguen proporcionando una navegación bastante agradable.
Al desplegar el teléfono encontramos una pantalla que está claramente a la altura de un dispositivo de gama alta. Los colores lucen intensos sin caer en una saturación excesiva, el contraste es excelente gracias a la tecnología OLED y los negros son completamente profundos. Ver contenido en plataformas de streaming o jugar resulta muy satisfactorio, especialmente por la fluidez del panel. Motorola ha realizado un buen trabajo en la calibración de fábrica y, salvo que el usuario prefiera perfiles de color más neutros, difícilmente encontrará motivos para quejarse de la calidad de imagen.
Otro aspecto que también deja buenas sensaciones es el nivel de brillo, suficiente para utilizar el equipo cómodamente incluso en exteriores. Durante nuestras pruebas no tuvimos problemas para leer contenido bajo la luz del sol, tanto en la pantalla principal como en la externa. Si tuviéramos que señalar un pequeño punto de mejora, sería que el brillo automático en ocasiones tarda un poco más de lo esperado en reaccionar ante cambios bruscos de iluminación, aunque se trata de un comportamiento puntual que no llega a afectar significativamente la experiencia.
Como ocurre con prácticamente todos los teléfonos plegables actuales, el pliegue sigue existiendo. Motorola ha conseguido minimizarlo respecto a generaciones anteriores, pero no hacerlo desaparecer. Visualmente solo se aprecia cuando la luz incide desde determinados ángulos y, al deslizar el dedo, continúa siendo perceptible al tacto. La buena noticia es que durante el uso deja rápidamente de llamar la atención y nunca llegó a afectar la visualización de videos, videojuegos o la navegación por la interfaz. Es uno de esos detalles que notas el primer día y prácticamente olvidas el resto del tiempo.
El apartado de audio también ofrece un rendimiento convincente. Los altavoces estéreo alcanzan un volumen elevado y ofrecen voces claras, un buen nivel de detalle y una separación de canales correcta, permitiendo disfrutar contenido multimedia sin depender inmediatamente de unos audífonos. Sin embargo, los graves siguen siendo el punto más débil, algo esperable considerando el reducido espacio interno de un plegable tipo concha. Aun así, el balance general es positivo y suficiente para colocarlo entre los mejores exponentes de su categoría en este apartado.

Cámaras
Motorola mantiene una configuración fotográfica sencilla, pero bien equilibrada para el enfoque que busca con el Razr 70. En la parte trasera encontramos un sensor principal de 50 MP con estabilización óptica de imagen (OIS) acompañado por un sensor ultra gran angular de 50 MP, que además cumple funciones de fotografía macro. En la parte frontal, al desplegar el dispositivo, se incorpora una cámara selfie de 32 MP. Sin embargo, una de las mayores ventajas de este formato es que, gracias a la pantalla externa, la mayoría de usuarios terminará utilizando las cámaras principales también para los autorretratos, obteniendo una calidad notablemente superior a la que ofrece la cámara frontal convencional.
El Razr 70 aprovecha muy bien su diseño plegable para ofrecer una experiencia fotográfica distinta a la de un smartphone tradicional. La bisagra permite colocar el teléfono en diferentes posiciones para capturar fotografías o videos sin necesidad de un trípode, mientras que funciones como Flex View, el disparo mediante gestos, Frame Match o las herramientas impulsadas por inteligencia artificial hacen que tomar fotografías resulte mucho más cómodo y creativo. No son funciones que utilizarás todos los días, pero cuando las necesitas realmente marcan una diferencia frente a un teléfono convencional.
En cuanto a la calidad de imagen, el sensor principal es el verdadero protagonista. Durante nuestras pruebas obtuvimos fotografías con un excelente nivel de detalle, colores agradables y un rango dinámico bastante amplio, consiguiendo resultados muy consistentes en prácticamente cualquier escena diurna. El ultra gran angular también ofrece un rendimiento convincente y mantiene una buena coherencia de color respecto al sensor principal, aunque, como suele suceder en esta categoría, pierde algo de nitidez cuando la iluminación comienza a disminuir. De noche, el modo nocturno ayuda a recuperar información en sombras y controlar las luces intensas, aunque sigue sin alcanzar el nivel de los mejores exponentes de la gama alta enfocada exclusivamente en fotografía.
El apartado de video también deja buenas sensaciones. La estabilización óptica del sensor principal cumple un papel importante, permitiendo obtener grabaciones estables incluso caminando, mientras que el propio formato plegable facilita grabar contenido apoyando el teléfono sobre una superficie o utilizándolo parcialmente abierto para conseguir ángulos que serían difíciles de lograr con un smartphone tradicional. En conjunto, el Motorola Razr 70 no pretende convertirse en el referente absoluto en fotografía móvil, pero sí ofrece un sistema de cámaras muy competente y, sobre todo, uno de los más versátiles dentro del segmento de los plegables, donde el diseño termina aportando tanto valor como la calidad de los propios sensores.
















Software
El Motorola Razr 70 llega con Android 15 prácticamente en estado puro, manteniendo una de las experiencias más limpias que actualmente pueden encontrarse. Motorola continúa apostando por una interfaz muy cercana a la versión original de Google, con pocas aplicaciones preinstaladas y una navegación rápida que nunca se siente sobrecargada. Esta filosofía sigue siendo uno de sus mayores aciertos, ya que permite que el sistema se mantenga fluido y fácil de utilizar incluso para quienes provienen de otras marcas. No obstante, todavía echamos en falta una política de actualizaciones más ambiciosa, especialmente considerando que algunos de sus competidores ya ofrecen un soporte de software considerablemente más prolongado.
Donde Motorola sí ha puesto un mayor énfasis es en la incorporación de Moto AI, un conjunto de herramientas basadas en inteligencia artificial que buscan mejorar la productividad y facilitar determinadas tareas del día a día. Funciones como la transcripción y el resumen automático de grabaciones, la generación de imágenes, las sugerencias contextuales o el asistente Next Move aportan un valor interesante, aunque su utilidad dependerá mucho del tipo de usuario. Algunas herramientas realmente agilizan el trabajo cotidiano, mientras que otras todavía transmiten la sensación de estar en una etapa temprana y no siempre terminan formando parte de la rutina diaria. La buena noticia es que Motorola no obliga al usuario a depender de estas funciones, sino que las presenta como un complemento opcional dentro de la experiencia.
Otro punto a favor es que el software ha sido claramente optimizado para sacar partido del formato plegable. La pantalla externa no se limita a mostrar notificaciones, sino que permite ejecutar aplicaciones, responder mensajes y acceder a funciones específicas sin necesidad de abrir el teléfono, mientras que el modo Flex View añade nuevas posibilidades para videollamadas, fotografía y consumo multimedia. Es precisamente esta integración entre hardware y software lo que termina diferenciando al Razr 70 de otros plegables, ya que Motorola ha conseguido que muchas de estas funciones tengan un propósito práctico y no se sientan como simples demostraciones tecnológicas. Aunque aún existe margen para que más aplicaciones de terceros aprovechen este formato, la experiencia general deja la sensación de ser una de las propuestas de software mejor adaptadas dentro del segmento de los plegables.
Rendimiento
El Motorola Razr 70 incorpora el MediaTek Dimensity 7400X, acompañado por 12 GB de memoria RAM y 512 GB de almacenamiento interno. Se trata de un procesador orientado a la gama media-alta que prioriza la eficiencia antes que la potencia absoluta, una decisión que tiene sentido si consideramos el reducido espacio disponible dentro de un teléfono plegable. Sin embargo, también implica aceptar que este no es el dispositivo más potente que puede encontrarse dentro de su rango de precio, especialmente si lo comparamos con algunos smartphones tradicionales.
Los resultados obtenidos en nuestros benchmarks respaldan esa impresión. En Geekbench 6 registró 1.116 puntos en Single-Core y 3.336 puntos en Multi-Core, mientras que en la prueba gráfica obtuvo 3.229 puntos. En 3DMark Wild Life Extreme alcanzó 1.066 puntos, cifras que lo colocan ligeramente por encima de equipos de entrada, pero todavía lejos de dispositivos como el Motorola Edge 70, que prácticamente supera al Razr 70 en todos los apartados, o de un auténtico gama alta como el Samsung Galaxy S26 Ultra, cuya diferencia en rendimiento resulta considerable. Esto deja claro que Motorola ha priorizado el formato plegable y la experiencia general antes que la potencia bruta.
| Dispositivo | Wild Life Extreme | Geekbench 6 Single | Geekbench 6 Multi | Geekbench 6 GPU |
|---|---|---|---|---|
| Samsung Galaxy S26 Ultra | 5308 | 3560 | 10101 | 22708 |
| Nubia Neo 5GT 5G | 1039 | 1066 | 3275 | 3003 |
| Honor 600e | 680 | 919 | 2046 | 2311 |
| Motorola Edge 70 | 2067 | 1326 | 4153 | 4790 |
| Motorola Razr 70 | 1066 | 1116 | 3336 | 3229 |
Lo interesante es que esas cifras no reflejan completamente la experiencia de uso. Durante nuestras pruebas el sistema respondió siempre con gran fluidez al navegar por la interfaz, cambiar entre aplicaciones o utilizar funciones multitarea. Incluso con varias aplicaciones abiertas simultáneamente, el rendimiento fue consistente y nunca encontramos cierres inesperados o ralentizaciones importantes. Donde sí comienzan a aparecer sus limitaciones es en los juegos más exigentes, donde títulos como Genshin Impact o Wuthering Waves requieren reducir algunos parámetros gráficos para mantener una tasa de cuadros estable. No es un teléfono pensado para el gaming extremo, aunque tampoco pretende serlo.
Otro aspecto positivo es que el control de temperatura está muy bien resuelto. Incluso durante sesiones prolongadas de juego o grabación de video, el equipo nunca alcanzó temperaturas incómodas ni presentó caídas bruscas de rendimiento provocadas por el calentamiento. En definitiva, el Motorola Razr 70 ofrece una experiencia rápida y agradable para el uso cotidiano, pero quienes busquen el máximo rendimiento por cada dólar invertido probablemente encontrarán opciones más atractivas dentro de los smartphones tradicionales. Aquí Motorola apuesta por vender una experiencia completa alrededor del formato plegable, y no un teléfono que lidere los rankings de benchmarks.
Batería
El Motorola Razr 70 incorpora una batería de 4.500 mAh, una capacidad que, considerando el espacio disponible en un teléfono plegable tipo concha, resulta bastante competitiva. Sobre el papel podría parecer inferior frente a algunos smartphones tradicionales que ya superan los 5.000 mAh, pero la realidad es que el conjunto entre el MediaTek Dimensity 7400X, la pantalla LTPO y las optimizaciones de Android consigue un consumo muy equilibrado. Durante nuestras pruebas, el teléfono fue capaz de completar una jornada completa de uso intensivo sin generar ansiedad por la autonomía, incluyendo navegación, redes sociales, fotografía, reproducción de contenido multimedia e incluso algunas sesiones de juego.
La autonomía también se beneficia del propio concepto del dispositivo. La pantalla externa permite realizar muchas acciones sin necesidad de encender el panel principal, reduciendo el consumo energético en tareas tan habituales como revisar notificaciones, responder mensajes o controlar la reproducción multimedia. Evidentemente, quienes hagan un uso intensivo de la pantalla principal, jueguen durante varias horas o graben video con frecuencia notarán un descenso más acelerado de la batería, pero incluso en esos escenarios el Razr 70 mantiene un comportamiento competitivo dentro de su categoría. Quizá no marque un nuevo referente en duración, pero tampoco transmite la sensación de ser un plegable que obligue a buscar el cargador antes de terminar el día.
En cuanto a la carga, Motorola acompaña el dispositivo con carga rápida TurboPower de 30 W, además de carga inalámbrica de 15 W, ofreciendo suficiente flexibilidad para distintos escenarios de uso. Aunque existen teléfonos que ya alcanzan velocidades muy superiores, los tiempos de carga del Razr 70 resultan adecuados y coherentes con su propuesta, permitiendo recuperar un porcentaje importante de batería en pocos minutos cuando más se necesita. En conjunto, la autonomía termina siendo uno de los apartados que más nos sorprendió, demostrando que el formato plegable ya no implica renunciar a una buena duración de batería, como ocurría con las primeras generaciones de este tipo de dispositivos.


Conclusiones
El Motorola Razr 70 demuestra que los teléfonos plegables han alcanzado un nivel de madurez que les permite competir como una alternativa real frente a los smartphones tradicionales. Más allá del atractivo de poder abrir y cerrar el dispositivo, Motorola ha conseguido que ese formato tenga un propósito en el día a día, especialmente gracias al buen aprovechamiento de la pantalla externa y a una experiencia de software pensada para sacar partido a esta característica. Es un teléfono que prioriza la comodidad, la versatilidad y el diseño por encima de la carrera por ofrecer las especificaciones más impresionantes del mercado, una decisión que probablemente será bien recibida por el público al que está dirigido.
Sin embargo, su precio de aproximadamente S/ 3,700 hace inevitable compararlo con algunos de los mejores teléfonos tradicionales de gama alta, y es ahí donde aparecen sus mayores desafíos. Por ese monto es posible encontrar dispositivos con procesadores más potentes, cámaras más competitivas o sistemas de carga más rápidos. Si tu prioridad absoluta es obtener el mejor rendimiento por cada sol invertido, probablemente existan alternativas con una mejor relación entre precio y especificaciones. El Razr 70 no busca ganar esa comparación, porque buena parte de su valor está en ofrecer una experiencia que ningún teléfono convencional puede replicar.
En definitiva, el Motorola Razr 70 sí es un equipo recomendable, pero para un tipo de usuario muy específico. Está pensado para quienes buscan un smartphone premium que combine diseño, innovación y practicidad, valorando tanto la experiencia de uso como el rendimiento. Si el formato plegable es una característica que realmente aprovecharás, los S/ 3,700 encuentran una justificación clara. En cambio, si únicamente buscas la mayor potencia o la mejor cámara posible dentro de ese presupuesto, probablemente sea más conveniente optar por un gama alta tradicional. Motorola no ha creado el plegable más potente del mercado, pero sí uno de los más equilibrados y agradables de utilizar en el día a día.

PUNTOS BUENOS
Excelente diseño plegable, con una construcción premium y una pantalla externa que realmente aporta utilidad en el día a día. Pantallas de gran calidad, con buena reproducción de color, alto brillo y una experiencia multimedia muy satisfactoria. Software limpio y bien optimizado, con funciones de IA y una integración muy bien trabajada para aprovechar el formato plegable. Buena autonomía y gestión térmica, permitiendo completar una jornada de uso sin problemas y manteniendo un rendimiento estable.PUNTOS MALOS
Su rendimiento está por debajo de otros smartphones de precio similar, especialmente frente a algunos gama alta tradicionales. El precio de aproximadamente S/ 3,700 hace que la competencia sea muy fuerte, con alternativas que ofrecen mejor hardware por el mismo dinero. El pliegue de la pantalla sigue siendo perceptible y algunas aplicaciones todavía no aprovechan por completo la pantalla externa.CONCLUSIÓN
El Motorola Razr 70 demuestra que un plegable puede ser una excelente alternativa para el uso diario, aunque su atractivo radica más en la experiencia y el diseño que en ofrecer la mejor relación entre potencia y precio.