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Monster Harvest es el más reciente lanzamiento del siempre popular género de simulación de granja y vida rural. Este estilo se ha hecho bastante famoso en los últimos años gracias a nuevas entregas de series como Story of Seasons, la sensación de Nintendo: Animal Crossing, o el querido indie Stardew Valley.
Siguiendo los pasos de este último, el desarrollador Maple Powered Games creó una nueva aventura con un acabado retro pixel art muy similar, pero también agregó una colección de mecánicas extra que buscan darle una personalidad y estilo propio.
Mezclando las ya clásicas actividades de plantar semillas, cultivar los campos y cocechar sus frutos con la habilidad de convertir esas mismas plantas en pequeñas bestias con las que puedes ir a calabozos y combatir contra otras criaturas, Monster Harvest no solo es un simulador de granja, es también parte del género de colección y pelea con monstruos, creando un híbrido bastante original.
¿Será extra curiosa combinación de Stardew Valley con Pokémon lo suficiente para hacerlo destacar entre otros exponentes del género?
Bienvenido a Punto Planimal, un pequeño pueblo al que te acabas de mudar para dejar atrás tu vida de oficina y cuidar de una granja tras recibir la invitación de tu excéntrico tío. Pero lo que solía ser un sitio tranquilo y pacífico ahora está lleno de actividad y visitantes gracias a los «Slime» locales y sus nuevos usos, como la creación de «Planimales»: Monstruos domésticos nacidos de la combinación de plantas y slime que la mayoría de pobladores tiene como mascotas o bestias de campo.
Tu tío es justamente el científico loco responsable del descubrimiento de las aplicaciones del Slime y es quien te encarga el cuidado de la granja. Pero además, también te da la misión de investigar a una sospechosa compañía conocida como «SlimeCo» que parece querer usar a estos babosos seres para objetivos no muy buenos tras obligarlos a salir de su escondite en las cuevas del lugar.
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Aunque este pequeño argumento le da algo más de intriga a tu día a día, la trama de Monster Harvest no va mucho más allá. Lo que acabas de leer es el contexto general y la razón tras la presencia de tu personaje en el pueblo. Hay que ser sinceros, no estás aquí para descubrir una enorme aventura fantástica, sino para cuidar tu granja y hacerla cada vez más grande y mejor. La historia tiene potencial, pero es manejada de forma muy simple y superficial.
Una narrativa básica es algo común en el género de simulación, pero es en el gameplay donde estos títulos se ganan el compromiso de sus fanáticos para jugarlos una y otra vez, a través de muchísimos días, y es también donde este juego muestra sus verdaderos puntos fuertes y más graves puntos débiles.

Para empezar, las actividades básicas disponibles para tu protagonista son muy similares a las de otras obras del mismo estilo. Puedes cortar árboles, salir a pescar, recolectar minerales, comprar semillas o conseguirlas en el mundo entre otras cosas. Las semillas son particularmente importantes, puedes colocarlas en zonas fértiles, donde será tu responsabilidad cuidarlas y regarlas para que crezcan en diferentes vegetales que puedes después combinar, cocinar o transformar en «Planimales».
Ya debes haberte dado cuenta, pero los Planimales son las estrellas aquí. Estas criaturas coleccionables te servirán de muchas formas en tu aventura. Algunos de ellos son como animales de granja y producen ciertos items, otros son monturas para transportarte, pero su mayor aporte es el de convertirse en tus aliados en batalla.
Siendo una mezcla de vegetal y animal, es normal que su creación requiera partes de ambos. Para fabricar uno deberás primero eliminar un «Slime» con tu pequeña espada y utilizar sus restos como ingrediente.
Existen distintos tipos de Slime, por ejemplo el azul sirve para acelerar el crecimiento de una semilla y una vez cocechada puedes venderla al mejor postor. Pero si lo que buscas es hacer crecer un monstruo, necesitas un Slime de color rojo (bastante común) y mezclarlo con alguna de tus semillas. Dependiendo del tipo de planta que utilices, el Planimal será de una especie distinta.

Esta es la idea más original, y la mejor, de todo Monster Harvest. No solo presenta mecánicas propias de un simulador de granja y una entrega de colección de criaturas en el mismo lugar, sino que las integra de forma ingeniosa convirtiendo a tus plantas en esos seres e invitándote a crear híbridos no solo para expandir la variedad de tus cultivos, sino también tu lista de aliados.
Súmale a esto algunos aspectos propios de los simuladores como el manejo de las estaciones del año, donde algunas semillas solo germinarán si es verano, invierno, etc., y la forma de conseguir a todos los planimales posibles se hace más entretenida. Sin embargo, es cuando conocemos las opciones y limitaciones que acompañan a este sistema, que volvemos a encontrar algunos problemas.
Para empezar, aunque puedes usarlos en tu granja, su principal función es la de pelear a tu lado. Si bien al navegar el pueblo cuentas con una espada para cazar slimes, al participar en las competencias contra otros habitantes de Punto Planimal en la arena de batalla, o al adentrarte en el único calabozo disponible, estas criaturas serán tu principal medio de defensa.

Con un equipo de hasta 5 integrantes, puedes participar en cualquiera de las opciones mencionadas y enfrentar otras bestias para así subir a las tuyas de nivel y mejorar sus atributos. El modo de combate es simple y utiliza el clásico sistema por turnos que ya conocemos desde las primeros rpg. Tus Planimales empiezan con una sola habilidad y mientras más experiencia adquieran, pueden desbloquear nuevos ataques.
Como te has de imaginar, las luchas no ocurren en el mapa regular; sino que al toparte con un rival, te mueves a una escena exclusiva para ver la pelea y elegir tus comandos. Aunque el acabado visual aquí sigue presentando el mismo pixel-art de siempre, las animaciones son muy limitadas y casi sin variedad. Usualmente solo ves el sprite de un oponente saltar sobre el otro, restarle vida y volver a su posición. Incluso los primeros lanzamientos de Pokémon en el ancestral Game Boy contaban con más estilo al agregar pequeños efectos a cada acción.
Además, está el «controversial» agregado del permadeath. Esto significa que si uno de tus Planimales cae en batalla, muere y no hay forma de que lo devuelvas a la vida, sacrificando en el proceso todo el tiempo y esfuerzo que hayas puesto en desarrollarlo y mejorarlo. Si bien muchos indies modernos suelen agregar esta característica, su inclusión no se siente tan agradable en Monster Harvest, en especial porque solo se te permite tener un monstruo por cada especie de planta cultivada.
Y por si te lo preguntas, sí, incluso en la arena de pelea contra otras personas del pueblo las luchas son «hasta la muerte».

Generar una gran variedad de cultivos es la única forma de tener algún tipo de «soldados en reserva» y no perder mucho tiempo volviendo a desarrollarlos. Aunque cada una de tus pérdidas se convierte en items fertilizantes para que tus nuevos Planimales surjan más fuertes desde un inicio, no estoy convencido de que hacerlos mortales haya sido la mejor idea.
Por otro lado, tampoco es que tengas mucha opciones donde llevarlos a pelear pues se reducen a la arena de batalla del pueblo y al calabozo. Y sí, digo «calabozo» en singular porque solo hay uno en todo el mundo. Visitarlo es divertido las primeras veces y debo admitir que hay cierta emoción en lograr ingresar poco a poco a sus niveles más profundos (de un total de 5) pero la experiencia se vuelve repetitiva. Adentrarte a este peligroso lugar te permite conseguir items especiales, minerales y semillas únicas; pero si no eres cuidadoso también es probable que te cueste la única vida de varios de tus aliados.
Por cierto, cabe mencionar que solo se puede ingresar al calabozo de noche y que el pase del tiempo se maneja de forma muy curiosa. A diferencia de la mayoría de simuladores donde tienes un reloj de tiempo real, aquí tienes un medidor de stamina que se reduce con cada acción que realices (cultivar, pelear, pescar, etc) y una vez que esa barra llegue a cero, te ves obligado a dormir por el resto del día.
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Esto significa que si trabajas en la mañana, dormirás durante la noche y regenerarás tu stamina al amanecer. Durante esas primeras horas puedes trabajar en tu granja, visitar a tus vecinos, cultivar tus semillas y mejorar tu hogar. Pero si tu objetivo es explorar el calabozo debes irte a dormir temprano para recuperar tu stamina al anochecer. Es un sistema simple, cómodo y anula la «presión del tiempo».
Por cierto, ya que menciono a los vecinos, aunque las opciones de darles regalos y formar lazos de amistad con ellos están ahí, no esperes algo tan desarrollado como en Rune Factory o Story of Seasons donde puedes hasta casarte. Aquí generalmente solo obtendrás un descuento en alguna tienda o un pequeño regalo y tus vecinos no son muy memorables.

Desde el punto de vista audiovisual, Monster Harvest presenta un acabado algo similar al de Stardew Valley con gráficos pixeleados que tratan de evocar a la era de los 16 bits gracias a su nivel de color y detalle. Los escenarios son coloridos, detallados y Punto Planimal es un lugar agradable de recorrer para cualquier amante del buen pixel-art.
Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo de los personajes cuyo estilo acartonado y poco expresivo los hace tener una calidad menor que el mundo en el que viven. Este detalle se extiende en particular a las peleas entre Planimales que, como ya mencioné, casi no tienen efectos o animaciones y en lugar de verse «retro» terminan por parecer un duelo entre dos calcomanías. Además, las interfaces, aunque funcionales, se notan diseñadas para usarte con mouse y teclado ya que, al menos en el Nintendo Switch, son altamente sensibles al movimiento del stick.
En contraste, el audio y la banda sonora son muy acertados, con canciones relajantes, tranquilas y «juguetonas» que tratan de atraparte en la experiencia sin abandonar nunca la ambientación positiva, colorida y retro, incluso en zonas peligrosas.
Por último hay que mencionar que existen unos cuantos bugs aun presentes y puede que veas cosas como sprites deslizándose al entrar a casas y cosas similares. Nada mortal, pero están allí.

En conclusión, Monster Harvest es una interesante propuesta que combina de forma interesante y original muchas ideas que no suelen acompañarse entre sí; pero que al momento de la ejecución no logran desarrollarse del todo y terminan por quedarse a la mitad del camino hacia algo realmente atractivo.
Tomar la clásica mecánica de plantar semillas y cultivar vegetales, y hacer que estos últimos se transformen en monstruos capaces de crecer, mejorar, aprender habilidades y, sobretodo, pelear es ciertamente algo único y que, al menos personalmente, nunca había visto en otro lado. Pero cuando dichos monstruos tienen una vida tan limitada y solo pueden ser usados en un par de lugares de combate, el encanto disminuye rápidamente.
Con esto dicho, aunque el mayor atractivo del título (los Planimales) termina siendo limitado por sus propia escasez de opciones y decisiones de diseño como la integración del «permadeath», este sigue siendo un ejemplar bastante competente del género.
Puede que como simulador de granja no alcance a grandes como Stardew Valley o Story of Seasons, y como coleccionador de monstruos esté muy lejano de la calidad de Pokémon; pero al menos se tiene que decir que Monster Harvest es el único lugar que combina ambas experiencias de la forma que lo hace. Si estás dispuesto a perdonar sus falencias y te gustan estos géneros, encontrarás aquí una experiencia interesante y quizás hasta entretenida.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Monster Harvest para Nintendo Switch brindada por Merge Games. También está disponible en PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S y PC.
