Mario y Bowser tienen una larga tradición de dejar de lado sus diferencias por una buena ronda de karts, golf, tenis o cualquier otro deporte. Debo decir que juegos como Mario Golf: Super Rush, Mario Tennis Aces y Mario Strikers: Battle League Football fueron divertidos unas semanas, pero rápidamente terminaron acumulando polvo digital en mi estantería. Entonces, con mecánicas familiares y solo unos pocos trucos nuevos, Mario Tennis Fever sigue la misma tendencia: un título completamente funcional, pero que al final está lejos de dejar huella.
Hay algo que no termina de funcionar en la era de Mario en Nintendo Switch. Cada vez que juego uno de estos spin-offs, me pregunto: “¿Por qué hicieron esto?” Tal vez sea por la falta de avances tecnológicos: Mario Power Tennis en GameCube se justificaba como una evolución clara de Mario Tennis 64, mientras que Fever apenas se diferencia de Mario Tennis Aces de 2018. A pesar de que han pasado ocho años entre uno y otro, se ven y se sienten tan similares que sería difícil señalar una diferencia real.
Siento que existe una falta de fantasía. La magia y el humor siempre han sido el fuerte de Mario, pero los títulos recientes se sienten… corporativos: limpios, seguros, predecibles, hechos a prueba de mercado y tan pulidos que casi no queda un ápice de personalidad. No me atrae la promesa de un tenis “más o menos decente”, y sin la rareza y el encanto de la era N64 o GameCube, no hay nada a lo que aferrarse.


El modo aventura para un jugador empieza con fuerza, pero pronto pierde ritmo. Daisy está enferma, y para que se recupere a tiempo para el próximo torneo de tenis, Mario y sus amigos salen en busca de una manzana dorada. Wario y Waluigi, como siempre, solo buscan su beneficio, y tras un par de incidentes —tan bien animados que parecen demasiado para un juego de Mario Tennis— todos terminan convertidos en bebés. La premisa, absurda y divertida, parecía prometedora, sobre todo porque hacía tiempo que extrañaba la chispa del Mario clásico.
Pero luego todo se descontrola cuando Baby Mario es dejado frente a la Academia de Tenis, donde los entrenadores pasan un tiempo excesivo enseñando al jugador, casi en plan escuela, los diferentes tipos de golpes. La manzana dorada llega a Daisy fuera de cámara, haciendo que toda la misión se sienta un desperdicio de tiempo. La Academia intenta enseñar mediante partidas de práctica y minijuegos, lo cual estaría bien si no fuera por los interminables diálogos de los Toads. Sí, cumplen su función y explican la estrategia detrás de cada golpe, y puedes hablar con otros estudiantes para aprender un poco más, pero la lección se extiende demasiado y arruina toda la emoción que las cinemáticas iniciales habían generado.
El resto del modo aventura es breve: visitas unas pocas zonas diferentes y golpeas pelotas contra un jefe antes de pasar al siguiente escenario. Rara vez juegas un partido de tenis “de verdad”, lo que me parece contradictorio con el propio propósito del juego.
El modo aventura es importante, pero un spin-off de Mario realmente vive o muere por su multijugador. No es sorpresa que haya un modo Free Play de partido único, donde puedes jugar singles o dobles, y un modo torneo con distintas dificultades, que se puede jugar solo o en cooperativo contra la CPU. Pero aquí surge la frustración: después de que Nintendo introdujera partidas en línea de hasta 12 jugadores en Animal Crossing: New Horizons 3.0 para Switch 2, resulta molesto que no puedas tener ni siquiera cuatro jugadores en un torneo en línea. Por eso, sinceramente, no creo que el modo torneo vaya a recibir mucha atención.



A todo esto, Trial Tower es un modo que no esperaba, pero con solo tres torres para probar y una extraña versión de cooperativo que permite que tu jugador se una no como un verdadero compañero de dobles, sino como una especie de copia fantasma del Jugador Uno y sin la capacidad de lanzar Fever Shots, no es una opción de cooperativo que valga la pena.
El juego cuenta con un plantel bastante amplio, todos previsiblemente vestidos con pantalones cortos deportivos y gorras. Mario y su grupo están todos presentes, lo que, cada vez más común, incluye sus versiones bebés, Pauline y Rosalina. La selección de “minions” es la mezcla habitual de clásicos como Shy Guys, Koopas y Boos, pero enemigos menos conocidos como Wiggler y Petey Piranha fueron gratas sorpresas. Me gusta que la mayoría de ellos deban desbloquearse, una característica de los juegos de los 90 y 2000 que realmente he extrañado. La lista de logros de Mario Tennis Fever te indica exactamente cómo desbloquear cada cosa, ofreciendo un buen punto medio para quienes no tienen paciencia con los desbloqueables.
La pequeña selección de canchas de Mario Tennis Fever ofrece cierta novedad, haciendo que el rebote y la velocidad de la pelota varíen en cada una, aunque admito que no es algo que me mueva el piso. Las canchas temáticas (por las que me refiero, las únicas realmente divertidas) se pueden jugar en partidos individuales, pero también aparecen en un modo extra llamado Mix It Up, donde puedes disputar partidos y desafíos especiales con obstáculos añadidos. Me gustó especialmente ver una cancha temática de Waluigi estilo pinball y su desafío en Mix It Up, donde la cancha está llena de bumpers de pinball para generar un caos extra.
En cuanto a la acción de tenis en sí, bueno… está bastante bien. Darle a la pelota se siente satisfactorio y los rallies pueden ponerse realmente intensos. Pero no basta con apretar el mismo botón una y otra vez. La IA del rival es lo suficientemente buena como para devolver cada tiro, así que te incentiva a probar diferentes tipos de golpes. Los slices curvan la pelota y rompen el ritmo, los drop shots caen cerca de la red obligando al oponente a avanzar, y los lobs van al fondo de la cancha. Usados de manera inteligente, ganar un partido se siente muy bien. Inclinar el stick de control también es clave: hacer que tu rival corra de un lado a otro de la cancha es igual de importante que los golpes mismos.

Los golpes se asignan a los cuatro botones de la Switch, y los Lobs y Drop Shots requieren pulsar dos botones. A pesar de ser una combinación de botones engañosamente simple, muchas veces no funciona y termina saliendo un golpe normal. No siempre queda claro qué estoy haciendo mal, lo que aumenta la frustración. Por lo que puedo deducir, no se puede ejecutar mientras estás en movimiento, lo cual parece absurdo en un juego donde siempre estás corriendo. Probablemente solo sea cuestión de práctica.
Una de las novedades más interesantes de Mario Tennis Fever son las Fever Rackets, que aportan la imprevisibilidad que hacía falta en los partidos. Cuando tu barra de Fever está llena, puedes lanzar un Fever Shot que hace que tu golpe tenga un efecto especial. Dependiendo de la raqueta, puede aparecer hielo en el suelo, invocar un Pokey o esparcir cáscaras de banana por la cancha. Si el rival logra devolver el golpe antes de que toque el suelo, se convierte en una especie de muerte súbita hasta que cae. Al igual que los personajes y las canchas, estas raquetas se desbloquean jugando y pueden cambiar el rumbo de un partido en segundos, generando ese caos típico que debería ser estándar en los spin-offs de Mario.
Pero, como dije al principio, no estoy aquí por un tenis “decente”. Lo que quiero es la magia de Mario, y aquí no hay nada que no haya visto antes. Faltan habilidades únicas para cada personaje, animaciones carismáticas de victoria o derrota, burlas y efectos de sonido divertidos. Mario Tennis Fever es otro juego deportivo de Mario que entretiene de manera pasajera, pero que no ofrece nada realmente nuevo o emocionante. Creo que me gusta un poco más que Mario Tennis Aces de 2018, aunque ambos comparten tantas similitudes —para bien y para mal— que es difícil asegurarlo con certeza. Si eres fan de la serie, probablemente lo disfrutarás. Pero para los demás, cuesta encontrar algo realmente especial aquí.

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de Mario Tennis Feve brindada por Nintendo para Nintendo Switch 2.
PUNTOS BUENOS
Mecánicas de tenis estilo arcade que, en su mayoría, se ven y se sienten bien. Una selección justa de modos cooperativos. Las Racket Fever agregan el tipo de caos más divertido a los partidos. Falta general de fantasía y encantoPUNTOS MALOS
No hay suficientes mejoras respecto a Aces como para justificar un nuevo título de Mario Tennis. Los golpes especiales se sienten incómodos de ejecutar. Falta personalidad.CONCLUSIÓN
Mario Tennis Fever es entretenido y caótico, pero repite demasiado lo visto antes y carece de la magia y personalidad que hacía especiales los clásicos de Mario.