A pesar de su lanzamiento en junio, MindsEye, el ambicioso proyecto de Build A Rocket Boy, sigue enfrentando serias controversias internas. Un nuevo informe de la BBC, respaldado por una carta firmada por empleados actuales y antiguos junto al UK Game Works Union, revela un ambiente laboral problemático donde la dirección habría ignorado repetidamente el feedback y las inquietudes del personal.
El exanalista principal Ben Newborn denunció que sus reportes y observaciones eran descartados sin respuesta ni acción alguna, mientras que la exproductora asociada Margherita Peloso afirmó que los líderes incluso se burlaban de sus preocupaciones, mostrando una falta de respeto y profesionalismo dentro del equipo de desarrollo.
Previo al estreno del juego, circuló un video interno en el que el CEO Leslie Benzies aparecía jugando y señalando cambios o correcciones. Lo que parecía una sesión de revisión rutinaria se convirtió en evidencia del control absoluto que el director ejercía sobre las decisiones creativas, imponiendo modificaciones sin consultar al equipo.

Estas órdenes, conocidas como “Leslie tickets”, podían incluir la eliminación de misiones completas, sin importar el estado del proyecto o los esfuerzos del personal. Según Newborn y otro exempleado identificado como Jamie, este sistema anulaba la autonomía del equipo y generaba frustración e ineficiencia, afectando directamente la moral y el progreso del juego.
Actualmente, el futuro de MindsEye es incierto. Tras una ola de despidos, Build A Rocket Boy no ha ofrecido información sobre su hoja de ruta postlanzamiento ni sobre una posible secuela, dejando al proyecto en un limbo mientras crece la preocupación entre los fans y la industria sobre el manejo interno del estudio.





