A raíz del anuncio de la adquisición de Electronic Arts por parte del PIF de Arabia Saudita, Silver Lake y Affinity Partners, los desarrolladores de BioWare están preocupados por el futuro del estudio. Estas inquietudes se deben principalmente a la deuda asumida por EA, que alcanza los 20 mil millones de dólares de un total de 55 mil millones.
Los desarrolladores ya tenían preocupaciones sobre la recepción de su último juego, Dragon Age: The Veilguard, y ahora temen que la situación pueda empeorar con la nueva adquisición. La negatividad post-lanzamiento del juego ha aumentado la ansiedad dentro del estudio.
Algunos empleados han comenzado a preparar sus portafolios y explorar otras oportunidades laborales debido a la incertidumbre en BioWare y EA. Señalan que, con el nuevo acuerdo, estos preparativos parecen ser solo cuestión de tiempo antes de posibles cambios más grandes.
Se destaca que BioWare podría no experimentar cambios inmediatos en su personal, ya que la adquisición de EA se completará hasta el primer trimestre del año fiscal 2027. Esto da un margen de tiempo a los desarrolladores para adaptarse o buscar alternativas.

BioWare también ha enfrentado problemas internos significativos, incluyendo una reducción de personal a menos de 100 empleados, comparado con más del doble de empleados en 2024. Además, los nuevos propietarios buscan generar ganancias más rápido, posiblemente usando IA generativa para acelerar el desarrollo de juegos, lo que podría derivar en más despidos.
Finalmente, EA permanecerá en su sede en Redwood City, California, y Andrew Wilson continuará como CEO. A pesar de las preocupaciones, los desarrolladores planean seguir trabajando hasta que se les indique lo contrario, manteniendo la operación del estudio mientras reciban sus salarios.





