Call of Duty: Black Ops 7, tradicionalmente destinado a dominar las listas de ventas, ha tenido un rendimiento por debajo de lo esperado, según explican Christopher Dring y Rhys Elliot en declaraciones a Eurogamer. Aunque la franquicia suele lograr cifras récord con cada entrega, esta vez el título no logró mantener su impulso inicial.
Dring señala que los usuarios activos diarios han sido más bajos de lo habitual, especialmente tras el lanzamiento. Mientras que Black Ops 6 tuvo un desempeño sobresaliente, Black Ops 7 no ha logrado retener a tantos jugadores. Elliot atribuye esta caída a una combinación de agotamiento de la comunidad, decisiones creativas y comerciales cuestionables por parte de Activision/Microsoft, y una competencia feroz.
Entre los factores más determinantes está la irrupción de Battlefield 6 y ARC Raiders, ambos con lanzamientos sumamente exitosos. Battlefield 6 logró el mayor debut en la historia de su franquicia, ARC ya superó los 8 millones de copias vendidas, y además Fortnite volvió a captar atención con su crossover de Los Simpson. En un mercado tan saturado, la atención es limitada.
Otro punto crítico es la falta de innovación en Call of Duty, según los jugadores. La introducción de cosméticos estilo Fortnite —como skins no militares de Beavis and Butthead o Nicki Minaj— alienó a fans que prefieren un tono más realista. La campaña cooperativa también recibió fuertes críticas por ser irregular, poco divertida en solitario, depender del always-online y por el uso de contenido generado con IA.

Dring añade que el lanzamiento del juego coincidió con un momento especialmente intenso para el género shooter, con múltiples propuestas de alto perfil compitiendo por el mismo público. Así, incluso si Black Ops 7 alcanzó cifras importantes, no logró el mismo impacto que sus predecesores debido tanto al entorno competitivo como a una menor conexión con el público.
Elliot explica que vivimos en una «economía de atención» dominada por grandes juegos live-service con comunidades ya establecidas, contenido mejorado y un fuerte efecto de coste hundido que dificulta que los jugadores abandonen sus inversiones y grupos de amigos. Esto convierte el mercado en un espacio consolidado con alta tasa de fracaso para nuevos shooters.
Finalmente, aunque Black Ops 7 presenta problemas propios, Elliot subraya que hay un desafío sistémico: el mercado de shooters como servicio está más saturado que nunca. La vía al éxito ya no pasa por un lanzamiento anual, sino por ofrecer calidad excepcional, innovación real o encontrar un nicho desatendido. Mientras tanto, Black Ops 7, lanzado el mes pasado, ya enfrenta críticas significativas y ventas iniciales un 63% menores que Battlefield 6 en Europa.





