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Hace 20 años atrás pensar en jugar con alguien de manera online era algo completamente descabellado. Después de todo, vivíamos en la quinta generación de consolas, en donde el salto al 3D reformuló muchos de los conceptos de cómo se experimentaban y vivenciaban los juegos. Ello brindó la oportunidad a los desarrolladores a arriesgarse por gestar títulos en donde los usuarios asumíamos papeles más profundos cargados de cinemáticas espectaculares, construcción de personajes y mecánicas de juego a las que debíamos de readaptarnos.

Este gran cambio brindó perspectivas nuevas que se respaldaron mucho en la idea de sumergirnos en la creatividad del game design de los desarrolladores. Y, evidentemente, esto no podía acabar ahí. La siguiente meta que la sexta generación de consolas introdujo fue la del juego online. Que, si bien estaba en pañales aún, podía brindar la oportunidad de jugar con amigos algunos títulos a través de una conexión de red.

Pero no fue sino hasta la aparición de la PS3, el Nintendo Wii y la Xbox 360 en que los servicios online se masificaron y se estandarizaron como un elemento muy importante para cualquier sistema de juegos. En ese sentido, la octava generación de consolas logró conquistar y romper las barreras de la distancia con un componente online que permitía, de manera bastante sencilla, que usuarios puedan jugar entre ellos desde la comodidad de sus casas.

El primer título que llegué a experimentar de esta manera, y por eso lo tengo tan presente, fue Resident Evil 5, en donde pude hacer team con alguien más para terminar la campaña de juego. Lo sorprendente de esto era la sensación de estar acompañado y trabajar en equipo con el fin de lograr las metas que proponía el juego, sin tener la necesidad de comprometer el tamaño de la pantalla. En ese sentido, el split screen era algo que ya no estaba supeditado necesariamente para jugar con alguien más.

De la misma manera, el logro de adaptar las mecánicas online produjo otras consecuencias realmente buenas en el mundo del gaming. Por un lado, esto puede verse como una oportunidad más de establecer elementos de socialización entre los usuarios, mejorar recursos de comunicación, la capacidad de ser parte de un equipo y la de trabajar en conjunto por lograr metas afines.

La evolución el juego online ha seguido creciendo desde entonces, ahora encontramos una gran cantidad de diversos tipos de juegos online que proponen diversas mecánicas, desde las más simples hasta las más trabajosas. Por ejemplo, ya no hay necesidad alguna de poseer necesariamente una consola o PC poderosa para poder disfrutar de muchos juegos online que encontramos diariamente en diferentes plataformas web como 1001juegos, una página web que ofrece miles de juegos en línea gratuitos y con excelente calidad. Desde juegos de acción, aventura o carreras, hasta juegos de habilidad o los mejores puzzles de internet.

Esta libertad y variedad es también algo que beneficia en mucho a los desarrolladores más pequeños, que ahora cuentan con herramientas más útiles y simplificadas para poder mostrar su trabajo a un grupo más considerable de personas. Esta es una gran forma de abaratar costos, ya que no dependes necesariamente de un Publisher para lanzar y promover tu juego.

Para ir cerrando la idea, la proliferación de los juegos online es algo que realmente ha brindado muchos puntos positivos a un gran grupo de personas. Por un lado tenemos a los usuarios que ya no se ven limitados por la distancia para disfrutar de algún título con sus amigos.

Del mismo modo, los juegos se han hecho cada vez más complejos en sus requisitos de juegos online. Por poner un ejemplo, Destiny es un tipo de juego que bebe mucho de la coordinación que existe entre todos los miembros de un equipo, y que sin ello, sería imposible vencer muchas de las trampas y mecánicas que propone el título.

Call of Duty es otra franquicia que ha apostado casi por completo en los modos online dejando atrás los elementos más tradicionales para un solo jugador. De hecho, esta movida fue algo que realmente sorprendió en mucho a la comunidad pero que, al parecer, les ha funcionado bastante bien.

La variedad y formas de los juegos online son muchas, y esa es una gran ventana para muchos desarrolladores. Además, es también algo que nos dice que las cosas seguirán cambiando a futuro y adaptándose a sí a los próximos requerimientos del usuario. La novena generación de consolas y videojuegos ya está muy cerca, así que no tendremos que imaginar mucho por más tiempo para ver el cómo seguirán mutando las cosas.

 

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Johann Aldazábal

Director Editorial | Analista de la industria de los videojuegos y el entretenimiento | Psicólogo Clínico | Músico amateur, geek, cinéfilo.