Review

Infernax es el nuevo y genial lanzamiento que llega de la mano del grupo independiente Berzerk Studio, un equipo fundado por 3 desarrolladores amantes de los vikingos y el pixel art sangriento. Luego de 6 años creando proyectos móviles más «socialmente correctos» para solventar su trabajo, y una exitosa campaña de Kickstarter, el joven equipo está finalmente listo para hacer honor a su nombre y crear una experiencia llena de acción y violencia en tributo a la era de los 8 bits.
Publicado por la compañía The Arcade Crew, empresa hermana de la famosa Dotemu y los mismos detrás del esperado Young Souls, el nuevo juego te pone en el rol del duque y santo soldado de las cruzadas, Alcedor (a quien puedes editarle el nombre) en una oscura misión para eliminar y purgar a todos los demonios que han invadido su hogar.
Tomando como guía el gran clásico de NES, Castlevania 2: Simon’s Quest, la historia de Alcedor y su lucha contra los demonios presenta una buena dosis de exploración plataformera en 2D pero llama la atención por su ambientación de horror pixelado, así como por sus temas religiosos y sangrientos con varias referencias a elementos que hubiera impactado a las comunidades más conservadoras en la pasada década de los 90.
Tal como sus creadores lo mencionan al inicio, esta obra no es para niños y está dirigida a quienes no se tomen estas características tan en serio y las vean como atractivos complementos de una excelente aventura de acción que merece un lugar en la colección de cualquier fanático de los buenos indies de corte retro.
Como ya mencioné, en Infernax tomas el papel del duque Alcedor, un miembro de la nobleza, fuerte creyente en el poder de todo lo sagrado y también hábil caballero entrenado que ha visto más criaturas demoniacas, muertes y destrucción en su vida que toda la población combinada de varios reinos. Este veterano regresa a su hogar, luego de incontables batallas, con la esperanza de reposar y recuperar las fuerzas perdidas.
Desafortunadamente, para él y todos los pueblos aledaños, varias criaturas infernales han empezado a atacar a los lugareños y los soldados locales no se dan abasto para detenerlos. Es aquí donde él debe entrar en acción armado con su enorme escudo y macizo mazo de guerra para quebrar los cráneos de cuanto zombie o monstruo deforme con las tripas por fuera se pare en su camino. Listo para bañarse en la sangre de sus enemigos, Alcedor se lanza a destruir a los 5 señores demoniacos que han tomado los castillos del Ducado de Upel para romper el sello que protege a su líder para luego enviarlo de vuelta al inframundo… En pedazos.
RELACIONADO: INFERNAX TE PROMETE LA MEJOR CITA DE SAN VALENTIN ESTE 14 DE FEBRERO
Como puedes notar, la base argumental es bastante directa. Debes recorrer un mapa amplio, dividido en sectores y ubicar cada uno de los castillos para infiltrarte en ellos y convertir a sus amos en carne molida. Si esto fuera todo, la fórmula sería efectiva, pero este título no se contenta con eso nada más.
Durante tu aventura no solo encontrarás enemigos, sino también una gran cantidad de personas (y otros seres) dispuestos a hablar contigo y pedirte ayuda o forzarte a tomar alguna decisión clave que alterará el rumbo de eventos futuros. Por ejemplo, al comenzar encuentras casi de inmediato a un granjero retorciéndose de dolor que pide a gritos que lo mates. En ese momento, se te da la opción de elegir si sacarlo de su miseria o tratar de ayudarlo. Ninguna decisión es perfecta ya que incluso al ayudarlo las cosas pueden salir mal y las convulsiones pueden resultar ser una terrorífica posesión demoniaca que tratará de hacerte cenizas.

Toda la campaña de Infernax está llena de estos dramáticos momentos. Encuentras a un bandido amenazando a un mercader y te ofrece 100 monedas de oro para que lo ignores ¿Aceptas o lo asesinas de un golpe? Te topas con un grupo de cultistas demoniacos en un campamento sin hacerle daño a nadie ¿Los echas del lugar para calmar a los vecinos o te sientas a tomar con ellos? O una de mis favoritas: Un grupo de pobladores ha capturado a un demonio en una jaula y quieren ejecutarlo ¿Les das permiso de quemarlo vivo o tratas de dialogar con él?
Así como estas decisiones pueden alterar el flujo de la trama, también existen pequeñas «misiones alternas» que te encaminan hacia alguno de los diferentes finales disponibles ¿Recuerdas a los cultistas? Pues uno de ellos quiere que quemes un libro sagrado en la capilla de tus aliados. Si aceptas tendrás que desviarte de tu objetivo original o simplemente puedes negarte y seguir el camino de la justicia.
Estos momentos no son los únicos capaces de influir en los eventos del juego. Hay elementos escondidos en varios lugares que te llevan a grandes sorpresas. Desde enemigos ocultos que solo encuentras luego de hablar con ciertas personas, monstruos que únicamente puedes ver en la oscuridad (gracias al ciclo diario que permanentemente rota entre día y noche) hasta calabozos opcionales que solo exploras al seguir rutas alejadas en el mapa.
Claro está, hay varias recompensas que obtener al ir por estos caminos menos transitados; pero me gusta mucho ver como no solo se trata de conseguir más oro o nuevos items, sino de efectivamente cambiar el desarrollo de tu aventura. La cantidad de variantes es muy grande y muy entretenida, tanto así que estoy seguro que a penas lo acabes por primera vez, ya estarás pensando en iniciar nuevamente para conocer las diferentes consecuencias.
Por último, si crees que ver los créditos es el fin, la campaña esconde un último jefe secreto y un «verdadero final» que solo los más dedicados podrán desbloquear. Gracias a todo este contenido, Infernax te brinda varias horas de diversión, alrededor de 8 para acabarlo por primera vez, pero quizás unas 12 para ver todo lo que tiene que ofrecer. Nada mal para su reducido precio de $20 dólares.

Obviamente, seguir la misión de Alcedor, sin importar que final obtengas, te pone frente a un gran número de hordas infernales con oponentes de varios tipos y tamaños. Es aquí donde entra a tallar el gameplay y el combate que, a pesar de su clara simpleza, logra presentar un buen reto gracias a la correcta ubicación de los enemigos normales y al sobresaliente diseño de patrones ofensivos de los jefes de cada castillo.
Infernax no es un hack n’ slash, ni un brawler y tampoco tiene mecánicas modernas como combos o múltiples armas. Curiosamente, Alcedor solo cuenta con su escudo, armadura y mazo de corto alcance, y aunque puedes mejorar a los dos últimos consiguiendo versiones de mayor calidad con los herreros de alguna de las ciudades, nunca los cambiarás por alguna otra herramienta. Tu estrategia básica de pelea siempre es saltar para evadir ataques y golpear de cerca al rival.
Con esto dicho, tu protagonista irá consiguiendo nuevas habilidades a manera de tesoros en los castillos de los señores demoniacos (detalle claramente inspirado por Zelda) o comprando hechizos con el mago de cada pueblo; pero ninguna de ellas modifica drásticamente tu forma de lidiar con los enfrentamientos.

Las luchas en Infernax no se tratan de usar espectaculares hechizos o acrobáticas combinaciones de golpes, se trata de precisión y jugar con muchísimo cuidado. Siempre debes mirar hacia donde vas a saltar, acercárte con cuidado a los demonios pequeños para no ser abrumado y, sobretodo, analizar con atención los patrones de los aterradores jefes. En particular en estos duelos, Alcedor siempre está en desventaja ante gigantescas y deformes monstruosidades, tu única esperanza de victoria dependerá muchísimo de tu paciencia para evadir cada embate y encontrar esa pequeña ventana para lanzar uno o dos golpes y alejarte de inmediato para pasar a la defensiva una vez más.
Personalmente, me hubiera gustado que se experimentara un poco más con las técnicas de ataque del héroe. El duque es tan básico que ni siquiera cuenta con un doble salto, ni una barrida, ambos estándar en casi todos los plataformeros en 2D. Además, la mayoría de sus hechizos están diseñados para subir su defensa o poder, y ni siquiera cuenta con algún proyectil de rango. Claro está, la presencia de alguna de estas mecánicas rompería el delicado y recompensante balance de dificultad; pero creo que hubiera sido interesante agregar un toque más de modernidad. Al menos el golpe al piso, así como los deslizamientos voladores horizontal y vertical, compensan ligeramente este detalle aún si estos dos últimos sirven más para movilizarte que para atacar.
No te confundas, la simpleza del combate no se traduce en algo fácil. Infernax puede ser muy retador, en especial al inicio cuando tienes una pequeña barra de vida y sufres por llegar de uno a otro punto de salvado. Como buena aventura retro, la muerte significa un regreso hasta el último momento que guardaste tu aventura, perdiendo todo tu dinero, puntos de experiencia y progreso en el mapa. Afortunadamente mientras más juegas aumentas tu cantidad de vida, magia y el daño que haces con tu mazo en puntos de salvado. Esto significa que mientras más juegues, más fuerte te haces y aumentan tus chances de llegar con vida a la siguiente zona segura o de derrotar al demonio máximo de cada castillo.
Pero si los castigos drásticos no son lo tuyo, también existe un modo «Fácil» que te deja retener un poco de tu dinero y puntos de Exp. Si quieres pasar un rato más tranquilo, te recomiendo usarlo, pero te advierto, una vez que pasas de modo Clásico a Fácil, no hay vuelta atrás, y tu partida quedará marcada permanentemente.

Por otro lado, no todo el gameplay se trata de peleas contra seres del averno. Tal como ocurre en sus principales inspiraciones la aventura te invita a recorrer todo Upel, sus varios pueblos y cada pequeño rincón donde algún tesoro o enemigo secreto podría estar escondiéndose.
Y a diferencia de las técnicas de lucha, las habilidades de exploración si son muy variadas y te abren poco a poco una buena cantidad de opciones y caminos a recorrer. Los mencionados ataques aéreos vertical y horizontal te permiten saltar profundos abismos, la mejora para romper rocas con tu mazo abre rutas a través de paredes e incluso algunos hechizos te sirven para activar switches fuera de tu alcance y crear puentes mágicos.
Pero incluso con todas las habilidades ganadas, los peligros del terreno no te harán la vida fácil al tener que evitar trampas de púas, pisos móviles, piscinas de ácido o lava, lanzadores de flecha mecánicos y a veces todos los anteriores combinados. Aprender a saltar y moverte por el aire con gracia y eficiencia es tan, o más, importante que saber pelear. Afortunadamente los controles son bastante precisos y con un poco de práctica estarás haciendo maniobras «pixel perfect» en los más complicados calabozos.
Si tengo una queja, y es mínima, es que la habilidad de viaje rápido entre puntos de guardado se desbloquea muy tarde en la campaña, obligándote a ir y venir por lugares ya conocidos, sorteando los mismos peligros, muchas veces antes de obtenerla.
Las mecánicas de exploración y de movimiento, así como las amenazantes pistas de obstáculos que debes librar, son excelentes. El diseño de niveles es admirable, y aunque por ratos puedes enojarte al ser empujado al abismo por un pequeño demonio volador o al fallar un brinco por un par de milímetros, esa frustración temporal es rápidamente reemplazada por una sensación de satisfacción y logro cuando consigues vencer esos mismos retos.

Al hablar de los aspectos de gráficos y sonido es importante dejar en claro que Infernax busca imitar en la medida de lo posible el look clásico y retro de los juegos de 8 bits como el ya mencionado Castlevania 2: Simon’s Quest, aunque aprovecha ciertas ventajas de la tecnología moderna para utilizar una resolución con más píxeles y una mucho mayor gama de colores. Podría hasta decirse que consigue un punto medio entre algo que verías en el NES y SNES. Si eres de aquellas personas que sabe apreciar el gran esfuerzo que los artistas ponen en este tipo de gráficos basta con darle una mirada a un video o imágenes para que te des cuenta lo bien que se ve y lo grotescamente hermosa que es su propuesta.
Cada jefe de nivel en particular cuenta con diseños que le sacan el jugo a cada punto de su baja resolución con detalles salidos de una obra de horror como apéndices deformes y órganos expuestos, que terminan por convertirse en una espectacular explosión de sangre y tripas que salpican por doquier al ser derrotados.
RELACIONADO: INFERNAX TRAE ACCIÓN NOSTÁLGICA Y VISCERAL A CONSOLAS Y PC
Con esto dicho, este mismo estilo trae consigo algunas limitantes como una cantidad reducida de frames de animación y por lo tanto una menor fluidez de movimiento. Esto no es nada que afecte el disfrute de la experiencia, pero puede que unos pocos ataques enemigos te tomen por sorpresa si no estás atento ya que parecen ser inmediatos y casi sin aviso.
En el otro lado tenemos a la música, un componente muy importante si consideramos la enorme fama que tiene la banda sonora de la saga Castlevania y como marco a sus sucesores. Ciertamente se puede notar lo mucho que esta obra bebe de esa influencia mezclando sonidos electrónicos «chip-tune» para tratar de emular instrumentos rockeros como guitarras y baterías. No todas las melodías tienen la misma calidad o el mismo peso, y algunas hasta se sienten algo fuera de lugar como la del monte Kadjanto, pero en general la colección de tonadas es más que destacable.
Por su lado, los efectos de sonido hacen un gran trabajo de imitar esos ruidos y distorsiones agudas que tan familiar nos suenan a los jugadores de la década de los 90s cuando acertamos un golpe o vemos una pixeleada explosión. Nada del otro mundo, pero muy cumplidor.

En conclusión, Infernax es un excelente homenaje a todo lo que hizo atractivos a aquellos primeros títulos de antaño que poco a poco dieron forma a lo que ahora conocemos como metroidvania, pero no contento con esto toma esa misma base y le aplica una gran cantidad de mejoras que lo convierten en una experiencia simplemente sobresaliente, llena de contenido de calidad y una buena cantidad de horas de diversión.
Las mecánica de combate y exploración pueden no desafiar ningún estandar y en particular las peleas pueden no darte muchas opciones ofensivas, pero ambas logran ser muy divertidas y te empujan a querer descubrir lo que oculta cada esquina, pasaje y rincón del mapa. Si bien los enemigos pequeños son poco más que obstáculos que complementan los duros y bien diseñados circuitos de púas, lava y otras trampas mortales; los jefes (obligatorios y secretos) son un verdadero reto que te forzará a jugar a la defensiva memorizando patrones y aprovechando cada mínima oportunidad para golpearlos con tu fiel mazo.
Sin embargo, creo que el mayor atractivo se encuentra en lo maleable que es la trama y por lo tanto tu campaña. La cantidad de oportunidades que tienes para alterar desde pequeños eventos hasta grandes escenas claves de la historia de Alcedor y sus demoniacos rivales es muy numerosa. Estos puntos de desviación no siempre llegan en la forma de grandes interfaces donde debes elegir entre la opción A y la B, también puedes completar misiones extra, negarte a hacerlo, apoyar a las fuerzas del mal o incluso causar la muerte de algún inocente desatando el resentimiento de sus seres queridos. El juego sabe muy bien como recompensar ese deseo curioso que muchos tenemos de ver «que puede pasar si hago esto».
La pasión puesta por sus creadores puede notarse en cada aspecto, desde su historia hasta su gameplay, arte y música, pero sobretodo en su estética de desinhibida violencia caricaturesca llena de sangrientos píxeles y humor negro del bueno. Infernax es claramente lo que este joven equipo ha esperado tantos años por crear y no han escatimado esfuerzo y ganas para hacerlo. Si eres fanático de este clásico estilo o buscas una experiencia divertida y nostálgica, tienes que jugarlo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Infernax para PlayStation 4 y PlayStation 5 brindada por The Arcade Crew. También estará disponible este 14 de febrero 2022 en ¨Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC a través de Steam.
