Las películas slasher tienen un lugar especial dentro del terror; son filmes exagerados, violentos y entretenidos que suelen mostrar a un grupo de jóvenes atractivos siendo asesinados. La película original I Know What You Did Last Summer (1997) partía de una interesante premisa que la convirtió rápidamente en un éxito de taquilla: un grupo de jóvenes mata accidentalmente a un hombre en un accidente de coche y luego son perseguidos y asesinados uno por uno por un psicópata pescador que, como sugiere el título, sabe lo que hicieron.

Al centrarse en la venganza, no se trata de un asesino en serie que mata por placer, como Ghostface en Scream o los más místicos Freddy y Jason; esto hace que sea difícil extender la historia a varias entregas. Probablemente por eso la secuela, I Still Know What You Did Last Summer, y la tercera película, lanzada directamente en DVD I’ll Always Know What You Did Last Summer, tuvieron mucho menos éxito. Aunque la lógica podría cuestionarlo, esta secuela/reinicio existe; I Know What You Did Last Summer regresa, aunque realmente no lo necesitara, y aunque ofrece algunos momentos nostálgicos y divertidos, en general resulta bastante decepcionante.

Al igual que la versión de 1997, la película sigue a un grupo de amigos perseguidos por un asesino vengativo tras un trágico accidente ocurrido el año anterior. Uno de los puntos más frustrantes de la versión de Robinson es su aparente esfuerzo por ser “moderna”; mientras que algunas referencias, como la del anuncio de Nicole Kidman en AMC, resultan divertidas, otras, como las alusiones a la astrología, se sienten forzadas e incómodas. Parece que esta secuela está dividida entre captar el espíritu de la juventud actual, como hizo la original, y atraer a quienes fueron adolescentes en su estreno. En esa indecisión, la directora Jennifer Kaitlyn Robinson y el co-guionista Sam Lansky no lograron entender algo que Kevin Williamson siempre supo: para conectar con un público joven no hace falta ser condescendiente, basta con contar una buena historia.

Lamentablemente, aquí es donde I Know What You Did Last Summer de 2025 falla. Para ser justos, esta franquicia nunca buscó reinventar la rueda, pero sí ofrecer un slasher ágil y bien ejecutado; lamentablemente eso no ocurre en esta ocasión. La revelación del asesino es predecible desde lejos debido a un pobre guión; el ritmo es pésimo, no entiendo la necesidad de que la película dure casi dos horas; y no se incorporan nuevos e interesantes temas, lo cual resulta especialmente decepcionante, pues precisamente en esos aspectos suelen sobresalir secuelas como esta.

Aun así, este reinicio supera a su predecesor en un aspecto importante: es posiblemente una mejor película de terror. Aunque el filme de 1997 tenía clasificación R, se sintió moderado, con asesinatos mayormente fuera de cámara y sin sangre explícita, mostrando solo las consecuencias; ahora, podemos ver al Asesino cobrando su venganza de manera brutal, con muertes creativas que aprovechan su arsenal marítimo y bien ejecutados efectos prácticos.

La película nos presenta un grupo de personajes lo bastante agradables como para generar interés en su destino, a pesar de que la saga siempre intenta manejar la tensión de mostrar a jóvenes ricos y privilegiados que matan accidentalmente a alguien en el primer acto; aun así, resultan mayormente simpáticos y, aunque arquetípicos, esto puede llegar a perdonarse. Sin embargo, el nuevo elenco deja mucho que desear. Mientras que la película original contaba con jóvenes promesas, los actores de esta versión resultan en su mayoría insípidos, como si hubieran sido elegidos por su apariencia y no por talento o química. Incluso Chase Sui Wonders (The Studio), generalmente destacada, ofrece una interpretación que se siente forzada; Jonah Hauer-King (The Little Mermaid) resulta medianamente encantador, mientras que Madelyn Cline (Glass Onion) y Tyriq Withers (próximo HIM) son aburridos. Sorprendentemente, Freddie Prinze Jr. se roba la película, mostrando madurez desde su rol original y una pasión genuina por regresar a la franquicia, quizá incluso más de lo que merece el filme que lo rodea. Por otro lado, Jennifer Love Hewitt parece luchar con sus líneas, como si su experiencia televisiva reciente le hubiera afectado.

En cuanto a si vale la pena ver I Know What You Did Last Summer, aunque los creadores esperan que el público no solo se entretenga sino que recupere interés en la franquicia, la secuela tiene dificultades para definirse frente a la sombra de su predecesora. No es terrible, pero sí mayormente olvidable, al igual que la película original.

Puedes ver I Know What You Did Last Summer en la cartelera de tu cine local.

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