GOG atraviesa una nueva etapa bajo una dirección que, en realidad, ya le resulta familiar. Michał Kiciński, cofundador de CD Projekt Red y creador original de GOG, ha regresado al proyecto tras más de una década, pero ha dejado claro que no habrá cambios drásticos en la filosofía de la plataforma.
Lejos de suavizar su postura, Kiciński se muestra más firme que nunca en la defensa de la política anti-DRM, incluso si eso implica perder acuerdos comerciales. Para él, el DRM no es una solución contra la piratería y solo termina complicando la experiencia de quienes compran juegos de forma legal.
El directivo recordó que, desde los inicios de GOG, siempre se ha visto el DRM como un obstáculo para el usuario. Según explicó, los juegos se piratean igual, con o sin DRM, y su único propósito real suele ser tranquilizar a los propietarios de las licencias, no beneficiar a los jugadores.
Kiciński también citó experiencias pasadas, como con The Witcher 2, cuando CD Projekt tuvo conflictos con Bandai Namco por retirar el DRM del juego. Estos antecedentes explican por qué muchos editores evitan GOG, ya que publicar allí implica lanzar sus títulos completamente libres de DRM.
Aun así, GOG asume este costo con naturalidad. Aunque no recibe tantos lanzamientos AAA como Steam, sigue contando con grandes juegos de PC como Skyrim, Fallout: New Vegas o No Man’s Sky, además de ofrecer soporte para mods. El mensaje del liderazgo es claro: GOG no busca competir directamente con Steam, sino reforzar su nicho como la plataforma de referencia para juegos sin DRM, y confiar en que esa identidad sea suficiente para seguir creciendo.





