Review

La llegada de nuevas generaciones de consolas siempre es algo emocionante y Godfall, como título de lanzamiento, es sin duda una perspectiva atractiva. Entonces, un juego de acción, del tipo hack-and-slash, centrado en el combate, y con un aspecto completamente impresionante, es algo interesante, lamentablemente, los trailers también pintaban un producto bastante estándar, sin mucho espacio para lo originalidad.
Pero no por ello no puedo evitar pensar que muchos esperaban una experiencia sólida con mucha profundidad en su campaña cooperativa y una historia que te atrape de principio a fin. Desgraciadamente, no fue así. Godfall parece una idea muy sólida, sí, pero desarrollada hasta la saciedad en entornos de aspecto repetitivo, estructuras de misión básicas y un ciclo de juego bastante superficial que se agota antes de los créditos. Si bien es un juego elegante, que puede ser divertido, no hay suficiente contenido al que hincarle el diente para justificar su atroz precio.
La historia, sin duda, no empieza con el pie derecho si su intención era despertar tu interés. Jugarás como Orin, un rey caído, que debe intentar evitar que su hermano Macros se convierta en un dios. La narrativa se toma muy en serio y, a menudo, se te brindan los detalles de la historia en el centro de operaciones principal, o por medio de la voz en off, mientras destruyes a hordas de enemigos. Por supuesto, la historia nunca iba a ser un punto clave en un título del tipo looter como éste, pero merece la pena señalar lo mediocre que es.

Vale la pena señalar que Godfall es un juego con un aspecto visual bastante llamativo. La iluminación y las superficies reflectantes rebotan y brindan a toda la experiencia una brillante sensación de nueva generación. Los tres reinos, Tierra, Agua y Aire, son visualmente distintos entre sí, con una rica paleta de colores e interesantes adornos visuales, pero una vez que has visto un nivel del reino, los has visto todos. Consisten en caminos laberínticos con escaleras, puentes y plataformas circulares donde se desarrollan los combates. Saltas entre ellas pulsando círculo para rebotar de plataforma en plataforma. Y si bien todo suena complejo, al final todo se reduce a un marcador de objetivos con el que llegarás al destino de tu misión.
Aparte de recorrer la historia principal, con su gama de minijefes y jefes más grandes, harás «cacerías», que básicamente consisten en seguir la pista de un minijefe y matarlo, con algunos objetivos extra basados en el tiempo que te lleve o quizás en matar a otros enemigos con movimientos específicos. Estas cacerías están bien, pero, de nuevo, el hecho de tener que repetirlas para conseguir recursos no ofrece nada de variedad, a pesar de lo poderosos que se vean estos enemigos caminando hacia tu pantalla en cámara lenta.
Las batallas contra los mencionados jefes más grandes, que coronan cada reino, son probablemente los más divertidos que tuve en Godfall. Realmente me obligaron a sacar partido de todas las habilidades de combate que había aprendido, ya que utilizan elementos de sus respectivos reinos que me impedían correr y atacar a ciegas. Incluso los jefes más pequeños, con los que también te cruzas, cambian sus ataques y habilidades. Si bien todo eso suena bastante interesante, me gustaría que hubiera más de ello. Con sólo 12 minijefes y seis jefes principales, luchar contra los mismos una y otra vez se convierte en algo menos divertido y más en una tarea.

Afortunadamente, el combate en sí es muy bueno. Utilizando una combinación de ataques ligeros, ataques fuertes, bloqueos, paradas y esquivas, no tardarás en derribar grupos de enemigos mientras te ves y te sientes como todo un ‘bravo’. Godfall implementa un par de sistemas interesantes que te permiten enfrentarte a los enemigos de diferentes maneras. El sistema Soul Shatter, por ejemplo, te permite reducir la salud de tus enemigos con ataques ligeros, y luego realizar un ataque más fuerte que, si resulta mortal, hará que tus oponentes exploten delante de ti, lo que siempre es algo vistoso para una victoria reñida. Por otro lado, al atacar con ataques más fuertes, los dejas abiertos a recibir un finisher. Sin importar qué técnica uses, el resultado es muy satisfactorio. Cada enemigo reacciona de forma diferente en función de sus puntos débiles, así que no se trata de un enfoque único.
Los puntos débiles también aparecen en los enemigos si eres capaz de hacerles parry, incluso el propio parry puede hacer que los enemigos más pequeños tengan una muerte instantánea. Tus contrincantes suelen atacar en manada, e incluso aparecen a través de portales en ocasiones, por lo que hay una gran cantidad de ellos. Derribar a un grupo grande con éxito, especialmente cuando se encadenan varios ataques y remates, es siempre entretenido, incluso después de completar la campaña de unas 12 horas. También hay cierta variedad en los diferentes tipos de enemigos, con sanadores y otros que lanzan ataques a distancia.
A pesar lo bueno de este sistema, Godfall posee algunas decisiones de diseño bastante extrañas que impiden que el combate sea todo lo fluido que podría ser. Por un lado, no puedes cambiar fácilmente de un objetivo bloqueado a otro, e incluso así el bloqueo no parece especialmente útil teniendo en cuenta la cantidad de enemigos que te atacan a la vez. Tampoco tienes ningún indicador de que te están atacando desde algo fuera de la pantalla.

Un detalle interesante es el sistema de polaridad que te permite cambiar rápidamente entre dos armas diferentes en medio de la batalla, y al hacerlo se cargará completamente tu arma secundaria para darle una mejora temporal. Este cambio puede ser muy útil en batallas difíciles cuando se combina con las habilidades o ventajas específicas de cada arma. Todas ellas son realmente diferente y tienen su propio estilo. Y si bien los combos son básicamente los mismos, hay una diferencia notable en el ritmo cuando se utiliza una espada grande en comparación con el uso de espadas dobles.
También me gustó mucho la idea de los diferentes Valorplate que recuerdan a Warframe en cuanto a su estilo. Sin embargo, dado que todos pueden usar las mismas armas y encantamientos, no se sienten tan diferentes como esperaba. Tanto así que a menudo cambiaba entre ellos por razones estéticas más que tácticas.
Por desgracia, a pesar de que el combate es entretenido, las misiones no tienen mucha variedad, ya que te hacen pasar por cada zona, una y otra vez, para completar objetivos. Todo ello me recordó una vez más a Warframe, pero sin los elementos procedurales. Aparte de matar a los enemigos, hay cofres que se pueden desbloquear con algunos puzles bastante sencillos, además de encontrar recursos que te permiten desbloquear nuevas Valorplates. Más allá de eso, sólo pasarás el tiempo ‘grindeando’ para conseguir experiencia y botín adicional. Todo es muy poco original, y pasar tiempo extra después de terminar la historia no es entretenido.

Sin embargo, la naturaleza repetitiva del juego no es lo único que me molesta. La gestión del inventario es engorrosa; no puedes deshacerte del equipo en la misma pantalla en la que lo equipas, y tarda un segundo en cargar cada objeto que miras, lo que significa que no es rápido. La velocidad de fotogramas cae con relativa frecuencia hasta el punto de congelarse durante un rápido segundo, incluso al hacer cosas básicas como recoger un objeto o matar a un enemigo. Es molesto, y eso que estaba en el modo «rendimiento». También se me crasheó todo un puñado de veces, devolviéndome a la pantalla de inicio, lo que significó en tener que repetir niveles enteros. En otra misión, un enemigo que debía matar, para acabar la misión, jamás se molestó en aparecer, obligándome a repetir todo de nuevo.
El contenido endgame, llamado «Dreamscapes», añade elementos similares a los de un roguelike, brindando potenciadores de forma aleatoria y enviándote a conseguir más botín de alto poder. Pero al igual que otros juegos carentes de contenido, Godfall se limita a repetir las mismas misiones una y otra vez, mientras cruzas los dedos para conseguir un botín mejor y perseguir el esquivo tope de nivel 50. Pero dado que ya has visto todo lo que vas a ver mucho antes de este punto, me cuesta encontrar el incentivo para seguir jugándolo una vez concluida la compaña principal. Por supuesto, el modo cooperativo puede aliviar en algo los problemas, pero igual no resuelve los problemas de ritmo y monotonía de los que sufre el juego.

Godfall ofrece una tentadora mezcla de magníficos efectos visuales y un combate llamativo y satisfactorio, pero lo interesante sólo duran un corto periodo de tiempo. Este es el ejemplo perfecto de un juego que muestra todo su potencial demasiado pronto, y luego ofrece muy pocos incentivos para continuar una vez que ves lo superficial que es todo. Con misiones increíblemente repetitivas, una historia olvidable y algunos frustrantes bugs, y problemas de frame-rate que no te permiten lucir tu nueva y reluciente PS5 al estilo deseado, el núcleo del juego presentado no es suficiente para saciar tu sed durante más de unas horas.
Y lo que es peor, el juego cuesta $70, lo que lo convierte en uno de los títulos de lanzamiento más caros de las consolas de nueva generación, con lo que se hace más difícil de justificar el escaso contenido que posee. A pesar de su llamativo aspecto, Godfall será un pequeño tropezón entre los títulos de lanzamiento de la PS5.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Godfall para PlayStation 5, brindada por Gearbox Publishing.
