Aceptémoslo, Forza Horizon no necesita demasiadas presentaciones. Desde el primer juego, Playground Games logró convertirse en uno de los grandes referentes de las carreras arcade, y con cada entrega la fórmula solo ha ido creciendo: más autos, eventos más espectaculares y escenarios cada vez más impresionantes. Lo más increíble es que la saga nunca ha perdido fuerza. Cada nuevo Forza Horizon termina sintiéndose como un verdadero evento dentro de la industria, y eso vuelve a pasar con Forza Horizon 6.

Pero esta vez hay algo que hace que todo se sienta todavía más especial. Después de años de peticiones por parte de la comunidad, el Horizon Festival finalmente llega a Japón. Y sinceramente, Playground Games no ha decepcionado en lo absoluto. El juego convierte al país en el escenario perfecto para celebrar la cultura automotriz, mezclando ciudades modernas, tradición japonesa y paisajes que parecen sacados de una postal. Lo mejor es que no eres una superestrella desde el inicio, sino un turista más que termina involucrándose poco a poco en toda esta enorme celebración del automovilismo.

Durante casi cincuenta horas explorando esta versión de Japón, quedó clarísimo que Playground Games volvió a encontrar la fórmula perfecta para el género arcade. Más allá de las carreras, el juego logra transmitir constantemente esa pasión que Japón siente por los autos y la velocidad. Desde las calles iluminadas de la ciudad hasta las rutas de montaña cubiertas de cerezos, todo tiene una identidad muy marcada.

La historia principal realmente no busca ser el centro de la experiencia. Básicamente llegas al país como visitante y, casi por casualidad, terminas formando parte importante del Horizon Festival. A medida que completas eventos y demuestras tu habilidad al volante, vas ganando reconocimiento entre los demás personajes. Entre carrera y carrera hay pequeñas conversaciones que ayudan a darle algo de personalidad al progreso y hacen que el mundo se sienta más vivo.

Pero donde el juego realmente brilla es en el modo Discover Japan. Esta campaña secundaria no solo funciona como progreso adicional, sino también como una carta de amor a la cultura japonesa y a su historia automotriz. Aquí no solo participas en carreras, también aprendes sobre las distintas regiones del país, las tradiciones relacionadas con el automovilismo, el drift, las carreras touge y muchos otros aspectos culturales.

Las misiones “Story” fueron fácilmente de mis favoritas. Algunas se sienten casi como pequeños relatos interactivos donde recorres lugares emblemáticos mientras un guía te cuenta detalles sobre Japón, ayudas a un mecánico a escoger autos para el festival o colaboras con el fotógrafo Larry Chen para conseguir las mejores tomas posibles. Además de entretener, todas estas actividades logran enseñarte algo sobre la cultura japonesa sin sentirse forzadas.

Y sí, también regresaron las misiones de reparto de comida, que son tan absurdas como divertidas. Algunas te obligan a derrapar para “mezclar bien” el batido del cliente, mientras que en otras debes conducir a toda velocidad para evitar que la comida llegue fría. Incluso hay entregas competitivas contra otros repartidores para ver quién consigue la mejor propina. Ese tipo de ideas locas y creativas son exactamente las que hacen que Forza Horizon 6 se sienta tan especial y divertido constantemente.

Las carreras y actividades relacionadas con el Horizon Festival se sienten completamente distintas al resto del contenido del juego, y básicamente funcionan como la campaña principal de Forza Horizon 6. Una de las mejores decisiones fue traer de regreso las Wristbands, aunque esta vez funcionan de una manera bastante diferente a como lo hacían en Forza Horizon 4. Antes las conseguías simplemente subiendo el nivel de tu piloto, mientras que en Forza Horizon 5 prácticamente ni importaban porque desde el inicio ya eras tratado como una superestrella. Ahora las Wristbands vuelven a sentirse importantes porque están directamente ligadas a la progresión. A medida que consigues Horizon Points, vas desbloqueando eventos especiales que funcionan como el gran cierre de cada etapa del festival. Y sí, siguen siendo esos espectáculos gigantescos llenos de momentos épicos que caracterizan a la saga.

Aunque sinceramente, hay algo que todavía me deja sensaciones encontradas con este tipo de carreras. Visualmente son increíbles y cumplen perfecto como espectáculo, pero muchas veces se sienten demasiado guiadas, casi como si solo tuvieras que terminarlas para avanzar. Hay algunas excepciones donde sí necesitas esforzarte para quedar primero o conseguir un buen tiempo, pero en general siguen priorizando la experiencia cinematográfica antes que el desafío real.

Lo que sí me gustó bastante es que ahora el progreso está mucho más estructurado. Ya no puedes desbloquear las mejores Wristbands simplemente perdiéndote haciendo actividades aleatorias por el mapa. El juego realmente te empuja a seguir una ruta de progreso más clara, algo que personalmente sentí mucho más satisfactorio que en entregas anteriores. Incluso con el clásico caos de íconos repartidos por todo el mapa, siempre tenía claro cuál era mi siguiente objetivo y qué evento debía completar para continuar avanzando.

Gran parte de eso funciona gracias al nuevo menú “What’s Next”. Con un solo clic, el juego te recomienda dos actividades relacionadas directamente con tu progreso principal y otras dos secundarias. Parece un detalle pequeño, pero ayuda muchísimo a evitar perder tiempo buscando eventos manualmente en el mapa. Es una forma mucho más cómoda e inteligente de guiar al jugador sin sentirse invasiva o exageradamente automatizada. Además, el sistema tiene algo bastante interesante: si terminas una carrera en segundo lugar o no consigues romper un récord en una actividad secundaria, el evento puede volver a aparecer más adelante en el apartado de recomendaciones hasta que logres completarlo correctamente. Comparado con Anna, la antigua asistente virtual que solo marcaba la carrera más cercana sin demasiadas opciones, este sistema se siente muchísimo más útil y flexible.

Por otro lado, el juego también añade progresión enfocada al multijugador mediante los eventos Horizon Play, donde además de las carreras tradicionales hay actividades comunitarias bastante divertidas, como partidas de escondidas con autos o desafíos para romper récords de velocidad y distancia. A eso se suma un sistema de progresión para vehículos basado en skill points, que permite desbloquear bonificaciones enfocadas en ganar más dinero, conseguir más puntos de habilidad o mejorar recompensas. Cuando juntas todas estas capas de progresión, queda claro que Forza Horizon 6 tiene contenido de sobra para mantenerte jugando durante muchísimo tiempo.

Todo el mapa de Japón en Forza Horizon 6 está construido con un nivel de detalle impresionante. Igual que en la vida real, aquí puedes pasar de recorrer largas playas y carreteras costeras a terminar manejando entre montañas cubiertas de nieve y caminos helados. Playground Games volvió a demostrar que entiende perfectamente cómo diseñar un mapa variado y equilibrado, mezclando distintos tipos de rutas, paisajes y biomas sin que nada se sienta fuera de lugar. Lo más impresionante es la naturalidad con la que el mundo cambia mientras conduces. Cuando pasas de una región a otra, el juego no te lanza de golpe a un escenario diferente, sino que hace transiciones muy sutiles que poco a poco transforman el ambiente alrededor tuyo. Todo se siente conectado de manera orgánica, como si realmente estuvieras viajando por un país vivo y no simplemente recorriendo un mapa de videojuego.

Incluso después de completar muchas carreras, seguía reconociendo ciertos lugares por los eventos que había vivido allí. Y eso es justamente lo especial del diseño del mundo en Forza Horizon 6: algunas zonas funcionan como escenarios espectaculares para carreras específicas, pero luego vuelves a pasar por ellas explorando libremente y se integran perfectamente con el resto del entorno. Nunca se sienten artificiales o construidas únicamente para una misión concreta.

Pero si hay un lugar que realmente roba toda la atención, ese es Tokyo City. Y algo que me encantó desde el primer momento fue el enfoque visual que tomó Playground Games. A diferencia de entregas anteriores, aquí no abusan de colores exageradamente saturados ni de efectos visuales demasiado llamativos. Todo apuesta por una estética más realista y mucho más creíble, tanto en la arquitectura como en los paisajes y la iluminación. Eso hace que momentos concretos destaquen muchísimo más. De repente estás recorriendo calles bastante sobrias y realistas, y el juego te sorprende con un valle lleno de cerezos en flor que literalmente te deja sin palabras. Ese equilibrio entre contención visual y momentos espectaculares funciona increíblemente bien y hace que Japón se sienta todavía más auténtico. Tokyo City también se diferencia del resto del mapa por la densidad de sus calles y edificios. Entre callejones estrechos, autopistas gigantes conectando distintos distritos y avenidas iluminadas por carreras callejeras nocturnas, la ciudad se siente viva constantemente.

Y sinceramente, las noches en Tokyo son probablemente de lo más impresionante visualmente que ha hecho la saga. De nuevo, me atrevo a repetir que felizmente el juego no cae en el típico estereotipo cyberpunk lleno de neones exagerados por todas partes. Sí hay luces, anuncios y calles vibrantes, pero todo mantiene una estética mucho más aterrizada y realista. Cuando llueve y los reflejos de las luces quedan marcados sobre el asfalto mojado, hay momentos donde simplemente quieres dejar de correr y abrir el Photo Mode para admirar la ciudad. Ese enfoque más natural, con colores menos agresivos y una iluminación mucho más cuidada, hace que Forza Horizon 6 se vea increíble sin necesidad de exagerar nada.

Aunque el juego solo tiene una gran ciudad principal, el mapa de Forza Horizon 6 está lleno de pequeños pueblos y zonas tradicionales que ayudan muchísimo a darle identidad a Japón. Uno de los ejemplos más impresionantes es Shirakawa-go, el famoso pueblo histórico conocido por sus casas con enormes techos inclinados de paja. Y el nivel de detalle es tan bueno que si comparas imágenes reales del lugar con el juego, cuesta encontrar diferencias, puede que esté exagerando un poco aquí, pero bueno, debes vivir la experiencia. También aparecen las clásicas Machiya, esas casas tradicionales japonesas de madera que seguramente todos hemos visto alguna vez, aunque no supiéramos su nombre. Algunas incluso pueden comprarse y usarse como base personal dentro del juego.

Más allá de eso, Tokyo City y sus alrededores están llenos de rincones que constantemente llaman la atención. Hay de todo: penthouses gigantes, centros comerciales, locales de comida rápida, restaurantes tradicionales, zonas industriales repletas de contenedores e incluso almacenes abandonados convertidos en puntos perfectos para practicar drift. Prácticamente en cualquier rincón del mapa encuentras algo que te hace detenerte, mirar alrededor y querer explorar un poco más.

Y hablando de las casas, estas vuelven a tener un rol importante dentro de la experiencia. Funcionan como lugares donde puedes descansar, revisar tus autos, planear qué harás después y reaparecer cada vez que cargas la partida. Pero la verdadera novedad está en Akiya, también conocido como The Estate, una enorme propiedad abandonada ubicada en las montañas al noroeste del mapa. Este lugar abre la puerta a una de las funciones más ambiciosas del juego: la posibilidad de construir prácticamente cualquier cosa que imagines. Puedes crear desde pequeños pueblos hasta circuitos absurdos al estilo Hot Wheels llenos de rampas y locuras, o incluso pistas en mitad del bosque rodeadas de dinosaurios gigantes. Aquí el límite realmente es tu imaginación. Eso sí, editar todo usando un control puede volverse bastante lento y algo incómodo, por lo que probablemente en PC sea mucho más cómodo aprovechar esta herramienta al máximo.

Otra de las grandes novedades son las Touge races, las famosas carreras ilegales de montaña tan asociadas a la cultura automovilística japonesa. Estas competencias enfrentan a dos autos bajando por carreteras estrechas, llenas de curvas cerradas y barrancos donde un pequeño error puede mandarte directo al vacío. Aquí no gana simplemente quien acelera más, sino quien domina mejor el equilibrio entre velocidad, control y precisión. Personalmente, fueron fácilmente mis actividades favoritas de todo el juego. Cada carrera tiene una tensión increíble y logra transmitir perfectamente esa sensación de peligro y adrenalina que uno espera de este tipo de eventos callejeros japoneses. De hecho, me quedé con ganas de que hubiera todavía más pruebas de este estilo dentro del mapa.

El resto de las carreras mantiene la fórmula clásica de la saga, aunque esta vez el drift tiene muchísimo más protagonismo. Y honestamente, fue la parte que menos disfruté. Muchas de estas pruebas dependen de conseguir enormes cantidades de skill points y requieren dominar bastante bien las derrapadas, algo que personalmente me costó muchísimo más que cualquier otro tipo de evento. Aun así, donde no hay absolutamente nada que reprochar es en la conducción. Playground Games ya perfeccionó hace años la sensación de manejo arcade, y Forza Horizon 6 toma esa fórmula y la pule todavía más. Cada auto se siente distinto, responde de manera precisa y transmite perfectamente el tipo de vehículo que estás conduciendo.

Y ya que hablamos de conducción, obviamente también regresa todo el sistema de tuning de vehículos. No es algo obligatorio y probablemente muchos jugadores simplemente ignoren esta parte, pero si planeas jugar en dificultades altas, especialmente en las carreras más avanzadas, tunear los autos se vuelve prácticamente indispensable. Cada vehículo tiene muchísimo más potencial del que muestra de fábrica, y esas pequeñas mejoras pueden marcar la diferencia entre ganar una carrera complicada o quedarse corto por unos segundos.

Otra característica que vuelve en Forza Horizon 6 son las estaciones del año dinámicas, algo que muchos extrañaban desde Forza Horizon 4. Después del lanzamiento, las estaciones cambiarán semanalmente, así que tendrás varios días para disfrutar de cada versión de Japón: el otoño, el invierno nevado, el verano o la primavera llena de cerezos floreciendo. Y honestamente, la primavera es probablemente uno de los momentos más espectaculares de todo el juego. Manejar mientras los pétalos de los cerezos vuelan por las calles y quedan suspendidos detrás del auto crea escenas increíbles. Hay momentos donde parece que estás dentro de una postal japonesa en movimiento. Además, cada estación traerá sus propios eventos y actividades especiales, así que el mapa no solo cambia visualmente, sino también en el tipo de contenido disponible. Eso ayuda muchísimo a mantener el mundo vivo y hace que siempre tengas razones para volver.

Playground Games volvió a lograr algo que parecía imposible: superar una fórmula que ya rozaba la perfección. Forza Horizon 6 no solo es la mejor entrega de la saga hasta ahora, sino probablemente la mejor experiencia de conducción arcade que existe actualmente en el mercado. Forza Horizon 6 no se siente solamente como un videojuego de carreras, sino como un lugar en el que quieres perderte durante horas. Ya sea recorriendo Tokyo de noche bajo la lluvia, bajando montañas entre cerezos o simplemente manejando sin rumbo mientras escuchas música, el juego consigue crear momentos difíciles de olvidar. Sinceramente, cualquier persona con Xbox Game Pass debería darle una oportunidad sí o sí. Y quienes no tengan la suscripción, probablemente deberían considerar tenerlo en su colección. Playground Games volvió a demostrar por qué sigue siendo el estudio de referencia cuando se habla de juegos de conducción arcade. Forza Horizon 6 es puro espectáculo, pura pasión por los autos y, sobre todo, una experiencia que constantemente logra recordarte por qué amamos tanto este género.

gamecored score 10

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Forza Horizon 6 brindada por Microsoft para Xbox Series X.

PUNTOS BUENOS

La recreación de Japón es espectacular y probablemente el mejor mapa que ha tenido la saga. El sistema de progresión está mucho mejor organizado y hace que siempre tengas objetivos claros. Las Touge races y las actividades inspiradas en la cultura automotriz japonesa le dan muchísima personalidad al juego. La conducción sigue siendo prácticamente perfecta, con un manejo arcade increíblemente divertido y preciso.

PUNTOS MALOS

Algunas pruebas de drift pueden sentirse demasiado exigentes y frustrantes para quienes no dominan ese estilo de manejo.

CONCLUSIÓN

Forza Horizon 6 toma todo lo que hizo grande a la saga y lo lleva a otro nivel con una recreación impresionante de Japón y una de las mejores experiencias arcade jamás hechas.