Final Fantasy XVI ha sido uno de mis juegos más anticipados de los últimos años desde su revelación. Siendo un viejo seguidor de la franquicia desde la era del primer PlayStation y también un gran entusiasta de los ejemplares del género hack n’ slash, la combinación propuesta por el productor Naoki Yoshida y el equipo de Creative Business Unit III en Square Enix sonaba como una llamativa dirección para esta esperadísima secuela.
Claro está, incluso cuando hablamos de una serie famosa por sus constantes reinvenciones como lo es Final Fantasy, dar un salto directo a un gameplay claramente centrado en la acción suena como una decisión drástica. Si bien es cierto que la saga poco a poco ha ido abandonando las clásicas disputas por turnos para integrar cada vez más elementos de interacción rápida como la barra ATB en FFIV, el sistema Gambit en FFXII o las peleas de ataque y contra-ataque del mundo abierto de FFXV, lo que pretende hacer la décimo sexta entrega hace palidecer a cualquier mecánica o sistema pasado con un gameplay que por momentos parece algo salido de Devil May Cry. Tomando esto en cuenta, está demás decir que un cambio de tal magnitud suponía un gran riesgo para sus creadores.
Pero como dice el dicho «El que no arriega no gana» y personalmente, luego de jugarlo por más de 40 horas, creo que Final Fantasy XVI emerge como un ganador indiscutible y se consagra como una de las más impresionantes obras que puedes jugar en la actual generación de consolas. Con una historia oscura e intrigante, pero que no deja de lado sus raíces fantásticas para mantenerte atrapado, un más que sobresaliente sistema de combate lleno de opciones y un espectacular apartado audiovisual, no hay duda que estamos ante un nuevo candidato a juego del año 2023.
Esta exclusiva de estreno de la PlayStation 5 no solo es una compra obligatoria para quienes ya la esperaban con emoción, sino también para cualquier poseedor de la consola y para todo aquel que guste de las buenas experiencias de acción, hayan o no jugado Final Fantasy alguna vez en su vida.
La trama de Final Fantasy XVI se desarrolla en el continente de Valisthea, un lugar dividido por varias naciones y abrumado por las siempre presentes hostilidades entre ellas, así como por una «Plaga» que se extiende poco a poco conviertiendo las verdes planicies y montañas en terrenos infértiles y muertos. En este mundo, la magia es real y proviene de cuatro gigantescas gemas conocidas como los Cristales Madre que se encuentran en posesión de cuatro de los pueblos más importantes. No obstante, solo aquellos nacidos como «Portadores» pueden canalizar la energía de estas piedras activando diminutos trucos mágicos para tareas simples como congelar comida, secar la ropa y otras actividades mundanas; así como también trabajando como soldados capaces de usar hechizos. Desafortunadamente, en lugar de ser queridos y respetados, los Portadores son abusados por la población y reconocidos públicamente como herramientas vivientes, esclavos sin derechos y propiedad de sus dueños: Personas comunes y corrientes con mayor influencia política.
La discriminación es un problema muy fuerte en Valisthea; pero algunos se esfuerzan por cambiar la situación como es el caso de Elwin Rosfield, duque y líder de Rosaria. Es en esta ciudad donde empieza nuestra aventura al tomar el rol de Clive Rosfield, hijo mayor del duque y uno de los caballeros destacados como «Escudo de Rosaria», protector jurado del heredero al trono. Este príncipe es nada menos que su hermano menor Joshua, un niño enfermizo quien recibe esta responsabilidad al ser elegido como «Dominante» de la criatura divina Fénix, protector de Rosaria y guardián del fuego. Los Dominantes son una clase especial de Portador, elegidos por una de 8 entidades enviadas por los dioses conocidas como «Eikons». Entre ellos tenemos a Shiva, eikon del hielo; Garuda, eikon del viento; Ramuh, eikon del relámpago y otros más que pronto conocerás.
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La paz y tranquilidad de la vida de Clive se derrumba un trágico día en el que el Imperio de Sanbreque decide atacar Rosaria con el objetivo de asesinar al duque y tomar prisionero al Dominante del Fénix. La invasión es cruel y brutal y el impacto emocional provocan que el pequeño Joshua despierte su máximo poder invocando la forma del colosal Fénix. Clive, testigo de todo esto, se ve abatido por la impotencia y despierta a un nuevo Eikon de fuego: Ifrit, perdiendo el control por completo. La batalla entre titanes resulta en la completa destrucción del templo de «La Puerta del Fénix» y la creación de un gigantesco cráter. Un desmayado Clive es encontrado entre las ruinas y capturado por soldados imperiales, listos para reclutarlo a la fuerza.
13 años después, Clive se ha convertido en un fiero guerrero con la espada que vive consumido por un deseo de venganza no solo contra el imperio, sino en especial contra aquel que le arrebató a su familia. Lo que él aun no sabe es que pronto conseguirá escapar de sus captores y tendrá la chance de luchar por un propósito mucho más grande junto al legendario Cid y su banda de rebeldes.

El apartado narrativo de Final Fantasy XVI es uno particularmente oscuro para lo que acostumbra la serie. Las muertes de personajes importantes, escenas crudas y ligeramente sangrientas son mucho más comunes aquí que lo que han sido en el pasado y todo esto sirve para reforzar el enfoque más serio y adulto que sus creadores quisieron darle inspirados en escritos de corte medieval trágico como A Song of Ice and Fire (Game of Thrones) dedicando buena parte de los eventos a desarrollar los pormenores militares y políticos que abruman a Valisthea, aunque sin llegar al mismo nivel de frialdad y complejidad. De hecho vimos un buen indicador de esto en las escenas del demo y la campaña completa continua dicha tendencia.
Sin embargo, esto no significa que se deje del lado aquel encanto fantástico que tanto queremos los fans. La mejor muestra de ello son los conocidos «Summons» (Guardian Forces, Aeons o como prefieras decirles) que ahora en su papel de Eikons tienen más importancia que nunca al ser las fuerzas representativas de algunos de los integrantes más valiosos de todo el cast gracias al concepto de los Dominants. Estos héroes y villanos armados con los poderes elementales de criaturas como Titan, Odin o Bahamut no solo son bastante carismáticos y complejos gracias a su personalidad y trasfondo, sino que también son toda una presencia imponente cuando desatan su poder a través de magia llena de efectos especiales y variados ataques tanto en gameplay como en alguna de las muchísimas cinemáticas llenas de coreografías de acción que los hace ver como el equivalente a superhéroes de la era de armaduras y espadas.
Con todo esto dicho, no todo es perfecto en tu recorrido a través de la campaña y es aquí donde encontré el que, en mi opinión, es el mayor tropezón: El ritmo de las misiones. La historia está dividida en una serie de misiones principales y una gran lista de otras secundarias que son totalmente opcionales. En el caso de las segundas, la gran mayoría es simple y monótona consistiendo de simples actividades como llevar un item de un lugar a otro o hablar con una larga cadena de NPCs para conseguir una recompensa mínima o algunas excepcionalmente importantes como la habilidad de montar tu propio Chocobo. Al ser contenido opcional, no es un gran fastidio, pero el problema se asoma cuando varias de las misiones principales siguen este mismo enfoque simplista. Que no te extrañe que luego de un calabozo lleno de peleas y una vistosa batalla con algún boss, tu siguiente tarea sea tan mundana como ayudar a un carpintero o ir de compras por provisiones. Francamente, algunas de estas secuencias llegan a ser tan extensas que se sienten como relleno y a veces hubiera preferido que fueran resumidas en una simple cinemática.
Por suerte este inconveniente no logra afectar el atractivo de una de las mejores historias presentadas por un rpg (o cualquier videojuego en realidad) en los últimos años que sabe muy bien como combinar el atractivo de sus dos lados: El crudo y serio lleno de sangre, guerra y tragedia, y el fantástico y épico lleno de monstruos, criaturas divinas y enormes poderes especiales. A través de un viaje de más o menos 40 horas (32 dedicadas a la campaña, el resto a los side quests en mi caso) logras conocer a un elaborado mundo y a un cast de memorables participantes a quienes no puedes evitar querer u odiar. Puede que no todas tus quests sean tan memorables como un enfrentamiento contra un dragón de hielo que lanza lasers o un duelo contra una entidad del tamaño de un edificio, pero ten por seguro que esta entrega siempre te dará las suficientes emociones e intriga como para querer seguir adelante hasta llegar a su emotivo acto final.

Pero a pesar de lo destacable que es el aspecto narrativo de Final Fantasy XVI, existe otro que lo supera para convertirse en el rey indiscutido de la experiencia: El combate. El nuevo enfoque centrado en velocidad, reflejos y combos de tipo hack n’ slash o «Character Action» es claramente el cambio más drástico que esta entrega luce frente a sus predecesores y era algo que simplemente no debía salir mal si es que sus desarrolladores querían demostrar que esta era la dirección correcta a seguir. Afortunadamente, me es muy grato decir que los duelos son algunos de las mejores y más emocionantes que he jugado en productos similares y no tienen nada que envidiarle a grandes ejemplos como Devil May Cry 5 o Metal Gear Rising: Revengeance.
Sí, aun es un poco extraño comparar un Final Fantasy a lanzamientos como los dos antes nombrados; pero la aventura de Clive tiene mucho más en común con ellos que con sus antepasados directos. Si bien esta no es la primera vez que la saga coquetea con las batallas de este estilo, pudiendo tomar como referencia a Final Fantasy XV o Crisis Core Final Fantasy VII, esta es la primera vez que siento que se lanza sin miedo a un lugar muy alejado de sus humildes raíces por turnos. Gracias al trabajo del director de combate Ryota Suzuki y su equipo, los enfrentamientos entre nuestro héroe y la gran colección de enemigos regulares y jefes de la campaña son fluidos, dinámicos y muy, pero muy, divertidos.
Clive cuenta con un botón de ataque regular con tu espada, uno de magia de rango y uno de salto. Con estos movimientos básicos, puedes ejecutar pequeños combos de 4 golpes en el suelo o en el aire, así como combinar cortes de espada y disparos mágicos de manera intercalada. Obviamente, esta es solo la base sobre la que varias otras mecánicas empiezan a hacer más compleja la experiencia. Para empezar, tienes un botón dedicado a realizar un deslizamiento evasivo que si lo ejecutas justo antes de ser golpeado activa un atractivo efecto de cámara lenta y abre la posibilidad de ejecutar un duro golpe de contra-ataque. Por otro lado, una vez que alcanzas cierto punto en la campaña, podrás activar tu «Limit Break» que consume poco a poco una barra de poder para rodear a Clive en llamas otorgándole mayor fuerza y la capacidad de regenerar sus puntos de vida.
A pesar de lo útiles y efectivas que pueden ser las técnicas regulares arriba descritas en manos de un jugador experimentado, el verdadero espectáculo inicia cuando haces uso de tus «Habilidades Eikonicas». Estos movimientos provienen directamente de los Eikons, las poderosas criaturas divinas de la historia, y representan su estilo así como su control elemental. No te equivoques, aquí no se trata de debilidades y fortalezas elementales como tantos rpg, todo set de poderes será efectivo con cualquier enemigo y es solo cuestión de elegir los que más se ajusten a tu estilo. Entre ellos tienes a tu estilo inicial, el del Fénix, utiliza golpes ágiles y te otorga el poder de teletransportarte frente a un rival (más o menos como lo que hacia Noctis en FFXV) Tu segundo set es el de Garuda, la Eikon de viento, y sus ataques se enfocan en golpear múltiples veces. Este set también añade un gancho a tu repertorio ya sea para jalar enemigos pequelos hacia ti o sacar de balance a los más grandes. Estos son solo los dos primeros sets de un variado total de 7 cada uno con su propio encanto, aunque debo decir que hubo uno (el de Bahamut) que nunca terminó de convencerme y lo sentí bastante inferior al resto.

Aprender a luchar de manera efectiva y eficiente en Final Fantasy XVI requiere de que conozcas bien lo que hace cada uno de tus sets favoritos. Ya que solo puedes equipar 3 a la vez y lo mejor es que los vayas probando mientras los vas desbloqueando hasta conseguir una combinación con la que te sientas realmente cómodo. Y así como equipas 3 sets, también debes seleccionar dos técnicas especiales para cada uno, armando de forma cuidadosa un repertorio para cada situación. Para ello, debes observar bien los patrones enemigos, aprender a evadirlos y, sobretodo, entender bien como funciona el sistema de «Stagger» de los monstruos más fuertes.
Cada oponente mediano o grande (incluyendo bosses) tienen una barra de vida y otra de «Stagger» o aturdimiento. Si bien el objetivo final es reducir la primera hasta cero, la segunda es igualmente importante. Dicho medidor amarillo se acaba mucho más rápido con tus impactos, pero si llega a acabarse, el monstruo cae de rodillas y todos tus golpes hacen más daño por unos segundos. Aprovechar esto es de lejos la mejor manera de vencer a los bosses más temibles y debe ser siempre tu primer objetivo al iniciar un duelo largo y al elegir tu arsenal. Por ejemplo por casi la primera mitad del juego utilicé al Fénix para moverme rápidamente entre amplios grupos de oponentes débiles; pero al tratar con un boss solía empezar la ofensiva con ese mismo set hasta reducir la barra de Stagger a la mitad y en ese momento forzar al rival a caer con el gancho de Garuda y rematarlo con los pesados puñetazos de Titan. Si bien la mencionada sinergia no es muy complicada, considera también que cada uno de los 2 skills de cada uno de los 3 sets (6 en total) tiene su propio tiempo de refresco, por lo que no es conveniente depender de uno solo y es recomendable ir rotando entre ellos para siempre tener un arma bajo la manga.
Ahora, si existe un punto un tanto flaco en la experiencia de combate, se encuentra en el reducido reto. Los enemigos regulares que encuentras vagando por algún nivel o en los primeros cuartos de un calabozo, difícilmente tendrán alguna esperanza de vencerte y sirven más como sacos de entrenamiento para ensayar alguna nueva idea de combos o practicar con un nuevo set Eikonico recien desbloqueado. Además, aunque los bosses y mini-bosses suelen ser mucho más duros y pueden eliminarte si te descuidas, siempre tienes pociones de curación a la mano (limitadas a 4 regulares y 2 High Potions) y aun si llegases a perder, revives con todas tus pociones recargadas en un punto de autoguardado que incluso puede estar ubicado a la mitad del enfrentamiento, haciendo que la penalidad por caer vencido sea insignificante.
Este título no es un reto apabullante como Devil May Cry 3 o Wo Long: Fallen Dynasty donde morir es una ocurrencia incluso más frecuente que las victorias. De hecho creo que no fui derrotado más de una docena de veces en mi primera campaña. No obstante, sabe muy bien como desafiarte y llevarte al limite de tus reacciones o castigar esas pequeñas distracciones para obligarte a despabilar esos sentidos y entrar a esa «zona» de casi instinto puro que los jugadores de hack n’ slash conocemos tan bien, así como la sensación de tensión y adrenalina que trae con ella. En ese sentido, las peleas de Final Fantasy XVI son sumamente divertidas, satisfactorias y muy emocionantes, volviendolo una gran obra maestra de la acción, aun si no es exactamente la más difícil. Claro está, si lo que buscas es un reto que no dude en aplastar cualquier descuido, puedes desbloquear modos más dificiles como el modo «Final Fantasy»; pero deberás acabar la historia al menos una vez para poder jugarlos.

Pero si de espectáculo se trata, existe un sección totalmente dedicada a dejarte con la boca abierta: Los duelos de Eikons. Estas batallas especiales son únicas del final de varios arcos de la campaña y presentan enfrentamientos donde no son los «Dominant» los que cruzan espadas, sino sus summons quienes toman su lugar a través de un proceso llamado «Priming». En estos puntos de la trama, Clive invoca directamente al poderoso Ifrit para dejarnos en control de la gigantesca bestia de fuego y tal como si se tratara de Godzilla haciendo frente a otro kaiju de igual tamaño, nos batimos a garrazos y hechizos mágicos que hacen temblar la tierra en grandes arenas cada vez más fantásticas.
Entrar a detalle al hablar una a una de los duelos de Eikons sería spoilear algunas de las mejores escenas de todo Final Fantasy XVI, pues cada una de ellas tiene su propio manera de presentarse de forma cinemática. Ya sea que arrastres a tu enemigo por el piso de manera brutal o que cruces por los cielos lanzando bolas de fuego, cada secuencia tiene su propio encanto pero todas están diseñadas claramente para impresionarte con un festival de fuego, explosiones y luces, así como algunas de las melodías más potentes de toda la banda sonora.
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No es sorpresa que estos altercados de monstruos gigantes haya sido tan usado en el material promocional. No solo refuerzan muy bien el gran protagonismo que viejos conocidos como Ifrit, Odin y otros tienen en la trama de Final Fantasy XVI, sino que aprovecha su espectacularidad nata para ponerlos en el centro del escenario como nunca antes. Los duelos de Eikons pueden no tener un gameplay tan complejo como cuando controlas a Clive directamente; pero su objetivo no es competir con dicha complejidad, sino dejar que estos seres luzcan toda su capacidad destructiva haciéndote sentir excesivamente poderoso. Las contiendas de Eikon vs Eikon combinan el combate tradicional con los quick time events, así como un excelente manejo de cámara y deleite gráfico, para crear escenas que podrían ser la envidia de muchísimas producciones de Hollywood.

Y ya que acabo de hablar de algunas de las etapas más vistozas de todo Final Fantasy XVI, es hora de hablar del factor visual. Honestamente, siento que nada de lo que aquí escriba no podrá hacerle justicia a sus increíbles gráficos. Este lanzamiento luce orgullosamente un acabado increíblemente vistozo, con hermosos escenarios llenos de detalles en cada uno de sus medievales ambientes combinando gastadas vigas de madera, rugosas rocas y extrañas creaciones de una raza ancestral. Si bien es cierto que el, también atractivo, aspecto sci-fi de muchos de los últimos Final Fantasies está totalmente ausente aquí, hay suficiente variedad en sus ambientes para dejar en claro que no se trata de una epopeya medieval típica, sino una combinación de magia y realismo.
Por otro lado, los protagonistas cuentan todos con un diseño mucho más occidental y realista que los clásicos héroes con peinados extravagantes e inusuales armas. Con esto no quiero decir que un estilo sea superior al otro, simplemente es una propuesta distinta que aquí se ve muy bien. La campaña cubre gran parte de la vida de Clive iniciando a sus quince años y recorriendo aproximadamente los próximos veinte. Este progreso temporal hace que nuestro personaje pase de ser un pequeño noble bien vestido a un guerrero adulto fornido y mucho más desarreglado, para finalmente culminar con un aspecto mucho más experimentado, con una creciente barba y una armadura dañada por el constante y gasto. Cada una de estas etapas está muy bien representada por su look y diseño, reflejando también bien su personalidad y madurez en cada etapa. Junto a él, el resto del cast también cuentan con elaborados diseños de originales trajes que si bien siguen siendo medievales no se contentan con ser típicas armaduras y presentan un buen nivel de estilización.
A lo antes mencionado puedo sumarle un muy buen trabajo en las expresiones faciales y tremendo nivel de animación de las muchas acrobáticas movidas de ataque. Hay que tomar en cuenta también una más que generosa cantidad de efectos especiales y reacciones para reforzar la sensación de fuerza en cada golpe y superpoder, las luchas de Final Fantasy XVI son todo un show de colores y feedback visual que podría confundir a alguien que lo ve desde lejos; pero que sumerge totalmente a quien tenga el mando en su mano. Por último, debo decir también que aunque aun hay unas muy pocas caídas de frames (como ocurría en la demo) solo me ocurrieron un par de veces y solo cuando se pasaba de un punto interactivo a alguna cinemática por lo que no afectaban para nada el ritmo del gameplay.
Pasando a hablar del audio, aquí también tenemos un trabajo sobresaliente. En primer lugar está un efectivo uso de los efectos de sonido para diferenciar choques de metal con metal y cortes sobre carne o mágicas llamaradas de cristales de hielo. En segundo puesto tenemos la excelente actuación de voz con pistas disponibles en múltiples idiomas como japonés y español. Aquí la novedad es que en lugar de usar el lenguaje nipon como idioma original, este título hace gala de un excelente cast de actores británicos para la pista en inglés que refuerza la sensación medieval y terminando siendo la mejor opción ya que es la única que cuenta con sincronización de labios precisa. Finalmente, pero quizás más impresionante que todo lo demás, tenemos una magistral banda sonora que no tiene nada que envidiarle a entregas pasadas de Final Fantasy. Aunque debo admitir que por momentos el tema de batalla se siente algo reutilizado, algunos de sus remixes son francamente impactantes en especial aquel que podemos oir en los últimos duelos de Eikons y el maravilloso fondo sonoro de la batalla final.

En conclusión, Final Fantasy XVI prometía muchísimo y llevó las ansias de fans veteranos y novatos por los cielos con cada uno de los trailers lucidos desde su revelación inicial. Ésta suele ser una situación complicada para la mayoría que termina por no alcanzar expectativas que en muchos casos son tan exigentes que bordean lo irrealista. Pero en esta ocasión estamos ante una de esas especiales excepciones que como una gloriosa ave fénix logra volar por encima de cada una de estas expectativas volviendose más que una entrega muy especial, una compra obligatoria.
La verdad me es difícil encontrar puntos negativos a criticar y que realmente puedan afectar tu entretenimiento; pero siendo justos tampcoo estamos ante una creación perfecta. Para empezar su mayor problema se encuentra en el ritmo con el que su campaña maneja las misiones de menor importancia entre arco y arco, donde se te obliga a realizar una serie de tareas como hablar con NPCs en distintos lugares o ir a buscar items. Esto es algo con lo que no tengo problema cuando es contenido opcional o secundario, pero al ser integradas de forma forzosa afectan el emocionante ritmo del resto de misiones. Pero aparte de eso, lo único que podría reclamar es la falta de un botón dedicado para correr como el típico L3 o un minimapa para no tener que pausarlo cada vez que desee ver por donde ir. Ambos agregados podrían ser útiles para la comodidad del jugador, pero están muy lejos de ser vitales.
En cambio, es al hablar de los puntos positivos que podría pasarme horas listando todo lo que esta obra hace muy bien. Tenemos en primer lugar una trama que logra un equilibrio excelente entre la seriedad, tensión y oscuridad de una narración medieval adulta y una épica fantástica de monstruos gigantes batiéndose a duelo en un mundo lleno de magia y criaturas exóticas como dragones y chocobos. Cada arco de la campaña presenta generosas dosis de emoción y acción por igual medida, aunque en mayores cantidades mientras más te acercas al gran final. En segundo lugar, pero infaltable en todo videojuego, tenemos el gameplay, representado en esta ocasión por un sobresaliente sistema de combate al estilo de los más dinámicos hack n’ slash y ejemplos del género character action. Nuestro protagonista se desliza a alta velocidad por el campo de batalla encendiendo su espada en llamas, realizando contra-ataques con enormes guantes de piedras, cortando a la oposición con garras de viento y mucho más. Los enfrentamientos de Final Fantasy XVI pueden no ser los más difíciles (incluso si juegas en el modo regular y quitándote todos los accesorios diseñados para facilitar accesibilidad) pero ciertamente son divertidos y francamente impresionantes. Y no hay mejor representante de esto último que los duelos de Eikons, choques cinemáticos a gran escala que simplemente tienes que jugar para entender el nivel de emoción que traen consigo. Finalmente, los apartados de audio y gráficos de altísima calidad son el mejor complemento para crear una aventura que no olvidarás en muchísimo tiempo.
Final Fantasy XVI es quizás la reinvención más drástica en una serie ya famosa por sus constantes cambios y renovaciones a través de las muchas secuelas. Pero son justamente esas mismas diferencias, representadas por una sobresaliente y madura historia, así como un excepcional sistema de acción lleno de emoción y espectáculo, las que lo hacen tan especial sin perder en ningún momento aquel encanto fantástico que lo hace el mejor Final Fantasy de las últimas 3 generaciones y una experiencia que todo usuario de PlayStation 5 tiene que tener en su colección, sin excepción.


Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Final Fantasy XVI brindada por Square Enix para PlayStation 5. El juego estará disponible en PlayStation 5 este 22 de junio del 2023.
PUNTOS BUENOS
Su trama puede ser oscura, pero nunca deja de ser emocionante y cautivadora. El cast es memorable y es fácil empatizar con ellos. El combate es veloz, espectacular y su variedad invita a la creatividad para combos y estrategias. Las peleas de Eikons son secuencias impresionantes que hacen gala del hermoso apartado audiovisual. Sobresaliente actuación de voz.PUNTOS MALOS
Algunas misiones principales te obligan a hacer tareas mundanas y aburridas que frenan el emocionante ritmo del resto de la campaña. Agregados como un botón para correr o un minimapa hubieran sido útiles.CONCLUSIÓN
Final Fantasy XVI es ciertamente único cuando lo comparamos con sus predecesores. Sus cambios son drásticos; pero cuando alcanzan el gran nivel que aquí tienen, es difícil discutir con la calidad de las propuestas de esta excelente entrega. Sus atractivos son varios, entre ellos está un argumento mucho más serio y maduro de lo usual, que abraza un oscuro mundo medieval; pero sin dejar de lado ese aspecto fantástico que hace especial a la saga. En segundo lugar, pero quizás más importante que cualquier otro, tenemos un renovado gameplay de combate similar al del género hack n' slash lleno de combos y poderes que dan como resultado batallas emocionantes, divertidas y espectaculares que llegan a su cumbre en los impresionantes Duelos de Eikons. Si te gustan las buenas historias y la acción, esta es una experiencia que no puedes dejar pasar bajo ninguna razón y una compra obligatoria para todo usuario de PlayStation 5 sin excepción.