Han sido meses difíciles para Remedy debido a FBC: Firebreak, pero el panorama de futuros lanzamientos luce positivo. Además de la anticipada secuela Control 2, el remake de Max Payne 1+2 sigue en desarrollo, y recientes actualizaciones sugieren que no habrá que esperar demasiado para verlo.
Remedy publicó su último informe trimestral, el primero tras la renuncia de la CEO Tera Virtala. Durante un webcast asociado al informe, el CEO interino Markus Mäki informó que el remake está “cumpliendo con los objetivos de hitos”, dando señales de que el proyecto avanza según lo previsto.
El remake de Max Payne 1+2 sigue cumpliendo sus hitos, lo que indica que podría lanzarse en 2026. Remedy explicó que, tras entrar en producción completa, un juego tarda entre uno y dos años antes de iniciar un período de beta de seis meses, luego del cual estaría listo para su lanzamiento.
Hasta septiembre de 2025, el remake ha estado en producción completa durante 15 meses, por lo que, si todo va según lo planeado, podría entrar en beta pronto, potencialmente antes de fin de año, seguido de seis meses de pruebas y un posible lanzamiento a finales de 2026.

No obstante, existen varias dudas, las estimaciones dependen de que el ciclo de desarrollo de Remedy siga siendo el de uno a dos años. Además, aunque los hitos se estén cumpliendo, podrían surgir contratiempos. También está Rockstar, encargado del marketing; incluso si el remake está listo en 2026, podrían posponerlo hasta 2027 para no solaparse con el lanzamiento de GTA 6.





