El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció su intención de actualizar la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) por primera vez desde 1990 con la ICD-11 (Internal Classification of Diseases). La OMS también reveló que la CIE-11 presentaría un nuevo trastorno de salud mental por el juego excesivo, y ahora es oficial. Jugar videojuegos de manera compulsiva es un trastorno de la salud mental.
Dado que no se cree que más del 3% de los jugadores se vean afectados, el juego compulsivo de videojuegos no parece estar tan extendido como algunos podrían pensar. Sin embargo, para aquellos que son adictos a los videojuegos, las consecuencias pueden ser nefastas. De manera similar a otras adicciones, una adicción a los videojuegos hará que los individuos arruinen otros aspectos importantes de sus vidas, como su trabajo, escuela y socialización con amigos y familiares.
A lo largo de los años, hemos visto algunos ejemplos claros de personas adictas a los videojuegos. Hay algunos incidentes denunciados en los que las personas han jugado videojuegos hasta llegar al punto de muerte, sin poder lograr apartarse del estímulo. También hay ejemplos de personas que dejan sus trabajos para jugar videojuegos o estudiantes que abandonan sus estudios para poder quedarse en casa y jugar.
Otro de los ejemplos más recientes de adicción a los videojuegos que se exhibe en el mundo real es el caso de una niña de nueve años adicta a Fortnite. La niña de nueve años se quedaba despierta toda la noche jugándolo, lo que provocaba que se durmiera en la escuela.
Además de ello, según los informes, también presentaba ocasiones en lo que prefería ensuciarse en lugar de tomarse el tiempo de acudir a los servicios higiénicos. Incluso atacó a su padre cuando intentó llevarse su consola. En última instancia, los padres de la niña decidieron registrar a su hija en una clínica de rehabilitación para ayudarla a dejar el juego.
Algunos se estarán preguntando cómo alguien podría volverse tan adicto a un videojuego hasta este punto. Según lo explicado por la Asociación Psiquiátrica Americana (que, a diferencia de la OMS, aún no clasificó el juego excesivo como un trastorno de salud mental):
«Los estudios sugieren que cuando estos individuos están absortos en los juegos de Internet, ciertas vías en sus cerebros se desencadenan en el misma manera directa e intensa que el cerebro de un adicto a las drogas se ve afectado por una sustancia en particular. El juego provoca una respuesta neurológica que influye en los sentimientos de placer y recompensa, y el resultado, en el extremo, se manifiesta como un comportamiento adictivo».
Está claro que la adicción a los videojuegos y el juego compulsivo es un problema grave que merece un estudio más a fondo para encontrar las mejores formas de tratarlo, de modo que las personas que lo experimentan puedan obtener la ayuda que necesitan. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que la gran mayoría de los jugadores no están afectados por el desorden de los juegos, y de hecho, incluso hay maneras en que los juegos pueden ayudar a abordar temas de la salud mental.







