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Destiny 2 pasó de ser un gigante del live-service a enfrentar una fuerte caída en jugadores, pasando de más de 300,000 usuarios concurrentes en 2023 con Lightfall a alrededor de 13,000 en la actualidad. Incluso su expansión más reciente, Edge of Fate, apenas alcanzó 110,000 jugadores simultáneos, mostrando una reducción notable en interés y alcance.

Esta disminución coincide con varias controversias internas en Bungie, como despidos masivos, acusaciones de acoso contra un exdirector creativo, el uso involuntario de assets plagiados en Marathon y posteriores retrasos. La presión de Sony —su empresa matriz— también ha aumentado, complicando aún más el panorama del estudio.

A pesar de ello, el director del juego, Tyson Green, mantiene esperanza. En una entrevista con IGN, explicó que Destiny 2 conserva un núcleo fiel de jugadores, aunque llegan muy pocos nuevos. Según él, esta contracción dificulta mantener un live-service sano, especialmente cuando se busca entregar expansiones atractivas para esa base comprometida.

El cierre de la Light and Darkness Saga con The Final Shape llevó a muchos jugadores a abandonar el juego, viéndolo como un punto natural para retirarse. Green admitió que esto no era lo deseado desde lo comercial, pues Bungie pretende seguir expandiendo el universo de Destiny, aunque reconoce que la transición no fue gestionada de la mejor manera.

Con la nueva saga iniciada por Edge of Fate —criticada por su manejo del farmeo y los niveles de poder—, Green asegura que Bungie ha aprendido de los errores. “No queremos convertirnos en un juego muerto”, afirmó, subrayando que ahora están escuchando a la comunidad, la cual pide recompensas significativas en lugar de solo subir números. La próxima expansión, Renegades, llegará el 2 de diciembre con un enfoque de Space Western inspirado en Star Wars.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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