Assassin’s Creed Codename Hexe atraviesa un nuevo cambio importante en su desarrollo tras la salida de Benoit Richer, su director de juego, poco después de la partida del director creativo Clint Hocking. La noticia ha generado preocupación entre los seguidores del proyecto, ya que ambas figuras eran claves en una de las entregas más misteriosas y prometedoras de la franquicia.
Richer confirmó que deja Ubisoft para unirse a Servo Games como director de juego, describiendo el movimiento como el inicio de “un nuevo capítulo” en su carrera. El creativo destacó que el estudio independiente está compuesto por veteranos de la industria con una visión compartida, aunque no dio detalles sobre las razones detrás de su salida de Hexe, lo que ha alimentado especulaciones sobre posibles cambios internos.
Este movimiento se produce después de que Jean Guesdon asumiera el control creativo de la franquicia Assassin’s Creed en Vantage Studios, una reestructuración que ya había coincidido con la salida de Hocking. Aunque no hay señales públicas de conflicto, los cambios de liderazgo han despertado dudas sobre si la visión original de Hexe se está transformando significativamente bajo la nueva dirección.
Pese a la incertidumbre, el proyecto sigue adelante y continúa apuntando, según rumores, a un lanzamiento en Holiday 2027. Guesdon ha descrito el juego como una experiencia más oscura, única y centrada en la narrativa, alejándose del tono tradicional de la saga. Informes previos incluso señalan que estaría ambientado en la Alemania del siglo XVII durante los juicios de brujas, una de las propuestas más distintas vistas en la serie.
Además, se dice que los jugadores controlarían a Elsa, una supuesta bruja que termina vinculándose con los Assassins, aunque sus motivaciones siguen siendo un misterio. A pesar de las salidas de figuras importantes, Codename Hexe continúa perfilándose como uno de los proyectos más intrigantes de Ubisoft, aunque ahora con más preguntas que respuestas.





