Glen Schofield, creador de Dead Space y director de The Callisto Protocol, reveló nuevos detalles sobre el complicado desarrollo del juego y aseguró que Krafton lo obligó a lanzar el título antes de que estuviera realmente listo. Según explicó, la pandemia de COVID-19 afectó gravemente al estudio y provocó que el proyecto llegara al mercado muy lejos de la visión original.
El desarrollador contó que gran parte del equipo enfermó durante los confinamientos, obligando a detener el trabajo en varias ocasiones. Como consecuencia, se eliminaron numerosos contenidos, entre ellos niveles completos, enfrentamientos contra jefes y otras características importantes, para poder cumplir con la fecha de lanzamiento impuesta por la editora.
Schofield confesó que aquella decisión fue devastadora tanto a nivel profesional como personal. Explicó que durante la pandemia la prioridad era proteger la salud del equipo, mientras lidiaban con constantes bajas y el trabajo remoto. Incluso recordó haber perdido a uno de sus mejores amigos por el COVID-19, señalando que desarrollar el juego pasó a un segundo plano frente a la crisis humana que estaban viviendo.
Tras el lanzamiento, la recepción del juego fue muy inferior a lo esperado, y Schofield aseguró que Krafton llegó a considerar el proyecto como un fracaso absoluto. Sin embargo, mientras la editora criticaba el estado del título, el equipo continuó trabajando sin descanso para mejorar la experiencia mediante 86 actualizaciones, corrigiendo errores y realizando cambios tanto pequeños como importantes hasta dejar el juego en mejores condiciones.

El director también recordó el enorme reto que supuso coordinar a cientos de desarrolladores durante la pandemia mediante reuniones virtuales constantes. Pese a las dificultades, el estudio logró mantener el proyecto en marcha, aunque el impacto del trabajo remoto y las interrupciones terminó afectando el resultado final.
Finalmente, Schofield confirmó que existía un proyecto para una secuela de The Callisto Protocol, la cual habría presentado un brote de gran escala y escenarios mucho más ambiciosos, además de recuperar ideas descartadas del primer juego. Sin embargo, las bajas ventas y la tibia recepción crítica llevaron a Krafton a cancelar la propuesta, poniendo fin a lo que originalmente estaba pensado como el inicio de una nueva franquicia de terror.





