Echoes of the End apareció casi de improviso este año, anunciado y lanzado en apenas unos meses. Creado por Myrkur Games, un estudio islandés debutante, el primer tráiler me dejó impresionado por su calidad, aunque también algo escéptico. Hemos visto trailers llamativos antes que no siempre cumplen lo prometido. Afortunadamente, Echoes of the End no es solo un espectáculo visual de Unreal Engine. No es un juego perfecto, pero sí despertó mi interés por ver los próximos proyectos de Myrkur Games, ya que muestran un evidente talento para el desarrollo.

El juego tiene lugar en Aema, un mundo inspirado en Islandia, desde su geografía hasta su folclore. Encarnas a Ryn, un “Vestigio” capaz de manipular magia volátil gracias a enormes formaciones rocosas brillantes llamadas Wards. Ryn pertenece a una civilización encargada de proteger estos Wards, y es ahí donde comienza su historia.

Durante una patrulla rutinaria, Ryn y su hermano Cor se topan con soldados del grupo Dalsman, liderados por el malvado Vestigio Zara. Cor es capturado y los Dalsman alteran un Ward, desatando una serie de eventos que obligan a Ryn a salvar no solo a su hermano, sino al mundo entero. Tanto Ryn como Zara cargan con problemas familiares que los motivan, consciente o inconscientemente, y que se desarrollan a lo largo de la campaña lineal, que me llevó aproximadamente 18 horas completar.

Poco después de la captura de Cor, aparece Abram Finlay, un erudito con gran interés por la magia. Resulta que Abram correspondía con el padre de Ryn y se ofrece a acompañarla en su aventura. Aunque es un personaje no jugable, es mucho más competente de lo que uno esperaría. Cuenta con dispositivos en la muñeca para aturdir enemigos o engancharse a zonas inaccesibles. Además, pese a no ser un guerrero, no duda en inmovilizar a un enemigo para que Ryn pueda atacarlo, o ejecutar una patada al estilo Dying Light para derribarlo. La curiosidad y reflexión de Abram contrastan con la actitud directa y destructiva de Ryn: mientras ella busca estrellar a los enemigos contra las rocas, él se detiene a admirar la belleza de las mismas.

Ryn es imparable. Maneja espada y magia con gran destreza, eliminando enemigos en combates que requieren bloquear y contraatacar con precisión. El tiempo es crucial, por lo que debes aprender los patrones de ataque de los enemigos para saber cuándo atacar, bloquear o esquivar golpes imbloqueables. El combate recuerda a los recientes juegos de God of War, con compañero incluido, aunque no tan fluido ni dinámico como Kratos. Tuve algunos problemas iniciales: el juego ofrece tres niveles de dificultad—Historia, Equilibrada y Desafío. El modo Historia es adecuado para cualquier inexperto, pero en dificultades mayores, cualquier enfrentamiento con más de dos enemigos se vuelve un reto, especialmente si hay enemigos a distancia. No esperaba que fuera tan complicado; pero eso lo hizo más disfrutable.

No obstante, algunos problemas incluyen la imposibilidad de bloquear ataques que no están marcados como imbloqueables y quedar atrapado en animaciones de ataque con espada, lo que impide reaccionar a otro enemigo. Estas situaciones complican jugar en dificultades altas, ya que el juego puede ser algo injusto.

Superados estos inconvenientes, al desbloquear habilidades en el árbol, el combate mejora notablemente. Tras unas horas puedes arrojar enemigos contra paredes o entre ellos con magia, absorber su vida para curarte y realizar combos de espada combinando ataques ligeros y pesados. Casi cada vez que eliminas a un enemigo (alrededor del 95%), el tiempo se ralentiza para un sangriento movimiento final. Los árboles de habilidades están muy bien equilibrados: ninguna habilidad es inútil o inaccesible. Si recolectas todos los recursos ocultos en cofres, probablemente puedas desbloquear todo en una sola partida. Hay habilidades de Técnica (espada), Vestigio (magia), Defensivas y de Compañero. Aunque los movimientos finales puedan volverse repetitivos, el combate conserva profundidad. Para destacar en dificultades altas, es crucial dominar la combinación de ataques y magia. Usar magia consume maná, pero los ataques con espada lo regeneran, creando una interacción estratégica entre ambos sistemas.

Un detalle importante: los combates contra jefes me sorprendieron gratamente. No esperaba este nivel de calidad en Echoes of the End, especialmente en el jefe final. Definitivamente son enfrentamientos divertidos y aportan un cambio de ritmo en el momento justo.

Fuera del combate, el juego ofrece acertijos ambientales y de desplazamiento frecuentes. Al igual que el combate, pueden ser ingeniosos o frustrantes. La movilidad es algo “flotante”, lo que puede provocar muertes injustas al saltar a una cuerda o intentar agarrar un saliente en el ángulo incorrecto. Por suerte, los puntos de control (Cairns) son abundantes. Algo interesante es que Echoes of the End logra mantener la experiencia fresca, añadiendo nuevas mecánicas, habilidades o equipo en cada capítulo.

Cuando la acción y los acertijos se calman, Ryn y Abram finalmente pueden conversar. Al inicio, los diálogos resultan algo rígidos y cursis, y no estaba seguro de si soportaría ese tono durante todo el juego. Sin embargo, con el avance de la historia, mejoran notablemente a medida que ambos personajes se conocen más a fondo, de forma completamente platónica. Durante su viaje, comienzan a mostrar su lado más humano, brindándose apoyo, perspectivas, críticas y compañía en distintos momentos. Con el tiempo, ambos personajes me resultaron cada vez más atractivos.

Estos momentos tranquilos también permiten disfrutar de la belleza de Echoes of the End. El juego presenta muchas características propias de títulos triple-A: captura de movimiento, gráficos en Unreal Engine 5 y fotogrametría tomada directamente de la naturaleza islandesa. Gráficamente, Myrkur Games se luce, y se nota. Gracias a su linealidad, los escenarios cambian constantemente, desde montañas nevadas hasta cavernas de lava. La experiencia se siente como un viaje único. Es fácil detenerse y disfrutar del entorno, gracias a una interfaz limpia y dinámica que desaparece cuando no es necesaria y se mantiene minimalista incluso cuando sí lo es. La UI está muy bien diseñada, y hasta los menús, árboles de habilidades y entradas del diario dibujadas a mano lucen fantásticos.

En un mercado donde abundan los juegos que reutilizan assets de Unreal Engine para disfrazar un producto mediocre, puedo afirmar con seguridad que Echoes of the End no es uno de ellos. Más bien es como un novato que embellece un adorable pony islandés al estilo God of War, que algún día podría convertirse en un caballo impresionante.

Fuera de las metáforas, Echoes of the End es una aventura visualmente impactante y bien enfocada, con combates y personajes que ganan fuerza con el progreso de la campaña. No supera a los juegos que lo inspiraron, aunque tratar de eclipsar a God of War es una tarea complicada. Sus acertijos y mecánicas de desplazamiento pueden resultar frustrantes, y la dificultad “Equilibrada” no siempre se siente justa, pero todo esto refleja el proceso de aprendizaje de un estudio nuevo. Definitivamente estoy entusiasmado por ver lo que Myrkur Games desarrollará en el futuro.

gamecored score 8

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Echoes of the End brindada por Deep Silver para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

Escenarios inspirados en Islandia, fotogrametría realista y gráficos en Unreal Engine 5. Combate interesante y satisfactorio. Ryn y Abram evolucionan a lo largo del juego. Introducción constante de nuevas mecánicas, habilidades, acertijos y enemigos.

PUNTOS MALOS

Algunos ataques no se pueden bloquear y se puede quedar atrapado en animaciones. La sensación “flotante” en el movimiento puede causar muertes injustas.

CONCLUSIÓN

Echoes of the End es una aventura visualmente impresionante y bien enfocada, con combates estratégicos, personajes carismáticos, acertijos desafiantes y escenarios inspirados en Islandia, aunque su dificultad y algunos problemas de movilidad pueden resultar frustrantes.