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En un año repleto de grandes lanzamientos, Dying Light: The Beast logró destacar silenciosamente como uno de los títulos que ayudó a recuperar el rumbo de la franquicia de zombis de Techland. Tanto jugadores como críticos elogiaron el juego por volver a las bases que hicieron popular a la saga, especialmente después de la recepción mixta que tuvo Dying Light 2 Stay Human incluso tras años de actualizaciones.

Durante una entrevista en Digital Dragons con GamesRadar, el exdirector de la franquicia, Tymon Smektała, reconoció que el desarrollo de la secuela anterior dejó una importante lección para el estudio. Según explicó, aunque Dying Light 2 Stay Human parecía similar al original en la superficie, el equipo descuidó pequeños detalles que eran fundamentales para los jugadores, quienes rápidamente hicieron notar su descontento.

El director también admitió que gran parte de los problemas vinieron del complicado desarrollo del proyecto. El uso de un nuevo motor gráfico, combinado con fechas límite ajustadas, terminó afectando la visión inicial del juego. Además, las actualizaciones posteriores intentaron satisfacer demasiadas demandas distintas de la comunidad al mismo tiempo, algo que terminó convirtiéndose en una trampa para el estudio.

Techland descubrió que intentar darle gusto a todos los jugadores simultáneamente no funcionaba. Algunos pedían más tensión y terror, otros querían más elementos RPG, parkour más profundo o combates más sangrientos. También había quienes preferían una experiencia más realista, mientras otros buscaban pura fantasía de poder. Según Smektała, fue ahí donde entendieron que “la calidad supera a la cantidad”, convirtiéndose en la nueva filosofía del estudio.

Con Dying Light: The Beast, el equipo decidió reducir el ritmo y enfocarse mucho más en pulir los elementos esenciales del juego. Esa decisión terminó dando resultado, ya que el parkour, el brutal combate y el diseño del mundo abierto fueron ampliamente elogiados. El juego incluso habría vendido más de 1.5 millones de copias, además de recibir enormes actualizaciones gratuitas como New Game+, Legend Levels, Nightmare Mode y la reciente expansión Restored Land.

Esta última actualización introdujo un mundo persistente donde los zombis eliminados permanecen muertos y las zonas recuperadas comienzan lentamente a repoblarse con sobrevivientes. También se añadió un modo One Life con muerte permanente para quienes buscan un desafío extremo. Aunque el futuro de la franquicia sigue siendo incierto, todo indica que Techland ya encontró el camino correcto para el futuro de Dying Light.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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