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Creo que hemos llegado al punto en que es muy fácil hostigarse un poco con los zombis. Desde hace algún tiempo están por todas partes, e incluso hoy en día, hay más juegos, series y películas que desafiarán tu cansancio por el género. Felizmente, Dying Light, de Techland, es uno de los pocos títulos de zombis que resiste el paso del tiempo y se aleja de la sensación que cualquier otro shooter estándar provee.

Y no solo eso, ya que tal vez sea uno de los juegos que más apoyo ha recibido tras su lanzamiento, gracias a la considerable cantidad de contenido DLC, expansiones y eventos que ha tenido el título. Hay que considerar también que Dying Light se encuentra en el mercado desde 2015, pero en su lanzamiento original, el título fue esquivo a Nintendo, bueno, hasta este momento. Dying Light: Platinum Edition da por fin a los incondicionales de la Gran N la oportunidad de experimentar un excelente juego de zombis.

Dying Light sigue la historia de Kyle Crane, un agente secreto que está en la búsqueda de un peligroso criminal que posee información bastante importante. Por desgracia para Kyle, dicho criminal ha huido a Harran, una ciudad de Oriente Medio que se encuentra bloqueada debido a un brote de zombis. Kyle se ve obligado a lanzarse desde el aire, y apenas toca el suelo es mordido e infectado por uno de los muertos vivientes. Ante esto, Kyle debe encontrar su objetivo, además de una cura y salir antes de que Harran sea invadida por completo y destruida por los zombis.

Si nunca jugaste Dying Light, la mejor manera de describirlo es como un juego de zombis de mundo abierto con elementos parkour. Podría considerársele también una evolución de Dead Island en el que también trabajó Techland. En ese sentido, estarás atrapado en un entorno lleno de zombis y deberás escapar haciendo uso de tu destreza física y construyendo todo tipo de armas.

Al volver a jugarlo luego de muchos años, debo decir que es realmente sorprendente lo bien que se mantiene para ser un juego de 2015. Considerando ello, lo que realmente destaca es todo lo nuevo que trae consigo la versión de Nintendo Switch con respecto al lanzamiento inicial.

Lo primero a comentar sobre la Platinum Edition es el cómo funciona en la Switch. La respuesta varía un poco ya que el título se ejecuta con relativa fluidez, pero sufre mucha ralentización en zonas concurridas o durante aglomerados segmentos nocturnos. Sorprendentemente, no es significativamente peor que su versión de PS4. Definitivamente aquí existe un compromiso, pero es mucho mejor del que hubiera esperado para un juego como este en Nintendo Switch. Del mismo modo, siento que quizás los zombis son menos densos que en las versiones de otras consolas, pero por lo menos siguen representando un verdadero peligro. Más allá de eso, el port tiene todo el contenido que cabría esperar, además de algunas ventajas inherentes a la Switch, como los controles de puntería con giroscopio.

Dicho esto, hay otros compromisos más significativos. El aspecto visual ha sufrido un importante retroceso. Las texturas son de menor calidad y las sombras están muy comprometidas. Esto es especialmente notable en el modo acoplado, donde los recortes que se hicieron, para que el juego funcionara en la Switch, destacan significativamente. A pesar de ello, debo decir que el modo portátil sale ganando. La resolución es menor, pero eso también significa que muchos de los compromisos no destacan tanto.

Yo diría que la mayor ventaja de Dying Light es simplemente que es un gran juego portátil. El hecho de poder cogerlo, y dejarlo a tu antojo, lo favorece y lo hace muy divertido, incluso con los gráficos reducidos. Evidentemente, es bastante claro que se ha trabajado mucho para asegurarse de que funcione lo suficientemente bien en la Switch, y que sea una experiencia que merezca la pena, pero si no piensas jugarlo en modo portátil, y puedes conseguirlo en otro sistema, probablemente tendrás la misma experiencia pero con mejores gráficos.

Una cosa que sí agradezco de volver a la Platinum Edition del juego es la cantidad absurda de contenido que se le ha añadido. Dying Light es único en el sentido de que ha recibido un flujo casi constante de nuevos contenidos desde su lanzamiento, incluyendo varios packs DLC, un montón de skins, armas y objetos gratuitos. Sólo con arrancar el juego tienes una enorme lista de recetas y trajes que puedes usar básicamente desde el principio.

En cuanto a los DLC incluidos, hay unos cuantos de gran presencia, el más importante es The Following, que es efectivamente una «secuela» del juego original que lleva a Kyle fuera de la ciudad, a los amplios terrenos que la rodean. Esto añade una enorme cantidad de espacio nuevo al juego y un montón de nuevas misiones que finalmente conducen a dos nuevos finales del juego. También se añade un buggy personalizable que se puede modificar para obtener la máxima capacidad para matar zombis.

Los otros DLC principales son menos emocionantes pero no menos significativos. Ofrecen nuevos retos de combate o exploración, normalmente con algún tipo de recompensa. Cuisine and Cargo añade nuevas Zonas de Cuarentena orientadas al sigilo, Bozak’s Hoard es una serie de pruebas peligrosas para completar, y Hellraid reimagina el juego como un videojuego de fantasía más orientado al combate. Los tres añaden contenido extra al juego, pero no destacan tanto como The Following, el cual es imprescindible.

Y eso es todo. Dying Light: Platinum Edition para la Switch es un buen port de un juego, que de por sí, ya era bastante sólido. La aventura básica del parkour sigue siendo tan divertida como cuando se lanzó el juego originalmente, y desde entonces ha recibido más contenido y más cosas que hacen que la experiencia sea mucho más completa. La versión de Switch se ejecuta sorprendentemente bien, así que si estás dispuesto a comprometer los aspectos visuales por la portabilidad, este podría ser el juego para ti.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Dying Light: Platinum Edition para Nintendo Switch brindada por Techland.