Build A Rocket Boy enfrenta acciones legales tras los despidos masivos de exdesarrolladores, quienes denuncian haber trabajado bajo condiciones de crunch que afectaron su salud mental y física, criticando además la gestión de los altos mandos respecto al juego MindsEye.
El sindicato Independent Workers of Great Britain (IWGB) ha presentado la demanda en nombre de más de 250 empleados que perdieron sus trabajos tras el fracaso crítico y comercial de MindsEye. Adicionalmente, 93 trabajadores firmaron una carta abierta describiendo las condiciones de trabajo y afirmando que se sintieron «usados y descartados» por los líderes, quienes «no asumieron la responsabilidad del fracaso de MindsEye«.
Se acusa a la dirección de Build A Rocket Boy de ignorar y sobrecargar a los empleados, manejar de forma inapropiada los despidos, proporcionar información incorrecta sobre las terminaciones y evaluar el desempeño de manera injusta. Durante semanas previas al lanzamiento de MindsEye, los desarrolladores tuvieron que trabajar ocho horas extra diarias, que debían compensarse como tiempo libre, pero nunca se otorgó.

El exempleado Ben Newbon señaló que antes del desastroso lanzamiento, el personal sufrió meses de crunch, provocando enfermedades mentales y físicas graves. Los líderes del estudio no asumieron responsabilidad y culparon a empleados individuales o influenciadores, lo que llevó a que muchos ex y actuales empleados decidieran tomar acciones legales y posicionarse contra la compañía.
Hasta ahora, Build A Rocket Boy no ha respondido a la demanda. TheGamer ha intentado contactar al estudio para obtener comentarios sobre la situación y seguir el desarrollo del caso.





