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El estado actual de Crimson Desert, desarrollado por Pearl Abyss, sigue siendo problemático, y decir que tiene varios fallos sería quedarse corto. Aunque el estudio ya ha comenzado a trabajar en mejoras, muchos jugadores —especialmente los que usan GPUs Intel ARC— se sorprendieron al descubrir que el juego ni siquiera iniciaba en sus sistemas.

Según Intel, el problema no fue por falta de intentos de solución, ya que la compañía afirmó haber contactado a Pearl Abyss en múltiples ocasiones durante años. Finalmente, la situación ha mejorado, y el estudio confirmó que el juego ahora es jugable en GPUs Intel ARC, lo que representa un avance importante para la compatibilidad.

Sin embargo, esta mejora viene con condiciones. La desarrolladora ha advertido que la optimización sigue en proceso, por lo que los jugadores pueden experimentar caídas de rendimiento o problemas de estabilidad dependiendo de su configuración. Aun así, el equipo asegura que continuará lanzando actualizaciones para mejorar la experiencia.

Más allá de esto, el título todavía enfrenta otras críticas relevantes. Entre ellas destacan controles complejos (especialmente en consolas), una interfaz poco pulida y la ausencia de monturas permanentes, además de decisiones de diseño cuestionadas como el sistema de enfriamiento del dragón.

Pese a todo, Crimson Desert ya está disponible en Xbox Series X/S, PS5 y PC, y ha logrado captar la atención del público. Aunque ha recibido valoraciones positivas en algunos aspectos, queda claro que el juego aún necesita varias mejoras para alcanzar su máximo potencial, algo que dependerá del soporte continuo de futuras actualizaciones.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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