Aunque el entusiasmo por Crimson Desert es alto, también ha habido inquietud entre los jugadores por la falta de gameplay extenso en consolas. Sin embargo, una nueva ronda de avances ha revelado detalles importantes sobre cómo el ambicioso mundo abierto aprovechará las capacidades de PS5 Pro, disipando parte de esas dudas iniciales.
Según la información compartida, el juego hace un uso intensivo del modo de Alta Frecuencia de CPU de PS5 Pro para que la exploración sea lo más fluida posible. Destacan especialmente su enorme distancia de dibujado y el alto nivel de detalle visual. Tanto la SSD de PS5 como la de PS5 Pro garantizan una transmisión de datos constante, mientras que el estudio emplea tecnologías como Geometry Shader Oversubscription y NGG Culling para renderizar grandes cantidades de elementos sin sacrificar calidad.
Además, el título aprovecha la actualización de PlayStation Spectral Super Resolution (PSSR) para alcanzar resoluciones 4K con mayores tasas de fotogramas, reforzando su rendimiento en la consola mejorada. También se ha confirmado la inclusión de ray tracing, lo que permitirá una iluminación más realista y natural en todo el entorno.

En cuanto a la experiencia de juego, el soporte del DualSense tendrá un papel importante. La retroalimentación háptica se activará al bloquear ataques o ejecutar golpes pesados, mientras que los gatillos adaptativos permitirán sentir la tensión de la cuerda del arco, al estilo de otros grandes lanzamientos first-party.
Cabe señalar que estos avances se basan únicamente en las primeras horas del juego, y el estudio aún no ha detallado los distintos modos gráficos ni sus tasas de frames. Con el lanzamiento previsto para el 19 de marzo, todavía queda tiempo para conocer más información antes de su llegada oficial.





