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Han pasado casi dos semanas desde que finalizó la beta de Call of Duty: Black Ops 7, y durante ese tiempo hemos estado tratando de asimilar todo lo que hemos visto y experimentado. Como fan de Call of Duty desde los tiempos de Call of Duty 2, he visto cómo la saga ha pasado por momentos de gran éxito y también por etapas algo cuestionables.

En los últimos años, la franquicia ha vivido una montaña rusa de altibajos. Las entregas desarrolladas por Treyarch e Infinity Ward han tenido un buen desempeño, mientras que los lanzamientos de Sledgehammer Games han resultado más discretos. Entonces, surge la pregunta: ¿cómo se mantiene Call of Duty: Black Ops 7 en comparación con sus predecesores? ¿Y será capaz de competir con el recientemente lanzado Battlefield 6?

Mi experiencia con Call of Duty: Black Ops 7 arranca en su modo multijugador, el eje central de esta beta. A lo largo de una semana y media, los desarrolladores fueron liberando gradualmente nuevo contenido, incluyendo mapas adicionales, modos de juego inéditos y ajustes de balance en tiempo real. Incluso redujeron notablemente la influencia del polémico sistema de emparejamiento por habilidad (SBMM), apostando por un formato más clásico de servidores “libres para todos”. Ningún título anterior de la saga había introducido tantos cambios y novedades en tan poco tiempo de prueba. La duda, sin embargo, era inevitable: ¿el resultado estuvo a la altura?

La respuesta es sí, y con creces, aunque no está exento de decisiones cuestionables. El sistema de movimiento recupera el estilo más tradicional y táctico, con los pies firmemente en el suelo. El “tac-sprint” desaparece, lo que reduce el ritmo de juego, aunque puede activarse mediante una habilidad especial. En su lugar, los saltos en pared ofrecen nuevas posibilidades de desplazamiento vertical, sin llegar a la fluidez de Black Ops 3, pero aportando profundidad estratégica. Varios mapas aprovechan esta mecánica para permitir el acceso a zonas elevadas o difíciles de alcanzar, mientras que la estructura de tres carriles clásica de Treyarch se mantiene intacta.

Uno de los aspectos menos logrados del diseño de niveles son las puertas. En una decisión peculiar, Treyarch evitó tanto el sistema tradicional de los juegos pasados como la ausencia total de puertas de Black Ops 6. En su lugar, introdujo puertas automáticas electrónicas que se abren al detectar la cercanía de un jugador y permanecen así hasta que alguien se aproxima. Esto interrumpe el ritmo del combate, ya que no pueden abrirse a distancia ni destruirse, lo que favorece el juego estático o “campero”. Aun así, el estudio ya confirmó que planea revisar a fondo su funcionamiento antes del lanzamiento final.

En cuanto a los ajustes generales, resulta impresionante la cantidad de cambios implementados durante la beta. Además de los mapas más detallados y la rotación constante de modos de juego, Treyarch realizó una de las modificaciones más importantes de los últimos años: la eliminación parcial del SBMM. Tras probarlo en la beta, el equipo decidió abandonar la filosofía instaurada desde 2019, priorizando partidas más relajadas donde la calidad de conexión vuelva a ser el criterio principal de emparejamiento.

Por supuesto que la beta de Call of Duty: Black Ops 7 ha reavivado el debate sobre el emparejamiento basado en habilidad (SBMM). Aunque este sistema busca equilibrar las partidas, muchos consideran que Call of Duty no necesita ser un juego competitivo al extremo, sino más bien una experiencia frenética y divertida. La saga, conocida por su acción rápida y sus momentos caóticos, siempre ha tenido problemas de balanceo y ventajas injustas, lo que la aleja de la competencia pura y la acerca más al espectáculo.

Con la reducción del SBMM, el juego ha mostrado mejoras notables en los tiempos de espera, menor latencia y una mayor variedad de partidas, aunque también se percibe un mayor desequilibrio entre jugadores. Este cambio marca una ruptura importante con la filosofía de diseño que la serie había mantenido desde 2019. Si bien todavía es pronto para determinar si fue una decisión acertada, se trata de uno de los ajustes más arriesgados y prometedores que Treyarch ha hecho en años.

En cuanto al equilibrio general, Black Ops 7 se siente como la entrega más afinada de la saga en mucho tiempo. Con un TTK más alto, mejor visibilidad en combate, la eliminación del tac-sprint y un sistema de armas más estable, el juego busca recuperar la sensación táctica de los títulos clásicos. Aunque los mapas presentan un estilo más frío y futurista, esto responde a la dirección artística más que a un problema técnico. En conjunto, la experiencia es rápida, fluida y precisa, manteniendo el ADN característico de la franquicia. El modo Zombies también regresa, manteniendo su esencia clásica con habilidades, armaduras y la opción de extracción. El nuevo mapa Farm destaca por su atmósfera visual y tonos púrpura, aunque su alcance aún es limitado en esta beta.

En un momento en que Call of Duty busca reencontrar su rumbo, entre la caída en la cantidad de jugadores y decisiones controvertidas, Black Ops 7 se siente como una luz de esperanza. Tal vez el futurismo no sea del gusto de todos, pero esta entrega parece estar tomando decisiones acertadas que podrían beneficiar el futuro de la franquicia. Lo sabremos con certeza el próximo mes, cuando Call of Duty: Black Ops 7 llegue a las tiendas de todo el mundo.

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Johann Aldazábal

Director Editorial | Analista de la industria de los videojuegos y el entretenimiento | Psicólogo Clínico | Músico amateur, geek, cinéfilo.