Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon

Si te dijera que Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon es un viaje a una tierra inspirada en los cuentos de hadas, protagonizada por una niña de ojos saltones acompañada por un gato de Cheshire, probablemente pensarías: «Espera, ese libro ya lo he leído ese libro (y también he visto las varias películas)».
Pero no, esto no es el País de las Maravillas y Cereza desde luego no es Alicia, aunque se te perdonaría que notaras las comparaciones. Aquí Cereza no persigue a un conejo blanco, sino a un lobo blanco que la conduce a un bosque encantado, un lugar prohibido para ella por el instructor de Cereza en las artes Umbrales. Lo que queda bastante claro es que la vena desafiante por la que se conoce a Bayonetta aparece a una edad bastante temprana, por lo que Cereza no lo pensará dos veces y perseguirá al lobo a pesar de las advertencias de su ama.
Sin estar preparada para los peligros que la acechan, la persecución de Cereza parece condenada al fracaso hasta que invoca accidentalmente a Cheshire, el demonio que acompañaba a Viola en Bayonetta 3, y sin más emprenden así su viaje.

De este modo, Bayonetta Origins no es sólo el origen de Cereza, a la que más tarde conoceremos como Bayonetta, sino también el de Cheshire, un personaje del que es probable que tengamos más noticias en futuros juegos de Bayonetta, dado el (polémico) final de Bayonetta 3.
En lo que a historias de origen se refiere, este es el camino menos predecible que PlatinumGames podría haber tomado. La franquicia Bayonetta cuenta ya con tres entregas, todas ellas de acción con personajes sexualmente sugerentes, ultraviolentos e infundidos por demonios, que se han ganado la lealtad de una base de fans exigentes por su espectáculo, sus personajes icónicos y sus profundos y flexibles combates.
Sorprende entonces que Bayonetta Origins no posea ninguna de estas cosas. No le interesa el espectáculo, y opta por una exploración lenta y a menudo pausada de entornos de cuento de hadas. La interpretación de los personajes principales es muy diferente aquí, todos ellos niños y demasiado jóvenes para haber desarrollado el descaro que los define en sus desgarbadas formas adultas. En cuanto al combate, es menos acción y más puzles, ya que controlas a Cereza y a Cheshire al mismo tiempo (uno con cada joystick analógico) y tratas de combinar sus habilidades para aturdir y golpear a los enemigos.

Debo decir que es una gran apuesta por lo mucho que se aleja de los principios básicos de la franquicia. Otros spin-offs que rompen géneros encuentran al menos algo que los conecta con su punto de partida. Por ejemplo, la acción y los personajes grandilocuentes de Metal Gear Rising: Revengeance siguen sintiéndose como en casa a pesar del salto de juego de sigilo a juego de acción, y la comedia del universo Borderlands crea una línea divisoria entre los shooters de Gearbox y las aventuras narrativas de Telltale. Aquí, en Bayonetta Origins, no se puede encontrar un tejido conectivo similar, y es probable que más de uno lo coja y se sienta decepcionado por lo diferente que es de la jugabilidad, la ambientación, los personajes y el tono de los juegos principales.
Entonce, a pesar de eso, es increiblemente positivo que Bayonetta Origins haya terminado siendo un gran videojuego.
En esencia, Bayonetta Origins es un juego de aventuras centrado en la exploración. El bosque encantado por el que navegas está dividido en regiones, y tienes que recoger varios McGuffins y potenciadores al estilo Metroidvania para progresar. A grandes rasgos, el bosque es lineal, ya que normalmente sólo hay uno o dos caminos que seguir, pero eso no hace que el proceso de avanzar por él resulte menos exploratorio. Cada nuevo espacio en el que te adentras está lleno de cofres secretos, recursos coleccionables, recuerdos que te muestran sucesos pasados, así como pequeños e importantes encuentros de tipo misión secundaria que te piden que ayudes a algún condenado habitante del bosque.
Lo más impresionante que descubrirás son las mazmorras repartidas por cada lugar. Se llaman Tir Na Nogs, un nombre que significa «Tierra de la Juventud» y que procede de la mitología celta. Estas mazmorras te transportan a otro reino y suelen implicar un breve desafío de travesía y combate más intenso que el que encontrarías en tu exploración habitual del bosque. Una vez atravesado el espacio y eliminados los enemigos, podrás disipar cualquier fuerza malévola que te atrape, liberándote para continuar tu persecución del lobo blanco.





Ya sea en las mazmorras o en el bosque, nunca controlas solo a Cereza. Ella siempre lleva en brazos a un Cheshire encogido en lo que se llama «modo abrazo», pero en cualquier momento puedes pulsar el botón R para liberar a Cheshire en su forma adulta. De esa manera es cuatro o cinco veces más grande que Cereza y se puede controlar con el stick derecho, mientras que Cereza se controla con el izquierdo. Del mismo modo, la magia de Cereza se lanza con el trigger izquierdo, y los ataques de Cheshire se inician con el derecho. Esencialmente, controlas a un personaje con cada JoyCon, aunque lamentablemente el juego no admite ningún tipo de modo cooperativo, una auténtica decepción teniendo en cuenta lo bien que esta experiencia se habría prestado al coop local.
Si bien describí la exploración de Bayonetta Origins como lenta, y de hecho lo es, eso no significa que sea algo malo. La velocidad de movimiento de Cereza es lenta y no existe la opción de correr hasta bien avanzado el juego. No hay botón de salto. Sube lentamente por los salientes y no puede con nada que supere la altura de la cintura. Cheshire tiene limitaciones de movimiento similares. Sin embargo, nada de esto parece un inconveniente, ya que la lentitud del juego te da tiempo para observar el entorno y resolver los puzles que se interponen en tu camino. Puede tratarse de una planta hostil que Cereza puede sujetar con su magia para que Cheshire y ella puedan pasar sin peligro. Puede ser un matorral denso por el que Cheshire puede abrirse paso. Puede tratarse de una brecha ancha por la que Cereza no pueda avanzat, lo que obliga a Cheshire a explorar para encontrar algo que pueda utilizar para ayudarla. Este es el concepto central de Bayonetta Origins, el hecho de que sus dos protagonistas puedan controlarse tanto juntas como por separado. Cuando están separadas, las capacidades únicas de cada personaje pueden emplearse contra puzles ambientales cada vez más complejos e ingeniosos.
Del mismo modo, Cereza y Chesire pueden actuar tanto juntos como por separado durante el combate, aunque aquí es donde las cosas se complican un poco. Controlar independientemente a dos personajes mientras intentan resolver puzles estáticos es una cosa, pero tener que moverse, esquivar y atacar con dos personajes al mismo tiempo es algo totalmente distinto. Estoy seguro de que hay cerebros por ahí que pueden manejar este tipo de ambidexteridad sin esfuerzo, pero el mío se complica un poco. En lugar de combinar realmente las capacidades de los dos personajes que controlaba, a menudo confiaba en la fuerza bruta de Cheshire mientras mantenía a Cereza a salvo detrás de él. Cuando un determinado tipo de enemigo me pedía que utilizara la magia de Cereza, me daba cuenta de que dejaba de controlar a Cheshire durante un momento mientras utilizaba la parte izquierda de mi cerebro para hacer lo que tenía que hacer antes de volver a centrarme en Cheshire.

Sin duda, se trata de un problema de habilidad, ya que seguro que hay jugadores para los que el estilo de juego de enfoque dividido es una ayuda en lugar de un obstáculo, pero imagino que mucha gente está configurada de la misma manera que yo y estoy seguro de que muchos de ellos abordarán el combate de la misma forma que yo lo hice, haciendo que las cosas parezcan como si no estuvieras «jugando correctamente» cuando en realidad estás haciéndolo lo mejor que puedes.
Las dificultades que he descrito anteriormente no hacen que el combate sea más difícil, porque el juego es en realidad muy fácil (quizás para adaptarse a jugadores como yo). Los enemigos no son especialmente agresivos, telegrafían sus ataques con bastante antelación, tienen poca salud, infligen muy poco daño y Cheshire puede ser reanimado rápidamente durante el combate si recibe demasiados golpes. Bayonetta Origins se centra mucho más en ser accesible y acogedor que en ser realmente desafiante o intimidatorio, algo que, de nuevo, lo diferencia de las entregas principales.
A pesar de estas quejas sobre la torpeza de los controles, el combate sigue siendo divertido gracias a su naturaleza inteligente y basada en puzles. No se trata de un beat ‘em up brutal, sino de usar las habilidades de Cereza y Cheshire para contrarrestar a los enemigos, apartándoles el escudo, reflejando sus proyectiles, inmovilizándolos con la magia de Cereza y preparándolos para los devastadores ataques de ejecución de Cheshire. Algunos jugadores podrán hacer todo esto más fácilmente que otros, pero todos lo conseguirán de una forma u otra y probablemente disfrutarán mucho haciédolo.




Lo mejor de Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon no está en un solo componente, como el combate, la dualidad de los personajes o su suntuoso estilo visual. Más bien, es la forma en que todo esto se combina en la medida justa para crear algo intereante y novedoso. A medida que juegas Bayonetta Origins, empiezas a olvidar que se trata de un juego de Bayonetta. Puede sonar raro y una queja, pero lejos de eso. Al cabo de un rato, dejas de pensar en términos comparativos y te sumerges en lo único de su mundo e historia que PlatinumGames ha creado para ti.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon recibida por Nintendo para Nintendo Switch.
