Terminar una serie de excelente manera siempre ha parecido ser el reto más grande de muchos escritores. Lo vimos fallar con The Sopranos, Lost, y más recientemente con House of Cards y Game of Thrones. Sin embargo, de cuando en cuando tenemos una serie que nos brinda un gran final, no necesariamente uno que ate todos los cabos, pero sí que nos dejé con una nota alta y esa satisfacción de que terminó justo cuando debió hacerlo.
Bojack Horseman nos trae su última temporada, y siendo una de las series animadas mejor hecha, me atrevo a decir que supo cuándo y cómo culminar con la nota agridulce a la que nos tiene acostumbrados. Acompáñenme en nuestra corta review de esta comedia negra, que definitivamente marca un antes y un después en la animación para adultos. Algunos spoilers adelante, así que vayan con precaución.
Esta última temporada vino en dos partes, una que se liberó a finales de octubre, y otra que salió hace un par de días. Uno fácilmente podría pensar que esta partición era completamente innecesaria, pero es todo lo contrario.
La primera parte de la temporada se encarga de darle casi un capítulo a cada personaje “secundario”, entre comillas porque en realidad todos representan piezas clave de la vida de Bojack, y ayuda a setear el gran final, llevándolos hacia los puntos donde deben estar en sus vidas para recibir la despedida.
Por otro lado, Bojack parece haber encontrado el camino y la redención, pero el final de la primera parte nos deja un adelanto de lo que veremos luego: el karma viniendo por él. Y esto es importante, porque a pesar del humor con el que la serie trata diversos temas, este mensaje queda claro, no basta con convertirse en una buena persona, Bojack deberá pagar por el camino de destrucción que dejó a su paso.
De esta forma, si bien la primera parte se puede sentir un poco intrascendental por momentos, lo que hace es afinar las piezas para la gran balada final, que son estos últimos 8 episodios.
La última temporada entonces, nos lleva a la tormenta perfecta para nuestro protagonista. Una investigación periodística lo lleva a enfrentarse a todos sus pecados, la relación de poder que mantuvo con todas las mujeres que estuvieron en su camino, su responsabilidad en la muerte de Sarah Lynn y en sí, la verdad de como todo eso se llevó a cabo, dejando en claro su rol asumiendo una responsabilidad total y no sólo de víctima.
Lo importante en todo este torbellino de acusaciones y tumulto mediático es el tratamiento al mismo Horseman, si bien el espectador tiene clara la culpabilidad del protagonista, este nunca queda reducido a un mero criminal. La empatía hacía a él se mantiene, y la forma en la que sus lazos amicales se desmoronan alrededor de todas las revelaciones realmente te dejan ese sinsabor en la boca.
Y obviamente esto nos conduce hacia la caída del protagonista, el cual inicia la temporada como una persona completamente nueva, pero al enfrentarse a su pasado, y perder la confianza de sus más queridos, pierde la fe recuperada y decide hundirse una vez más. Lamentablemente ahora, quizás, para no salir a flote nuevamente.
La serie no pierde ritmo en sus ocho capítulos, la caída de un protagonista puede parecer una narración sencilla, y lo es cuando queremos lapidarlo, pero este no es el caso. Como lo hemos visto en Joker, relacionarse con Bojack es fácil, nos agrada incluso, y hasta nos llegamos a sentir igual de traicionados que sus amigos, a pesar de ya haber sabido todo lo que ha hecho. La serie llega a su nota más alta en dos momentos, cuando debe enfrentarse a todos sus seres queridos del pasado en uno de los capítulos que probablemente se convertirá en el favorito de muchos, y en el cierre en sí de la serie.
La fragilidad de las relaciones humanas, y como repercuten en la personalidad de cada uno de nosotros, es probablemente lo que mejor ha abordado Bojack Horseman en sus 6 temporadas. Y en esta última temporada quizás una de las frases más memorables: “Quizás es nuestro trabajo salvarnos los unos a los otros”, marca la pauta de todo lo que hemos visto en esta serie y como habla de este tema que a cualquier edad, es siempre un gran misterio.
En resumen, Bojack Horseman logra un cierre magistral y en el momento debido. El trabajo de voces siempre supo darles color a todos los personajes, Will Arnet, Amy Sedaris, Allison Brie, Aaron Paul y Paul F. Tompkins nos llevaron a una de las animaciones más humanas de los últimos tiempos, que se despide con broche de oro y quedará como uno de los mejores legados de Netflix a los amantes de las buenas historias.
A modo personal, aún me cuesta creer que no tendremos más capítulos de esta asombrosa serie, y a pesar de ese sabor agridulce que aún me ha dejado toda esta última temporada, también esta el alivio de saber, que fue todo lo que tenía que ser.




