La mayoría de personas en mi generación, literalmente ha crecido junto a las películas de Toy Story. Es como si cada una de las 4 hubieran llegado en momentos muy específicos de nuestras vidas y, con ello, sus temas parecieron mágicamente alineados con nuestros propios conflictos que se generan ante el crecer, ante la pérdida y ante el afrontar, aceptar y adaptarnos a los cambios. Son estas circunstancias las que pueden llenarnos de mil frustraciones y afrontarlas representa todo un lío, sobretodo cuando somos nuevos en la materia. Es ahí en donde siento que Toy Story siempre ha sabido dar en el blanco cuando se trata de representar muchas de estas angustias de una manera cálida y saludable. Con esa perspectiva, Toy Story 4 hace lo mismo, brindándonos una especie de epílogo al tan emocionalmente desenlace de la película anterior.
Si bien han pasado 9 años desde la película anterior, dentro de la historia nos enteraremos que han transcurrido dos años desde que Andy dejó a Bonnie al cuidado de sus juguetes. En este tiempo la mayoría de ellos ha aprendido a aceptar y a integrarse a esta nueva familia, que no solo viene con «una nueva niña», sino con otros juguetes con quienes interactuar. Es aquí en donde los eventos se ponen en marcha, puesto que Bonnie, como estudiante del Kinder, es llevada a un completamente novedoso salón de clases en donde deberá lidiar con ser la nueva. Ante sus miedos e inseguridades, la pequeña termina fabricando a «Forky» (Tony Hale), y otorgándole un lugar muy especial sobre el resto de sus otros juguetes.
Como muchos lo deben saber, no hay nada simple en esta franquicia y todo conflicto es bello y divertidamente graficado. Forky lidia con sus propios dilemas existenciales y la idea de que, su función, no es la de ser un juguete, sino un objeto descartable cuya misión ya ha sido cumplida y, por lo tanto, se siente más seguro y complacido dentro del cesto de basura. Es aquí en donde Woody (Tom Hanks), tomará el extenuante rol de protector de Forky, evitando que el muñeco se separe del resto. Todo se complica aún más cuando la familia decide hacer un viaje por carretera hacia un carnaval, en donde se reencontrarán con viejos amigos, conocerán nuevos juguetes y, además, conocerán nuevas perspectivas que cambiarán por completo el concepto de lo que es ser un juguete.
Creo que Toy Story 4 es una película que funciona muy bien de dos maneras, como un gran epílogo, pero también como una oportunidad de continuar la historia. Por mí parte, me gustaría que esta sea la última, puesto que le brinda un cierre muy adecuado a la película anterior. No obstante, hubo un tiempo en que pensé que TS3 era el mejor cierre que la franquicia podría tener, evidentemente estuve equivocado. La nueva película se apoya bastante de su nuevo elenco y la inclusión de muchos nuevos juguetes, haciendo que los anteriores tomen un lugar bastante secundario, algo que no me molestó en absoluto, puesto que se entiende el porqué de esta estrategia.
Debo decir, que entre mis favoritos debo incluir a Ducky y Bunny (Keegan-Michael Key & Jordan Peele) y a, evidentemente, Duke Caboom de Keanu Reeves, no es por nada, pero el protagonista de John Wick está teniendo un gran año. No es difícil el poder observar cuánto se divirtió Reeves con este papel, después de todo hace mucho que no hace comedia, sin contar su breve participación en Always be my Maybe. El punto aquí, es que encontramos muchos nuevos elementos sólidos sobre los cuales respaldarnos para alguna siguiente continuación. De poder ajustar alguna buena historia que vaya en el mismo camino «del crecimiento» de las anteriores, creo que un Toy Story 5 es algo bastante factible.
Es difícil no olvidar muchos de los momentos de la tercera película, en la que simplemente el corazón se hizo añicos y nos entregamos a los brazos del llanto en diferentes momentos y eso es porque creo que TS3 tocó temas mucho más poderosos como la pérdida o la tragedia entre la vida y la muerte. Es por ello que siento que Toy Story 4 es más como un epílogo de ello, jugando con los temas de cómo recomponer y reordenar tu vida ante las nuevas circunstancias. Esta es una película de Woody y de sus propios conflictos y temores ante sentir que su misión y metas ya han sido cumplidas y, como resultado, buscar desesperadamente algo nuevo que lo aferre a la forma en que solía ver el mundo.
Pero bueno, la vida es cruel y si no estás preparado para el cambio lo más probable es que te «pierdas» en el camino. De alguna manera, esta nueva historia nos quiere mostrar que para re-encontrarnos debemos dejar ir en pos de re-construirnos mientras conocemos nuevos aspectos de nuestra propia persona. Después de todo, la manera saludable de hacerlo no es olvidando el pasado, sino aceptándolo como parte de uno. Y eso es algo que podemos ver durante su reencuentro con una genial Bo Beep (Annie Potts).
Al igual que la anterior, estoy seguro que Toy Story 4 ha creado momentos que perdurarán en nosotros, puesto que representa un cambio completo y, como dije anteriormente, algo que funciona muy bien como cierre y, a la vez, como un nuevo capítulo en la franquicia que nos llena de oportunidades hacia el futuro.
Si bien la historia funciona de manera correcta, nada podría haberse logrado sin la emoción y la calidad de actores como Tom Hanks o Tim Allen, quienes proporcionan en sus voces todo el peso dramático para conmovernos y seguir apostando por ellos. Del mismo modo, Christina Hendricks como la nueva villana Gabby Gabby, nos brinda un enfoque novedoso que limita mucho entre lo amenazante, lo tierno y hasta la ingenuidad de lo que nosotros consideraríamos como un villano. En ese sentido, se diferencia en mucho de los otros que vimos anteriormente y eso es espectacularmente bueno. Ya que la idea no es que personajes como Gabby, Lotso o Stinky Pete sean facilitadores de la trama, sino que sus propios conflictos se vean también encarados y puestos en relieve.
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta, es lo bello que se ve la franquicia con los recursos modernos de animación. Todo, desde los paisajes hasta el cabello en los humanos, se ve realmente bien. La pelusa de los juguetes también es otro aspecto que parece irreal, sobretodo si lo comparamos con la primera película. Si es que me gustaría seguir viendo secuelas de la franquicia, no lo sé, pero poder observar como cada una de ellas saca provecho de la tecnología actual es algo que siempre será una tentación de ver.
Para cerrar con la review, ¿si es que llorarás con Toy Story 4? Probablemente lo hagas, a mí se me salieron un par de lágrimas durante su emisión. Y es que la película logra satisfactoriamente cerrar todos los puntos y heridas que quedaron abiertas de la anterior. En ese sentido, y no me cansaré de repetirlo, TS4 funciona de manera perfecta como un epílogo ante la devastación emocional de lo que fue la 3, es por ello que algunos de repente la compararán injustamente. Es por ello que recomiendo mucho que las piensen como una sola película de 8 horas, donde cada parte funciona perfectamente y juntan han logrado crear una de las franquicias más sólidas del cine moderno.






