Análisis
Los juegos espaciales solían ser sistemas profundos y ricos en contenido con múltiples facciones, alianzas e historias que te hacían pensar a dónde nos llevaría nuestro viaje espacial. Star Control, sin embargo, fue uno de los juegos a los que nunca llegué a jugar, lo que es una vergüenza teniendo en cuenta su fuerte legado.
Afortunadamente, vivimos en un momento en que los reinicios son los nuevos clásicos, y Stardock me ha brindado una oportunidad de oro para ponerme al día con los viejos tiempos. Entonces, ¿ha valido la pena la espera por Star Control: Origins? Esa es una pregunta que desmenuzaremos ya que si bien el título tiene puntos bastante fuertes, también contiene otros que corregir.
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Al igual que sus predecesores, Star Control: Origins te coloca en la silla del capitán de la primera embarcación humana con el fin de explorar más allá del sistema solar. Después de que un grupo de humanos abandonaran la Tierra sin ninguna advertencia, el planeta se unifica para crear Star Control, una organización genial para gente amante del espacio.
Sin embargo, dentro de los primeros 10 minutos descubres que hay una brutal raza alienígena que esclaviza a todos. Entonces, tu única meta será entrar en batalla contra ellos, después de todo la comunicación es algo sobre estimada. Esto te lleva a comenzar a explorar la galaxia en busca de pistas sobre cómo vencerlos.
En el camino, encontrarás nuevos alienígenas, cada uno con un diálogo único y, a menudo, humorístico. Y ese es posiblemente uno de los elementos más importantes del juego, en que se ha intentado en que cada una de las razas tengo una personalidad bien definida.
Hablando del combate espacial, hay docenas de diferentes tipos de naves por que podrás ir agregando a tu cada vez más grande flota. Cada tipo de nave tiene un tipo de arma primaria y secundaria, lo que permite un combate realmente tenso y táctico a medida que los enfrentas contra otros. Es precisamente aquí en donde el título gana mucho, puesto que el estrés por hacer las mejores elecciones, que te pongan en ventaja sobre el enemigo, es algo que sentirás en todas las partidas.
A medida que experimentes con cada uno de tus personajes, seguramente tendrás tus favoritos. Encontrar un tipo de nave en particular y saber cómo controlarla y combatir con ella es emocionante. Y como dije anteriormente, es importante que ese apartado sea el más robusto en Star Control: Origins, puesto que es en donde se respalda la mecánica principal del juego.
Entre el combate y la diplomacia alienígena, también explorarás planetas en busca de varios recursos, naves derribadas, ubicaciones de misiones y objetos ocultos. Tu nave viene equipada con un módulo de aterrizaje para esta ocasión. Al hacer que aterrices en el planeta, navegarás por cada mundo mientras intentas obtener recursos importantes o para encontrar otros objetos que te serán de ayuda.
Aunque al principio es divertido, admito que se vuelve un poco tedioso hacia el final del juego. Sobretodo con el sistema de administración de recursos, el cual aprovecharía bastante de formas automáticas de distribución. Del mismo modo, la interfaz de usuario de Origins, especialmente en lo que se refiere al «Registro del capitán», es torpe y no es tan fácil de usar como se esperaría.
Su falta de una función de búsqueda parece un descuido bastante básico. Para un juego que se promociona a sí mismo como un pseudo-RPG, necesita una mejor organización de ese tipo de información. La interfaz para instalar nuevos componentes de la nave tampoco fue mi favorita, ya que implica mucho desplazamiento del mouse y no es una manera fácil de comparar los componentes.
Por último, sin entrar en spoilers, encontré el final un poco anticlimático. No diré mucho más aquí, pero después de 25 horas con Star Control: Origins, deseaba una conclusión más satisfactoria. Creo que si bien hay muchas temas de narrativa bien estipuladas, como la constante sazón invertida sobre los diferentes personajes, creo que la linea argumental principal decae bastante.
Sin embargo, los alienígenas, el combate, el diálogo, la sensación de descubrimiento y el ritmo del juego fueron mucho más allá de lo que esperaba y, francamente, me mantuvieron pegado a mi computadora durante mucho más tiempo de lo que necesitaba.
Ni siquiera he mencionado todas las herramientas con las que se comercializará el juego, como un extenso constructor de naves y estructuras que te permite construir tus propias creaciones únicas, un minijuego de batallas de flotas y, pronto, las herramientas para crear tus propios planetas y su completa aventuras. En ese sentido, claramente se está construyendo Origins como una herramienta de construcción de aventuras para el futuro.
Para finalizar, Star Control: Origins no es un juego perfecto, pero logra capturar la esencia de los juegos de estrategia al mismo tiempo que encuentra su propia voz y proporciona una base sólida para más contenido en el futuro. Hay margen de mejora, sin duda, pero estoy interesado por ver a dónde Stardock lleva esta franquicia.

