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La industria de los videojuegos podría estar acercándose a otra adquisición multimillonaria, esta vez con Unity Software como protagonista. Según un reporte de Reuters, un grupo de inversionistas vinculado a la reciente compra de Electronic Arts ha mantenido conversaciones para adquirir la compañía responsable del motor gráfico Unity, una de las herramientas de desarrollo más utilizadas en la industria. El consorcio estaría integrado por Silver Lake Partners y el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF), dos de los principales participantes en la operación que permitió adquirir EA. Las negociaciones habrían contemplado una valoración cercana a los 25.000 millones de dólares, aunque las fuentes consultadas advierten que todavía no existe una decisión definitiva. De concretarse, la operación representaría un nuevo movimiento de enorme importancia dentro de un sector que atraviesa un periodo de consolidación empresarial.

El interés por Unity resulta especialmente significativo porque Silver Lake y el PIF ya desempeñaron un papel fundamental en la adquisición de Electronic Arts, una operación valorada en aproximadamente 55.000 millones de dólares y completada en agosto. Tras esa compra, el fondo soberano de Arabia Saudita pasó a controlar el 93,4 % de EA, mientras que Silver Lake obtuvo el 5,5 %. El 1,1 % restante quedó en manos de Affinity Partners, la firma de inversión fundada por Jared Kushner, yerno de Donald Trump, aunque el reporte de Reuters no menciona su participación en las conversaciones relacionadas con Unity. Esta nueva posibilidad de adquisición ha llamado la atención porque los mismos inversionistas que ahora controlan una de las editoras más importantes del mundo podrían ampliar su presencia hacia las herramientas utilizadas para crear videojuegos, incrementando considerablemente su influencia dentro del ecosistema de desarrollo.

La relación entre Silver Lake y Unity tampoco es nueva, ya que el fondo de inversión mantiene una participación importante en la compañía desde hace varios años. En 2017, Silver Lake realizó una inversión de hasta 400 millones de dólares en Unity, y actualmente conserva aproximadamente el 8 % de sus acciones, lo que lo convierte en uno de sus principales accionistas. Además, Egon Durban, director ejecutivo de Silver Lake, forma parte de la junta directiva de Unity, una situación que podría obligarlo a abstenerse de participar en determinadas deliberaciones internas relacionadas con una posible venta para evitar conflictos de interés. Según las fuentes citadas por Reuters, Unity también estaría trabajando con un banco de inversión para evaluar sus alternativas estratégicas. Sin embargo, las conversaciones todavía se encuentran en una etapa incierta, por lo que las condiciones económicas podrían modificarse o incluso podría descartarse completamente la adquisición.

La posibilidad de una venta llega después de varios años especialmente complicados para Unity, marcados por despidos masivos, cambios directivos y decisiones comerciales que provocaron fuertes críticas entre los desarrolladores. Uno de los episodios más difíciles ocurrió en enero de 2024, cuando la compañía anunció el despido de aproximadamente 1.800 trabajadores, equivalentes al 25 % de su plantilla, como parte de una reestructuración destinada a reducir costos. Meses antes, en octubre de 2023, John Riccitiello había abandonado su cargo como presidente y director ejecutivo, poco después de que Unity desatara una enorme polémica al anunciar un sistema de cobros basado en las instalaciones de videojuegos desarrollados con su motor. La propuesta generó una reacción negativa entre estudios independientes y grandes desarrolladoras, que cuestionaron sus posibles consecuencias económicas y la falta de previsibilidad de las nuevas condiciones.

Aunque Unity terminó retrocediendo parcialmente en su controvertida política de cobros y eliminó definitivamente la llamada Runtime Fee en septiembre de 2024, el episodio dejó importantes dudas sobre la relación de la compañía con sus usuarios. Desde entonces, la empresa ha intentado recuperar la confianza de los desarrolladores y estabilizar sus operaciones, un contexto que ayuda a explicar por qué una posible adquisición podría resultar atractiva para sus accionistas. No obstante, todavía no existe confirmación de que Silver Lake y el PIF vayan a concretar la compra, ni se conocen posibles cambios en la administración o en las condiciones comerciales del motor gráfico si la operación llega a realizarse. Lo que sí queda claro es que una adquisición de Unity por parte de los mismos inversionistas que controlan Electronic Arts tendría implicaciones importantes para la industria, especialmente por el papel que desempeña su tecnología en la creación de miles de videojuegos. Por ahora, todo dependerá de cómo evolucionen unas negociaciones que podrían convertirse en otra de las grandes operaciones financieras del sector.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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