La decisión de PlayStation de dejar de fabricar juegos físicos a partir de 2028 sigue generando una fuerte reacción entre la comunidad. Desde que se confirmó el cambio hacia un modelo completamente digital, numerosos jugadores han expresado su descontento en redes sociales e incluso promovieron un boicot denominado «PlayStation Blackout», que se llevó a cabo entre el 23 y el 30 de agosto con la intención de presionar a Sony para revertir la medida.
Sin embargo, la iniciativa habría fracasado por completo. Según el analista del mercado de videojuegos Mat Piscatella, los datos recopilados durante esos días no mostraron ningún cambio significativo en la cantidad de jugadores ni en el nivel de interacción con el ecosistema de PlayStation, lo que evidencia que la protesta no tuvo un impacto medible.
El resultado tampoco sorprendió demasiado a parte de la comunidad, ya que el boicot fue cuestionado desde el principio por tener una fecha de finalización definida y por realizarse en un periodo sin grandes lanzamientos exclusivos. Además, muchos usuarios señalaron que este tipo de campañas en redes sociales rara vez consiguen alterar las decisiones de las grandes compañías.
En Reddit, varios jugadores destacaron que las redes sociales representan solo una pequeña parte de la base total de usuarios, lo que explicaría por qué este tipo de movimientos suelen perder fuerza rápidamente. A pesar del intenso debate en internet, la inmensa mayoría de consumidores continuó utilizando las consolas y comprando juegos con normalidad.
Aunque algunos aficionados todavía mantienen la esperanza de que un futuro boicot contra la PlayStation 6 exclusivamente digital tenga un mayor efecto, el panorama actual no invita al optimismo. PlayStation atraviesa uno de sus mejores momentos comerciales, impulsado en gran parte por el éxito de títulos como Grand Theft Auto 6, lo que reduce considerablemente las posibilidades de que Sony cambie de estrategia.
Por ahora, la mayor esperanza para quienes defienden el formato físico podría venir de Xbox. Los rumores apuntan a que la próxima consola de Microsoft seguiría apostando por los juegos físicos, además de mantener su compromiso con la retrocompatibilidad y la preservación del catálogo. Si esa estrategia logra atraer a suficientes jugadores, podría convertirse en el único factor capaz de hacer que PlayStation reconsidere su apuesta por un futuro completamente digital.





